Primeros movimientos en el partido

El PSOE entra en 'shock' tras el 4-M y empuja a Gabilondo y a Díaz

  • Los socialistas intentan levantar un cortafuegos en torno a Sánchez para proteger su figura y el Gobierno de coalición

  • El partido reclama la salida del candidato en Madrid como portavoz y Ferraz activa las primarias en Andalucía

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, vista en una pantalla del hotel donde el candidato socialista, Ángel Gabilondo, siguió la noche electoral del 4-M.

La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, vista en una pantalla del hotel donde el candidato socialista, Ángel Gabilondo, siguió la noche electoral del 4-M. / David Castro

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

Escribe desde Madrid

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Apenas se escuchaba ya el ruido interno. Pasada la guerra fratricida de 2017, y sobre todo tras la llegada al poder de Pedro Sánchez al año siguiente y las victorias electorales de 2019, el PSOE parecía una balsa de aceite. Un partido casi siempre en calma, obediente a su líder, sin apenas contestación interna. Pero el 4-M rompe la tranquilidad. El brutal e inesperado hundimiento del partido en Madrid ha removido las aguas. En varias direcciones. Uno, para intentar levantar un cortafuegos en torno al presidente y protegerlo. Dos, para propiciar la salida del fracasado candidato, Ángel Gabilondo, como portavoz en la Asamblea regional. Y tres, para activar ya la maquinaria de primarias en Andalucía y elegir a mediados de junio al cabeza de cartel en las próximas autonómicas, buscando el relevo de Susana Díaz.

Los socialistas despertaron este miércoles con la pesadilla bien fresca de la debacle madrileña. La pérdida de 10,46 puntos y 13 escaños en dos años. De vencedor de los comicios en 2019 a tercera fuerza en votos, por detrás de Más Madrid. Un dramático 16,85% de los sufragios frente al apabullante 44,73% de Isabel Díaz Ayuso, que con sus 65 diputados, a cuatro de la mayoría absoluta, logró más parlamentarios que toda la izquierda junta. El mapa de la región se tiñó de azul PP.

La conmoción, el 'shock', era indisimulable en el partido, se preguntara a quien se preguntara. Las respuestas, incluso en privado, escaseaban. El PSOE había captado el mensaje, reconocía sus pésimos resultados "sin ambages", dijo la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. Pero enseguida intentó contener la expansión del incendio, contrarrestar la idea, subrayada por Pablo Casado, de que el 4-M era como una "bomba" detonada en la Moncloa. La número dos del Ejecutivo admitió que el 4-M tiene su "trascendencia, evidentemente", pero no perturba la labor del Gobierno y de la coalición, ni acerca al poder al PP, porque en Madrid ganó "con el discurso de Vox", y esa fórmula puede no "funcionar" en el resto de España. En el círculo del presidente descartaron cambios en el Ejecutivo para relanzar la legislatura. No habrá, indicaron, una crisis de gobierno. Al menos por ahora.

Calvo llama a la reflexión y la autocrítica ante una derrota sin ambages. En la foto, Carmen Calvo junto a José Luis Ábalos. / JOSÉ LUIS ROCA / VÍDEO: EFE

Una transición "ordenada"

Pero Madrid sigue sangrando. En la noche electoral, Gabilondo dejó su futuro abierto, pero no dio un paso atrás. A las pocas horas, la presión para que se apartara fue creciendo, pero en su entorno ratificaron que su intención es recoger su acta de diputado y seguir trabajando en la Asamblea los próximos dos años.

Documento

Comunicado de la ejecutiva regional del PSOE-M tras su primer análisis de la debacle del 4-M

El partido, sin embargo, le enseñó la puerta de salida. El secretario de Organización, José Luis Ábalos, le cumplimentó por el "servicio prestado", por el papel "cumplido". Así, en pasado. Y en la cúpula del PSOE-M, dirigida por José Manuel Franco, defendieron que deje la portavocía en la Asamblea. Eso era tanto como decirle que no recoja su acta. Este miércoles, se produjo una primera reflexión en la ejecutiva regional, durante más de tres horas. Unos coincidieron en la necesidad de cerrar la etapa de Gabilondo. Pero también resonó la voz de la alcaldesa de Alcorcón, Natacha de Andrés, que apostó por un congreso extraordinario.

En la reunión de la cúpula del PSOE-M, la alcaldesa de Alcorcón y otros dirigentes demandan un congreso extraordinario, que rechaza Franco

Un puñado de dirigentes, como el primer edil de San Fernando de Henares, Javier Corpa, secundó la posición de la regidora. Además, Izquierda Socialista, absolutamente minoritaria en el PSOE-M, también quiere dimisión de la cúpula autonómica y la renuncia del candidato a ocupar su escaño. Pero Franco y su núcleo duro no consideran pertinente ni dar paso a una gestora ni ir a un proceso interno ahora, porque el congreso regional está previsto para finales de año. Es decir, solo se ganarían unos meses. No obstante, la dirección acordó volver a verse la próxima semana para seguir discutiendo sobre las medidas "graves" a tomar para intentar salir del insondable agujero del 4-M. La transición será "ordenada", tal y como notificó el PSOE-M en un comunicado pasadas las 22 horas. A la cita en la calle del Buen Suceso de la capital, cuartel general autonómico, no acudió Gabilondo, que no es militante ni tiene cargo orgánico. El exministro no se vio con Sánchez en la Moncloa en la tarde-noche de este 5 de mayo.

Ferraz no quiere tampoco más turbulencias en el PSOE-M y prefiere que los cambios cuajen en el congreso regional. Pero, a cambio, activará este mismo jueves, en la reunión de la ejecutiva federal, convocada a las cinco de la tarde, las primarias para elegir candidato a la Junta de Andalucía. El objetivo es relevar a Díaz y aupar al alcalde de Sevilla, Juan Espadas.

Pedro Sánchez saluda a la líder del PSOE-A, Susana Díaz, en la parada de Antequera, en el trayecto inaugural del AVE Madrid-Antequera-Granada, el 25 de junio de 2019. 

/ EFE / KIKO HUESCA

La dirección responde así a la presión de los críticos con la jefa del PSOE-A y de las agrupaciones provinciales de Granada, Cádiz y Jaén, que habían pedido el adelanto. Aprovecha la percha del 4-M para encender la maquinaria, como ya se esperaba, en una pelea que se prevé ajustada y dura. Desde el equipo de Sánchez insisten en que no pueden permitirse que se repita lo que ocurrió en Madrid, un anticipo en las urnas que pille a contrapié. Porque la maniobra de Ayuso no dejó margen para buscar una alternativa a un Gabilondo que ya estaba de salida. Juanma Moreno, el presidente de la Junta, volvió a descartar este miércoles una convocatoria, pero Ferraz no se fía y no quiere asumir más riesgos, así que despliega ya el artículo 227 del reglamento de desarrollo de los estatutos, que le faculta para actuar de oficio y accionar la palanca. La votación de las primarias será a mediados de junio, para que en verano el proceso quede cerrado. A final de año se celebraría el congreso regional, pero Díaz estaría amortizada si antes hubiera salido derrotada frente a Espadas.

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En el entorno de la exjefa de la Junta creen que el adelanto del proceso pretende "tapar" el cataclismo en Madrid

La secretaria general del PSOE-A tenía ya de antemano convocada a su dirección para este jueves a las 12.30. Según su entorno, intentó contactar con Sánchez, sin éxito, tras el 4-M. "Se le informó de que se pondrán en marcha las primarias ya", contaban en el entorno del presidente. Un dato que negaban con rotundidad fuentes próximas a la baronesa, que reconocieron que sí charló con Ábalos, pero no de este asunto. "Lo que se pretende es tapar el batacazo de Madrid con un proceso orgánico", explicaban. La batalla entre los dos rivales de 2017, Sánchez y Díaz, resucita. En la federación más poderosa del PSOE, antaño territorio inexpugnable para ella, y en medio de la conmoción por el cataclismo del 4-M. Y quizá ya nada se pueda dar por seguro. Lo decía así un veterano dirigente y buen conocedor de las tripas del partido: "Después de lo ocurrido el martes, todo puede pasar. Son los tiempos de lo imprevisible".