La endiablada investidura

Los 'comuns' se borran de la investidura y ERC queda al albur de una entente total con Junts

  • Albiach exige garantías de que JxCat no va a estar en un eventual Govern republicano

  • Aragonès llama a los puigdemontistas "cumplir con la palabra dada y no ir a elecciones"

Pere Aragones charla con Marta Vilalta y Josep Maria Jové mientras Jessica Albiach pasa por detras.

Pere Aragones charla con Marta Vilalta y Josep Maria Jové mientras Jessica Albiach pasa por detras. / Ferran Nadeu

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Fidel Masreal
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La situación se parece, sospechosamente, a la que había hace una semana. La investidura vuelve a depender de que ERC y Junts hallen el camino hacia un acuerdo global, sea en la forma que desean los republicanos --mero apoyo parlamentario en la votación decisiva--, sea la que propugnan los posconvergentes --entente para un Govern de coalición--. Ya no caben, pues, soluciones intermedias, ya desterradas previamente por JxCat, de dar cuatro votos favorables a Pere Aragonès por cuanto los 'comuns', de quien dependía esa fórmula aritmética, rompieron este jueves las negociaciones con ERC.

La cumbre promovida por la CUP el miércoles, para acercar no tanto posiciones como sensibilidades, entre ERC y Junts se ha cobrado, pues, ya la primera 'víctima'. La líder de En Comú Podem en el Parlament, Jéssica Albiach, así lo sancionó en el hemiciclo, en la sesión de control al Govern en funciones. Y es que, tras reconocer a Aragonès el "movimiento" que supuso salir del marco negociador del Govern de coalición al del Executiu en solitario, le afeó, sin embargo, que ese impulso hubiera durado "cuatro días", en referencia, precisamente a la reunión tripartita del miércoles. Ante ello, Albiach dio por "rotas" las negociaciones encaminadas a garantizar el apoyo de los 'comuns' a la investidura de Aragonès "hasta que dé garantías de que Junts no va estar en el Govern, ni ahora ni más adelante en la legislatura".

La respuesta del vicepresidente, en la sesión de control parlamentaria, fue, a su vez, agradecer que los 'comuns' se hubieran sentado a negociar con ERC y le recordó que "los retos que tiene" Catalunya, la reconstrucción económica, climática y la defensa de la autodeterminación y la amnistía "apela a cuatro fuerzas, también a la suya". Con todo, añadió, "la aritmética es la que es", en referencia al escaso apoyo numérico que podría aportar un pacto con los 'comuns', que cuenta con ocho escaños. "Tenemos que explorar todas las vías", sentenció antes de recordar que "queda una semana por delante" para llegar a un acuerdo que le permita ser investido.

Más Govern monocolor

La primera lectura entre bastidores de los republicanos es que la salida de escena de los 'comuns' "contribuye a que Junts tenga más fuerza", opinó una fuente republicana. Así, todo depende, de nuevo, de las negociaciones que se reabran. Y ERC acudirá a ellas con la propuesta del Govern en solitario, es decir, con la demanda de que los posconvergentes voten, todos, en favor de Aragonès. "Es la propuesta de Jordi Sànchez", sintetizó la misma voz, siempre en el ánimo de recordar a los puigdemontistas la palabra dada.

Junts per Catalunya, por su parte, ha lanzado internamente mensajes de confianza en un acuerdo, pero por el momento esa posición optimista no se basa en hechos concretos. Los negociadores posconvergentes advierten a ERC de que la solución se ha de cerrar antes de la eventual investidura. No aceptan, pues, apoyar a Aragonès y posteriormente cerrar un acuerdo del todo con una posible coalición, como ofrecen los republicanos.

Y siguiendo el hilo del posibilismo, las fuentes consultadas en Junts apuntan que si ERC da un paso adelante ellos podrían proponer a cambio un plan que quizás no fuera una coalición pero sí algo muy parecido a ello. La solución salomónica todavía no tiene forma, ni tampoco constan contactos oficiales formales más allá de los mensajes conciliadores que existen, discretamente, entre diputados de uno y otro espacio político estos días. 

Coincidencia en la catástrofe

Ahora mismo, el único punto en común entre ambos socios en funciones es el análisis de que una repetición electoral sería una catástrofe para el conjunto del independentismo y, para más inri, podría abrir las puertas a una victoria del PSC más holgada que la del 14-F. Un PSC, y su líder, Salvador Illa, que este jueves ha reclamado por enésima vez a Aragonès que dé un "paso al lado" para que él pueda ensayar una investidura que, paradójicamente, precisaría del apoyo de los republicanos para salir adelante.

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Ya por la tarde, Aragonès, en su comparecencia para dar cuenta de su gestión de la pandemia dejó sobrevolando en el hemiciclo el incumplimiento de la palabra dada por Junts, sin mentarlos. Así, el vicepresidente en funciones reclamó: "Hagamos honor a la palabra. Cumplamos el compromiso de todos que es de no ir a elecciones, hagamos Govern, hagámoslo ya y evitemos la repetición de elecciones, es un imperativo político”. Y acabó su intervención insistiendo: “Depende de nosotros, yo lucharé como desde el primer segundo desde la noche del 14 de febrero hasta el último segundo para que esto sea posible, estoy convencido de que si todos ponemos de nuestra parte así será”.

Aragonès, seguramente para no romper el clima de 'impasse' que se ha vivido en el Parlament, donde unos y otros han lanzado más indirectas que apelaciones directas, no abrió la puerta a recuperar el Govern de coalición que le exige Junts, pero tampoco hizo explícito que su voluntad es la de constituir un Govern en solitario. Habló de la necesidad de que haya un "Govern". En su presión a Junts pidió a los diputados que sean conscientes de "hasta qué punto aumenta la desafección".