Contra los indultos

El PP espera esquivar el órdago de Vox y capitalizar Colón

  • La dirección popular confía en que la concentración del domingo supere la de 2019 y afiance el “cambio de ciclo” tras el 4-M

  • El acto es una victoria clara para Abascal mientras que pilla a Arrimadas débil y sin una hoja de ruta clara

De izquierda a derecha, dirigentes de Vox, UPyD, PP y Ciudadanos, en la manifestación de Colón del 11 de febrero del 2019 para pedir elecciones anticipadas y protestar contra el diálogo entre la Moncloa y la Generalitat.

De izquierda a derecha, dirigentes de Vox, UPyD, PP y Ciudadanos, en la manifestación de Colón del 11 de febrero del 2019 para pedir elecciones anticipadas y protestar contra el diálogo entre la Moncloa y la Generalitat. / Ricardo Rubio / Europa Press

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Pilar Santos
Pilar Santos

Periodista

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“La concentración de 2019 de Colón fue un desastre para el PP, pero no por lo que se dice normalmente de la foto con Vox, sino porque no fue nadie”. La frase es de un miembro del equipo de Pablo Casado en Génova que argumenta que, dos años atrás, “la calle todavía no estaba preparada” para censurar a Pedro Sánchez. Ahora, en cambio, el análisis que se hace en el cuartel general de los populares es que, tras la pandemia y el anuncio de la concesión de los indultos a los dirigentes del 1-O, los españoles saldrán a protestar contra el Gobierno central y la concentración de este domingo tendrá tal “éxito de asistencia” que supondrá un antes y un después para el líder del PSOE.

El acto está organizado por la plataforma Unión 78, de la que forman parte Rosa Díez, Fernando Savater y María San Gil, entre otros, y, además del PP, lo apoyan Vox y Cs. De hecho, el partido ultra fue el primero en anunciar la asistencia de su líder, Santiago Abascal, y forzó la participación de Casado (que en un principio no pensaba ir) y de Inés Arrimadas (no acudió a la de hace dos años). Esta vez la previsión es que no haya foto de grupo, para evitar reeditar la imagen de 2019, que el PSOE bautizó como la del “trifachito”. En aquella ocasión los convocantes fueron PP y Cs y el objetivo, pedir elecciones anticipadas y rechazar el diálogo abierto entre la Moncloa y los partidos independentistas para negociar los Presupuestos. Asistieron 45.000 personas, según la Delegación del Gobierno; 200.000, según populares y naranjas.

“El cambio de ciclo iniciado el 4-M con [Isabel Díaz] Ayuso continuará este domingo en Madrid, qué mejor sitio”, dice un vicesecretario que denuncia los “peajes políticos” que Sánchez va a pagar a ERC y Junts por el apoyo de estas dos fuerzas en el Congreso. “Tiene dividido al PSOE en dos y también va a fracturar la sociedad española si concede estos indultos”, continúa. "Si conseguimos que se instale el mantra de que Sánchez está acabado y ha llegado el momento de que vuelva el PP, esto está hecho. Solo tendremos que tener paciencia y seguir trabajando en el Congreso con iniciativas semana tras semana y criticando lo que creamos que hay que criticar, como lo de los indultos. Poco más", augura un diputado de la dirección del grupo parlamentario.

La ventaja: el músculo del PP de Madrid

Según fuentes conservadoras, en los últimos 10 días, la dirección ha pedido a las organizaciones territoriales que ayuden a hacer “una demostración de fuerza” en Madrid, donde el PP juega con ventaja gracias a la movilización reciente por la campaña electoral de Ayuso. Casado, como jefe de la oposición y líder del partido alternativa de Gobierno, espera capitalizar esa fotografía contra Sánchez, aunque si finalmente el número de asistentes es similar al de 2019, avisan en Génova, la responsabilidad no será del PP ya que no es convocante: el relato se hará como mejor convenga, admiten. En el acto, solo subirán a la ‘tribuna’ de la plaza los miembros de la plataforma, que serán los que leerán el manifiesto.

"Si conseguimos que se instale el mantra de que Sánchez está acabado y ha llegado el momento de que vuelva el PP, esto está hecho", afirma un diputado

En todo caso, la posible exhibición de poderío en la calle contra Sánchez ha quedado desdibujada a priori por el anuncio de que no irán los tres barones del PP del ala moderada: los presidentes autonómicos Alberto Núñez Feijóo (Galicia), Juanma Moreno (Andalucía) y Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León). El primero alega que tiene una entrevista el lunes con el papa Francisco en el Vaticano, aunque la combinación de vuelos le permitiría asistir a la convocatoria madrileña; el segundo, “motivos personales”, y el tercero, por tener que asistir a las fiestas de Salamanca. Sí estará Alejandro Fernández, el líder del PP catalán.

"Vox huele a techo electoral"

Para Vox, Colón 2.0 es un triunfo ya antes de que se produzca. Abascal podrá decir que su rapidez a la hora de anunciar su asistencia obligó a Casado a hacer lo mismo. Le vuelve a marcar el paso. La formación ultra nació y creció con el eje vertebrador de frenar el 'procés' independentista catalán así que el acto del domingo le va como anillo al dedo. Entre los diputados del PP se hace un comentario jocoso desde el 4 de mayo: "Vox huele a techo electoral", dicen. Se refieren a que Ayuso logró echarle el freno a su crecimiento (solo subió un diputado, de 12 a 13). Miembros del partido de Abascal, en cambio, prefieren poner el foco en las catalanas de febrero, donde llegó a 11 y hundió al PP hasta los tres escaños, y a señalar la diferencia: "Casado no es Ayuso".

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En el cuartel general de los populares no creen que Vox cumpla la amenaza que lanzó el lunes el portavoz Jorge Buxadé, cuando animó a los españoles a manifestarse en Colón también contra Mariano Rajoy y la gestión, a su juicio blanda, que hizo del pulso de los independentistas en 2017. "Si ellos montan algo contra el PP, les acabará perjudicando. Ellos sabrán", afirma la dirección popular cuando se le pregunta.

Para Ciudadanos, en cambio, la jugada de Colón no le resulta tan ventajosa porque, pese a que Albert Rivera creó el partido para luchar contra el nacionalismo catalán, con la expansión de Vox ese pilar de su ideario pierde potencia y, en la comparación con las bravatas de Abascal, sale perdiendo. Además, la probable concesión de los indultos por parte de Sánchez ha pillado a Arrimadas en un momento de debilidad tras los malos resultados en Catalunya (de 36 a 6 escaños) y los malísimos de Madrid (los naranjas quedaron fuera de la Asamblea regional) y con una hoja de ruta poco clara tras haber intentado corregir el rumbo de Rivera y virar al centro.