Debate territorial

Barones del PSOE y del PP se unen contra el centralismo

Feijóo, Puig, Moreno y Armengol critican el déficit de infraestructuras y de financiación de "la periferia"

Segunda jornada de la XXXVI Reunión del Cercle d’Economia en Barcelona

Segunda jornada de la XXXVI Reunión del Cercle d’Economia en Barcelona / JORDI COTRINA

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Daniel G. Sastre
Daniel G. Sastre

Periodista

Especialista en política catalana y española

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Estos días, la reunión del Cercle d'Economia ha sido un lugar propicio para los grandes titulares. Los indultos a los presos del 'procés' y la "reconstrucción" tras la crisis del covid han acaparado portadas, pero en el hotel W de Barcelona ha habido también tiempo para la reflexión política más pausada, y no por ello menos interesante. Un gran ejemplo estuvo en el debate que mantuvieron cuatro de los principales barones autonómicos del PSOE y del PP -Juanma Moreno, Ximo Puig, Alberto Núñez Feijóo y Francina Armengol- a cuenta del modelo territorial. La conclusión, al margen de siglas y con todos los matices que se quiera, es que la periferia española está unida contra el centralismo.

El presidente gallego contó con la ventaja de asistir al debate por videoconferencia y, por tanto, no tener presente el reloj que atenazó al resto de presidentes, en un acto que debía durar una hora y que se alargó bastante más. Eso provocó que Feijóo tuviera más tiempo, con diferencia, que el resto de sus compañeros para expresarse. Empezó diciendo que los cuatro representaban a cerca del 35% de la población española, y que el modelo territorial es "satisfactorio", aunque "susceptible de mejora". En este punto, citó las infraestructuras que, junto a la financiación, unieron en la protesta a todos los presidentes autonómicos.

Moreno, presidente andaluz, fue quien arrancó más sonrisas al público presente. Primero, cuando recordó que si José Montilla fue "el primer andaluz que se convirtió en 'president'", él mismo, nacido en Barcelona, es "el primer catalán que preside la Junta de Andalucía". Pero sobre todo lo hizo cuando se unió a la reivindicación de un nuevo modelo de financiación y a la de unas mejores infraestructuras. "Ha habido una visión equivocada, muy central, que ha orillado los intereses de los territorios periféricos", afirmó.

El Instituto Oceanográfico de Madrid

Los dos representantes del PSOE midieron menos sus palabras a la hora de describir hacia dónde debe transitar el modelo español. Tanto Puig, presidente de la Comunidad Valenciana, como Armengol, presidenta de Baleares, utilizaron sin miedo el adjetivo "federal". "La cogobernanza tiene que estar sostenida en el federalismo. No le llamen así si no quieren, pero hay que hacer formas de cooperación y ajuste. España es un Estado en el que está en Madrid hasta el Instituto Oceanográfico. ¿Todas las instituciones del Estado tienen que estar en Madrid? No hay ninguna razón para ello", sostuvo Puig.

La presidenta balear, por su parte, afirmó que "la fuerza de España" reside en que "es muy plural y muy diversa", y que ahora toca "acelerar el proceso de éxito" de la descentralización. "Falta avanzar hacia un Estado que se comporte de forma más federal, hacia el pacto y el acuerdo, hacia la toma de decisiones conjunta", sostuvo. En este sentido, pidió que Catalunya "se sume al debate multilateral" en la nueva etapa que se ha abierto con Pere Aragonès en la Generalitat.

Feijóo también fue el único que se refirió, al menos tangencialmente, a los indultos. El presidente de la Xunta defendió el "diálogo sosegado y civilizado" frente al "ruido" político, en una intervención que tuvo poco que ver con la que por la mañana había protagonizado el líder de su partido, Pablo Casado.

El rechazo catalán al concierto

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Pero Feijóo también criticó la "queja constante" al Estado de quienes, sin embargo, no quieren "participar en la actualización del modelo" territorial, y destacó la importancia de la "lealtad" en la "cogobernanza" española. En su segunda intervención, el presidente de la Xunta lanzó además otro recado a los independentistas catalanes, cuando afirmó que "otras comunidades" además de la vasca y la navarra "valoraron el concierto económico" durante la Transición y "no les interesó".

Como Feijóo se había alargado tanto, el presidente andaluz tuvo que condensar sus argumentos hasta dejarlos en pocas frases. "Me va a dar un infarto", bromeó. Fue quizás el único momento en que la moderación no reinó en el debate.