Defensa justifica las maniobras de EEUU y Marruecos en el Sáhara

Robles asegura que España conocía el ejercicio militar conjunto en territorio saharaui y lo enmarca en la lucha contra el terrorismo yihadista en el Sahel

Imagen de archivo de marines estadounidenses asignados a la Fuerza de Combate Expedicionaria de la Armada Europa-África que viajaron a Malí en abril.

Imagen de archivo de marines estadounidenses asignados a la Fuerza de Combate Expedicionaria de la Armada Europa-África que viajaron a Malí en abril. / AFRICOM

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Joaquín Anastasio

Pies de plomo por parte del Gobierno español en todo lo que tenga que ver con Marruecos en el actual contexto de tensión diplomática entre ambos países. También en una cuestión tan delicada como las anunciadas maniobras militares conjuntas entre el país magrebí y EEUU entre el 7 y el 18 del próximo mes de junio, denominadas ‘African Lion’, con muchas de sus operaciones en territorio saharaui. La desproporcionada respuesta del gobierno marroquí permitiendo el paso de en torno a 9.000 migrantes desde su territorio a Ceuta, entre ellos cerca de 2.000 menores, por el acogimiento español al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para que fuera atendido de covid-19 en un hospital de La Rioja aconseja a la diplomacia española y a todo el Ejecutivo medir las reacciones a cualquier escenario en el que esté involucrado el régimen de Mohamed VI. Más si, como es el caso, tiene la influyente compañía de la administración norteamericana y el aval de su recientemente elegido presidente, Joe Biden.

Esa prudencia con la que se pretende recomponer las relaciones con Marruecos es la que parece estar detrás de la medida respuesta española a los mencionados ejercicios militares conjuntos de marroquíes y norteamericanos, habituales entre ambos países desde 2007, y que el Gobierno de Pedro Sánchez evita a todas luces censurar pese a la controvertida decisión de trasladarlos al Sáhara Occidental. Ni el Ministerio de Defensa, ni el de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación han puesto peros a la operación, e incluso parecen compartir el argumento, señalado desde los países participantes en las maniobras, de que uno de sus objetivos es combatir el terrorismo yihadista en las fronteras marroquíes frente al Sahel.

Así se desprende al menos de declaraciones de miembros del Ejecutivo español en relación con estos ejercicios militares, que movilizarán a cerca de 8.000 efectivos y un presupuesto de 24 millones de euros y que tendrán lugar no solo en la zona marroquí de Tan Tan, sino también en la localidad de Mahbes, cercana a la frontera con Argelia y frente a los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf y la ciudad saharui de Dajla. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha declarado que el Gobierno español conoce desde hace tiempo este operativo militar y que había sido informada por el Departamento de Defensa norteamericano de las características del mismo, incluido que parte de su desarrollo tendría lugar en territorio saharaui bajo administración marroquí, pero todavía sujeto a las resoluciones de la ONU respecto a su soberanía.

El Polisario cree que el operativo confirma la declaración de Trump sobre la soberanía de la región

«Estas maniobras entre EEUU, Marruecos, Túnez y Senegal las conocemos porque están planificadas desde hace mucho tiempo y se realizan de forma habitual», afirmó Robles sin condenar el hecho de que por primera vez las ‘African Lion’ se desplazan en su mayor parte a una zona bajo control internacional. Además, la ministra sugiere en su explicación que la operación estaría enmarcada en la preocupación de los países implicados en el ejercicio militar por los movimientos de terrorismo yihadista que afecta a toda la zona del Sahel, que mezcló además con el hecho de que esos grupos fueran los responsables de la muerte de dos periodistas españoles y uno irlandés a finales de abril, tragedia que acaeció sin embargo en Burkina Faso, al sur de Mali y a 3.500 kilómetros de la zona de las maniobras.

Lo que parecen tener claro los medios especializados en la geopolítica del norte de África es que Marruecos ha convencido a EEUU para evidenciar de una manera práctica el paso adelante que dio hace unos meses la administración norteamericana, en los estertores del mandato de Donald Trump, al reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y sobrepasando así el mandato de la ONU para el referéndum de autodeterminación de la ex colonia española, y la prórroga de un año concedida en octubre de 2020 que el propio organismo internacional otorgó a la Minurso (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental). El análisis más extendido entre los especialistas es que este paso ‘militar’ al unísono de Marruecos y EEUU tratarían de visualizar la nueva posición norteamericana que, aunque auspiciada por el anterior mandatario, parece haber asumido el nuevo presidente. Sería por tanto un espaldarazo al régimen del monarca alauí y a sus postulados sobre la cuestión saharaui por parte de Biden.

Control energético

Además, la presencia norteamericana, más allá de explicaciones oficiales, tendría un objetivo de facilitar el control del tránsito de los superpetroleros que llegan a Europa a través de la ruta del cabo de Buena Esperanza, así como el de la supervisión de los complejos energéticos de la región, entre ellos la red de conductos de gas que atraviesa el Sáhara y el Sahel. Uno de los jefes de la operación, el general norteamericano de División Andrew M. Rohling, explica que el operativo «es una gran oportunidad para fortalecer una de las relaciones estratégicas más antiguas de EEUU».

Desde el Frente Polisario también se está reaccionando con cautela, aunque la versión oficial de su dirección política es que no les consta dichas maniobras conjuntas en territorio saharaui, según señaló ayer su representante en España, Abduláh Arabi. No obstante, el dirigente del FP apuntó que si bien el ‘African Lion’ es habitual en los últimos años en el ámbito de las relaciones bilaterales del Estado alauita, su desplazamiento ahora al Sáhara Occidental tendría una «connotación política en el mismo sentido que la tuvo la declaración de Trump». Es decir, que sería tanto como reconocer que Marruecos y EEUU estarían dando carta de naturaleza a través de hechos consumados al reconocimiento unilateral de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

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Según la versión oficial de los ejércitos de los países implicados en el operativo, el objetivo del mismo sería «aunar la colaboración de los dos Estados frente a las amenazas comunes». En la zona de Tan Tan, EEUU cuenta con una base militar propia con el objetivo de hacer frente al terrorismo y a las catástrofes naturales.

Esta operación supone una de las maniobras militares más grandes de África e incluiría operaciones multidominio con ejercicios marítimos, aéreos y de respuestas químico-biológicas, así como acciones humanitarias. En las maniobras están involucrados 7.800 de soldados de Estados Unidos, Marruecos y diferentes países de Europa y África. En la línea del acuerdo militar, el ministro marroquí para la Defensa Nacional, Abdellatif Loudiyi, precisó el compromiso de Marruecos de «luchar contra el terrorismo y adoptar medidas humanitarias para resolver las crisis migratoria en base a su papel como factor de estabilidad regional en el Sahel y en el Mediterráneo».