Ecos de la cumbre de la Moncloa

Sánchez y Aragonès: una negociación empedrada

  • ERC se felicita por separar definitivamente las cuestiones 'autonómicas' de las del conflicto político

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ’president’, Pere Aragonès, se dirigen a su reunión en la Moncloa el 29 de junio.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ’president’, Pere Aragonès, se dirigen a su reunión en la Moncloa el 29 de junio. / DAVID CASTRO

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Pedro, el antropónimo que comparten los presidentes del Gobierno y de la Generalitat (cada uno en su lengua), es el mote con el que Jesucristo ‘bautizó’ al pescador Simón bar-Jona. Deriva de la voz latina ‘petrus’ que significa ‘piedra’ y tiene su origen en lo que Jesucristo le dijo al pescador, aquello de “eres la piedra sobre la que edificaré mi iglesia”. Y fue la sombra de las piedras la que presidió el cónclave del martes (onomástica de ambos presidentes) en la Moncloa. La voluntad de sacarlas del camino (como definió el ministro José Luis Ábalos las acciones del Tribunal de Cuentas) y empedrar (léase pavimentar) la negociación entre Estado y Generalitat.

Pero no solo la relación entre ambas administraciones son susceptibles de asfaltado. Aragonès pretende que su mandato circule por vías sin sobresaltos y, por ello, precisa poner sordina al soniquete emitido desde las posiciones independentistas más unilateralistas de que la gestión republicana tiende al mero ‘autonomismo’. Alertó de ello, sin ir más lejos, el secretario general de Junts, Jordi Sànchez, en la víspera.

Si en la cumbre de Pedralbes de diciembre de 2018 se quitó una piedra del camino hacia el entendimiento al coincidir ambos bandos en que el pleito entre Estado y Generalitat es político, el martes se formalizó un nuevo puntapié a otro canto, la amenaza (para el secesionismo) de que la mesa de negociación sobre el ‘procés’ se transformara en una especie de mercado persa en el que el Gobierno presentara un muestrario de reformas de carácter competencial, inversor y sobre financiación y dejara en un segundo plano las ofertas de calado político.

Fuentes de ERC se felicitaron el miércoles de la creación, con fecha ya de reunión, de los dos ámbitos separados donde tratar el total de carpetas que tiene la Generalitat y que Aragonès y Sánchez repasaron en profundidad en esas dos horas y media de reunión. 

Toda la parte ‘autonómica’, que es amplia, empezará a mover sus engranajes en una reunión de la comisión bilateral a celebrar en julio. Y el conflicto, la solución al ‘procés’, en la reapertura de la mesa de negociación, tras la Diada.

Comisión encallada

La prontitud en la convocatoria de la comisión bilateral podría dar pie a pensar que ya existe un trabajo previo, de estas últimas semanas. Cuanto más cuando el propio Govern, en su reunión semanal de los martes, acordó el nombramiento de los miembros de la parte catalana. Fuentes de ERC desmienten este extremo: “Hay cosas que hace mucho tiempo que están encalladas y solo hace falta mirar cuánto tiempo hace que la comisión no se reúne”.

Tal y como señaló Aragonès el martes, el Gobierno ha mostrado predisposición a subsanar los incumplimientos con la Generalitat, aunque hizo dos añadidos para marcar distanciar y para evitar que le llovieran piedras desde las posiciones unilateralistas. La primera es que las buenas palabras deben de ir acompañadas de hechos, en referencia, seguramente, al secular incumplimiento de la ejecución de los Presupuestos Generales del Estado en Catalunya. Es decir, la diferencia entre lo que se refleja en el papel de los presupuestos (sea mucho o poco) y lo que realmente se ejecuta. Y segunda salvaguarda. Todo entendimiento en cuestiones ‘autonómicas’ quedará en agua de borrajas si no se alcanza un acuerdo sobre el conflicto político.

Cantos rodados

Y las piedras que deben dejar de ser obstáculo para ser encajadas entre ellas, a modo de empedrado, son dos. Lo que el independentismo tilda de “represión” y el referéndum. Sobre lo primero, el Govern es muy críptico. “No nos toca a nosotros explicar qué puede hacer el Gobierno” para erosionar ese canto, señalaron voces del Executiu el mismo martes. 

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Y sobre el referéndum, la parte catalana se agarra a lo que Pedro Sánchez ha afirmado dos veces, en el Congreso, que el pleito catalán debe de acabar con una votación. Y a la vez, para no lanzarse piedras contra su propio tejado, los republicanos aseveran, lo hizo el propio Aragonès, que “no se ha recorrido todo este trecho para volver al 2010”, es decir, al Estatut.

 “Será una negociación larga y difícil”, señaló Aragonès el martes, consciente de que su propuesta, el referéndum de autodeterminación, ha sido negado por Pedro Sánchez no tres, sino 100 veces. Pero conscientes, a la vez, que si no hay piedras y si un buen empedrado, una vía siempre une dos puntos.