Informe 2021

Seguridad Nacional pide más médicos en la pública

  • El Consejo admite fallos de coordinación y alerta en el sistema sanitario autonómico y flaquezas en la capacidad de España para obtener material

Médicos del sindicato AMYTS protestan en Vallecas (Madrid) por el deterioro de la sanidad pública en abril pasado.

Médicos del sindicato AMYTS protestan en Vallecas (Madrid) por el deterioro de la sanidad pública en abril pasado. / José Luis Roca

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Juan José Fernández

Militares y expertos de la seguridad del Estado vuelven a insistir en que España tiene un flanco débil en su defensa sanitaria; y esta vez, en un documento concluyente. El Informe de Seguridad Nacional 2020 pide un "redimensionamiento adecuado de los recursos humanos que trabajan en Salud Pública", alerta sobre una excesiva dependencia del exterior en suministros de material sanitario y advierte la necesidad de contar con un sistema nacional de investigación científica "estable".

Son las tres deficiencias que extrae el estudio, terminado de redactar en marzo pasado y enviado al Congreso. Por primera vez, un informe de Seguridad Nacional no coloca una amenaza armada sino biológica en el primer escalón de los peligros para España; y no solo por su impacto sobre las vidas, también por el deterioro de las haciendas, por cuanto el riesgo de pandemia es también un riesgo de seguridad económica nacional.

Un año de pandemia ha llevado a señalar ese riesgo por encima incluso del que representa el terrorismo internacional yihadista. Y el peligro se ve acrecentado, señala el informe, por no haber suficientes médicos y enfermeros. Los asesores del Gobierno en materia de Seguridad Nacional piden el "redimensionamiento" de las plantillas de la Sanidad Pública, "tanto de atención primaria como hospitalaria", tras advertir la "enorme presión" con que el coronavirus ha llevado a hospitales y profesionales "al límite de sus capacidades".

Retos

En cuanto a la detección del peligro que ha supuesto el coronavirus, el Consejo de Seguridad Nacional repara en que, en la fase inicial y crítica de la pandemia se evidenció "falta de planificación" por parte de los sistemas sanitarios autonómicos. El sistema federalizado de la sanidad pública no funcionó bien, señala el informe, llegada la hora de lanzar alertas y compartir ágilmente la información. Los organismos de vigilancia de epidemias y contagios no están "dimensionados" ante un problema como el que supuso la primera ola de la pandemia

Los redactores del informe recomiendan más automatización y más digitalización del sistema para que las alertas cobren velocidad. De hecho, colocan como "segundo reto" para nuestra seguridad en el frente sanitario "el desarrollo de estructuras y mecanismos que permitan al sistema una capacidad de reacción adecuada ante incrementos de la demanda asistencial como los vividos en 2020".

El primer reto es el de "desarrollar la capacidad industrial nacional para autoabastecerse bajo condiciones excepcionales". O sea, reducir la dependencia industrial sanitaria exterior. La falta de mascarillas y de aparatos de ayuda a la respiración vivida en marzo y abril de 2020 marca el contenido del informe. Se pusieron entonces en evidencia, en plena "falta de planificación", la ausencia de "una reserva estratégica" que permitiera "garantizar el suministro de recursos esenciales en situaciones de crisis".

En este sentido, en mayo de 2020, cuando aún no había bajado la curva letal de la primera ola, diversos informes publicados en revistas de estudios de Defensa e inteligencia y firmados por estrategas militares o expertos académicos señalaron ya la necesidad de que España se dotara de "reservas de guerra" de mascarillas, gel y otras ayudas contra el coronavirus.

Pasado un año, el informe recuerda que el Gobierno central emprendió una misión de adquisición de material sanitario "enormemente dificultada" por "intereses internacionales y tensiones geopolíticas y comerciales".

"Es imprescindible asegurar la disponibilidad permanente de determinadas cantidades de materiales sanitarios y de la capacidad para producirlos, de manera similar a las reservas de guerra y al aseguramiento de suministros que hacen los ejércitos", sugería hace un año el estudio Actuación de las Fuerzas Armadas en la Crisis de la Covid-19, del Instituto Español de Estudios Estratégicos, dependiente de Defensa y cuyos redactores pertenecen al Mando de Doctrina del ministerio.

Los fallos de información entre las distintas sanidades -no solo autonómicas, también internacionales- llevaron al Gobierno, según admite el informe, a "utilizar información parcial o poco actualizada para la gestión de la pandemia". En esa situación, los redactores del informe valoran como un activo la colaboración europea.

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Ahora, en la etapa de las vacunas, la gran ofensiva contra el virus, el Consejo de Seguridad Nacional reclama una red científica nacional de "alta calidad" y cree que "sigue siendo un reto para España el conseguir una integración eficaz entre los grupos de investigación y desarrollo y la industria".

El Consejo de Seguridad Nacional reúne a nueve ministros (Defensa e Interior entre ellos) en torno al presidente y las vicepresidentas del Gobierno, además del Jefe de Estado Mayor de la Defensa y el secretario de Estado director del CNI, entre otros integrantes.