Reunión en Waterloo

Aragonès y Puigdemont liman asperezas tras la dura negociación de Govern

  • 'President' y 'expresident' soslayan los temas espinosos y exhiben unidad a favor de una "salida global" al conflicto catalán

  • Ambos líderes advierten a Sánchez de que los indultos a los presos del ‘procés’ no son la "solución"

Pere Aragonès en Waterloo saludando a Carles Puigdemont

Pere Aragonès en Waterloo saludando a Carles Puigdemont / Hors Wagner (EFE)

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Fidel Masreal
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Reunión de "marcado tono institucional y de respeto a la Generalitat" entre Pere Aragonès y Carles Puigdemont, este viernes, en Waterloo (Bélgica), según expresaron ambos líderes. Una forma de señalar que en las casi dos horas de reunión mantenida se orillaron los temas espinosos, los que separan a las dos almas mayoritarias del independentismo. Y un mensaje conjunto, siempre en el contexto que lleva días encabezando toda información política, el de los indultos a los líderes del 1-O. Tanto el 'president' como su antecesor señalaron que la medida de gracia no supone una solución al conflicto entre España y Catalunya y que se precisa una de "global" que dé respuesta a la situación de "represión" y al debate "sobre la soberanía de Catalunya", vía el ejercicio "del derecho a la autodeterminación".

En una comparecencia antes los medios, frente a la Casa de la República, Puigdemont ha insistido en que la cita "no ha tenido un carácter ejecutivo", por lo que no se ha abordado ni el papel del Consell de la Republica, principal fuente de demora del pacto de Govern entre ERC y Junts, ni tampoco se ha preparado la próxima reunión de la mesa de diálogo (Puigdemont prefiere tildarla de 'negociación) entre el Estado y la Generalitat. Es decir, política de gestos, como el que realizó el 'president' desplazándose hasta Bélgica el día que Pedro Sánchez y Mario Draghi viajaban hasta Barcelona.

Limado de asperezas, a través del mutuo reconocimiento, pues, entre Aragonès y Puigdemont en su primer encuentro desde la toma de posesión del nuevo Govern, después de un proceso negociador entre ERC y JxCat plagado de tensiones, en el que los republicanos irritaron a Puigdemont al advertir que no admitirían "tutelas" a Aragonès a través del CxR, la entidad creada por Puigdemont creada con el fin de aglutinar el independentismo más allá de la frontera y, por tanto, lejos del alcance de la justicia española.

Pregunta a Sánchez

En cuanto a los indultos, la distancia habitual de Aragonès al señalar que toda medida que suponga un aligeramiento del dolor de las familias será bienvenido y su apuesta por la amnistía. Por parte de Puigdemont, el recordatorio de que, en su opinión, "el Gobierno de Pedro Sánchez se ve abocado a realizar estos indultos, porque si no toma la iniciativa, otros", en referencia a las instancias judiciales y políticas europeas, "lo harán. Se trata, pues, de un auto-indulto", sentenció. El 'expresidente' dirigió, asimismo, una pregunta directa al propio Sánchez, en relación a su situación personal: "¿Va a respetar España la inmunidad parlamentaria que gozo en todos los países de la Unión Europea, menos en España?".

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Sobre el acto del presidente del Gobierno, el lunes, en el Liceu, que algunos interpretan como la antesala a la concesión, el martes , de los indultos, Aragonès dijo no haber recibido invitación alguna y circunscribió la cita a la agenda exclusiva de Sánchez, aunque le recordó que, si tiene propuestas a hacer, lo lógico es que se transmitan " a los representantes democráticamente elegidos de la ciudadanía catalana".

Preguntado por su secunda el plan de la CUP de convocar un nuevo referéndum, pactado o no, en dos años, el 'president' también aseveró que el "independentismo nunca renunciará a su objetivo, la independencia de Catalunya". Puigdemont optó por recordar a los anticapitalistas que el referéndum ya se llevó a cabo el 1-O y se ganó", apuntilló- y que "solo uno de acordado con el Estado", como reza el acuerdo de Govern entre republicanos y posconvergentes, "puede sustituir su mandato".