Elecciones en Madrid

La participación se desploma en la "hora covid"

No se han dispuesto EPIS para los integrantes de las mesas, solo pantallas faciales y doble mascarilla que han usado todo el día y no solo ante los contagiados

Ambiente electoral en el barrio de Chueca , unas enfermeras a la entrada de un colegio electoral dan mascarillas y gel para cumplir las normas anti Covid .

Ambiente electoral en el barrio de Chueca , unas enfermeras a la entrada de un colegio electoral dan mascarillas y gel para cumplir las normas anti Covid . / David Castro

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Natalia F., joven enfermera del Hospital Puerta de Hierro de Madrid, se ponía "chubasqueros del chino" para protegerse cuando, en la primera fase de la pandemia, no tenían ella ni sus compañeras los EPIS contra el virus con los que trabajar. Natalia resistió dos olas de pandemia peleando en la UCI sin contagiarse, pero pilló el virus en la tercera. O sea, es reciente su recuerdo de fiebre y cama, "por suerte sin tener que hospitalizarme", relata. Por eso decía en la tarde de este 4M, mientras repartía mascarillas a la puerta del colegio Isabel la Católica de Madrid: "No es raro que no venga mucha gente. Es que si estás pasando el covid como lo pasé yo no te quedan ganas de salir".

Puede que esa sea una de las razones por las que la participación altísima que se ha mantenido a lo largo de la jornada en puntos clave de votación como ese colegio, el primero del distrito 1, o sea, el puro centro del Distrito Centro de Madrid, se haya desplomado en la última hora de la jornada, la habilitada en los comicios madrileños para que puedan votar los covid positivos. "La hora covid", como la llama Natalia.

Lo mismo ha ocurrido, contaba Juan Carlos, joven compromisario del PSOE que pululaba entre las siete mesas dispuestas en el patio de ese colegio madrileño, en colegios de Parla o Fuenlabrada, donde a lo largo del día se han acumulado un 16% y un 17% más de votos que en las autonómicas de 2019, pero que solo registraban un goteo mucho más pausado que el que suele ser habitual en los últimos 60 minutos antes del cierre de urnas.

Pausado y tranquilo. "¿Hora covid? No lo sabíamos", explicaba Eva, médica de origen venezolano que estrenaba derecho al voto. Sobre la colisión, o colusión, del derecho a votar que asite al enfermo y el derecho a la seguridad sanitaria que tiene el sano, ella aportaba una posible salida: "Yo habría permitido votar, pero a distancia".

La presidenta de una mesa electoral en el colegio de La Inmaculada de Madrid, con máscara facial contra el coronavirus.

/ José Luis Roca

Natalia también tiene una opinión profesional sobre que se habilite en la nueva normalidad una hora para el voto de los enfermos. Admitía que hay un derecho fundamental de los pacientes, pero ve un riesgo acrecentado de contagio: "El peligro no es solo aquí, es también en el trayecto...", advertía con decenas de mascarillas en las manos.

Decisión íntima

Y sin embargo raro iba a ser que, tras la campaña más polarizada y enconada de la historia electoral reciente en Madrid, no se animaran a votar los positivos covid, máxime si estos comicios tienen una hora habilitada oficialmente para ellos. Pero a eso de la una de la tarde, con la urnas llenas a más de un 28%, no se había conocido en ninguno de los centros sanitarios madrileños ni una sola petición a médicos o enfermeras para salir del hospital a votar, ni a nadie se le había ocurrido pedir ambulancias para esos traslados, aseguraban fuentes de los sindicatos sanitarios Satse y Amyts.

La decisión de salir a votar en Madrid el 4 de mayo padeciendo covid-19 ha sido pues individual, no tramitable y, pese a la tensión que rodea a estas elecciones, una elección más propia de los confinados asintomáticos que de nadie que, con síntomas, aguante sin encamar. Ha sido, en cualquier caso, una decisión íntima: como en el resto de los comicios celebrados en la pandemia en Euskadi, Galicia y Catalunya, nadie estaba obligado a declarar su condición de contagiado al llegar al colegio electoral.

Máscaras faciales en el colegio electoral La Navata.

/ David Castro

Por eso Carmen, estudiante asturiana de la Escuela de Bellas Artes, repartía "doble chupito" de gel hidroalcohólico a los votantes recien llegados. Tras sus dos mascarillas ha contado a EL PERIÓDICO que si hoy estaba a la puerta del colegio Isabel la Católica era "por aportar un poquito, no por hacerme rica", ironizaba. Randstad, la empresa de trabajo temporal que la contrató para labores de auxiliar de puerta, la ha reclutado como a otras 1.200 ayudantes, a once euros la hora en jornada de seis horas. Carmen, por cierto, lleva sin poder ir a ver a sus padres desde la pasada Navidad.

No dos mascarillas, sino una, tenía puesta cada policía de los que estaban a la puerta de los colegios de Madrid. "Nada de EPIs, solo una mascarilla -lamentaba un joven municipal en la acera de la calle Beneficencia, habilitada para albergar la cola de votantes hasta que dejó de haber cola-. Pero vamos: igual que cuando tenemos que actuar en un piso o en un bar ¿qué sabes tú de si la persona que tienes delante lleva el virus?"

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Y ahí han estado las dos, enfermera y artista, dando gel y mascarillas toda la jornada, vestidas con un chaleco amarillo en cuyo espaldar se leía un letrero que parece una sentencia: "Responsable covid". La cuadrícula de ciudad que reúnen las siete mesas del Distrito 1 o Centro, especialmente el área Justicia-Chueca, tiene una incidencia de 608 casos por 100.000. De las más altas de Madrid

No ha habido EPIs en la última hora de la jornada electoral de la Comunidad de Madrid como sí los hubo en Catalunya. Lo que en las elecciones catalanas se convirtió en el momento de los trajes especiales, en los comicios madrileños ha sido la hora del escudo facial. En las 7.265 mesas electorales desplegadas por Madrid, todos los presidentes y vocales han contado con doble mascarilla y máscara transparente. El uso de esta última era opcional, decía el prontuario distribuido por la Junta Electoral, pero en buena parte de los centros de votación -en La Navata, por ejemplo, donde votó Pablo Iglesias, o en el Colegio La Inmaculada de Chamberí, al que acudió Isabel Díaz Ayuso- no ha habido una hora de bajada de yelmos: los miembros de la mesas los tenían ya bajados desde primera hora.