Principio de acuerdo para formar Govern

La CUP exige a ERC y Junts una legislatura de desobediencia

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Júlia Regué
Júlia Regué

Periodista

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La CUP es el tercero en discordia. Pese a celebrar el principio de acuerdo entre ERC y Junts para formar un Govern de coalición, los anticapitalistas temen que los socios de Govern no cumplan a rajatabla los compromisos pactados con los republicanos para dar sus nueve votos a favor del aspirante a la Presidència de la Generalitat, Pere Aragonès. Las filas de la formación batallan para que se apliquen las medidas acordadas "desde el primer minuto" del mandato y alertan de que, de lo contrario, pondrán en jaque la "gobernabilidad".

Los 'cuperos' llevan semanas actuando como bisagra para evitar que Catalunya se someta a una repetición electoral y propiciaron el pasado miércoles un pacto de mínimos a tres bandas después de que la negociación entre ERC y Junts saltara por los aires. De ahí que la CUP quiera hacerse suyo parte del mérito de un entendimiento contra reloj, del que todavía no conocen los detalles. De hecho, fuentes del partido afirman que se han enterado del principio de acuerdo por la prensa.

El diputado Xavier Pellicer ha comparecido desde el Parlament para defender que sus nueve votos a Aragonès "no son un cheque en blanco". "Si ERC no hace valer el acuerdo porque permite un boicot de Junts no habrá gobernabilidad", ha espetado. Lo ha ejemplificado con la actuación policial en los desahucios, asegurando que si no se revierte la acción de los Mossos d'Esquadra ante los sindicatos en defensa de la vivienda "el Govern no contará con nuestro apoyo".

Pellicer ha subrayado que es "importantísimo que la legislatura se inicie cuanto antes para dar comienzo a este cambio de ciclo y acabar con las dinámicas y políticas del Govern anterior" y, por ahora, descartan convocar a las bases para evaluar un cambio en el sentido de voto en la investidura.

Eso sí, el 'cupero' ha indicado sobre la estructura del Govern -y el reparto de carteras- que les preocupa que Conselleries como Salut, Territori y Economía caigan en manos de Junts.

Trazar la hoja de ruta

Por su parte, Carles Riera ha tachado de "dato positivo" la reedición del actual Ejecutivo catalán en una entrevista en La 2, pero se ha apresurado a recordar todos los compromisos que pactaron con Esquerra para poner deberes sobre la mesa del futuro Consell Executiu, empezando por la desobediencia. El 'cupero' ha alertado de que el Tribunal Constitucional "no puede ser un límite" para la acción de gobierno y ha instado a que el "ejercicio de la soberanía" se defienda "desde el minuto uno".

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Riera ha reclamado que se dibuje "desde ya" una hoja de ruta independentista "compartida", que "no interfiera en el proceso de investidura, en el inicio de la legislatura ni en la gobernabilidad del país" para "volver a ejercer la autodeterminación" si en un plazo de dos años, en el 2023, la mesa del diálogo entre gobiernos no ha aportado una "solución democrática" al conflicto. La fórmula de la CUP pasa por una movilización sostenida "que haga posible" la celebración de otro referéndum.

Los anticapitalistas siguen cerrando la puerta a entrar en el Govern, aunque es un debate latente que puede reabrirse en cualquier momento dentro del partido. Algunas voces de la CUP opinan que una vez transcurridos dos años podrán evaluar el cumplimiento de los acuerdos y decidir, en esa fecha, si asumen alguna cartera ya sea para "empujar" hacia la independencia o para "mejorar las condiciones materiales" de los catalanes si se termina aplicando la renta básica universal. Será entonces cuando Aragonès se someta a una cuestión de confianza, se renueve el Congreso de los Diputados y se examine la continuidad de la mesa de diálogo.