Debate de los comicios del 4-M

La izquierda se une y aparca sus diferencias para cercar a Ayuso

  • El PSOE, Podemos y Más Madrid arremeten contra la presidenta por los pésimos datos de contagios y muertes

  • La candidata del PP defiende su gestión y responsabiliza de todo al Gobierno central 

Isabel Díaz Ayuso (PP) habla con un asesor, minutos antes de que empiece el debate de Telemadrid.

Isabel Díaz Ayuso (PP) habla con un asesor, minutos antes de que empiece el debate de Telemadrid. / J. Hellín / Europa Press

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Los debates suelen mover poco voto, y menos aún cuando se celebran a mucha distancia temporal de la cita con las urnas, pero el celebrado este miércoles entre los candidatos a la Comunidad de Madrid sirvió para clarificar el terreno de juego de las elecciones del próximo 4 de mayo. Con Isabel Díaz Ayuso disparada en las encuestas, participando en esta cita televisiva a regañadientes, los tres partidos de izquierda se unieron sin fisuras, aparcando por el camino sus diferencias, para cercar a la candidata del PP y presidenta en funciones, una dirigente a la que, hasta ahora, nada, ni siquiera sus sonoros deslices, parece hacer mella. Ayuso reaccionó al principio intentando elevarse por encima de sus contrincantes, pero al poco tiempo empezó a recurrir a las descalificaciones. Mientras tanto, sus socios potenciales, Vox y Cs, apenas la criticaron, centrados en atacar a la izquierda y atacarse entre ellos, en su disputa por quién pactará con el PP tras los comicios.

Ángel Gabilondo (PSOE), Mónica García (Más Madrid) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos) no dejaron de echarse capotes entre sí. Su estrategia fue muy similar: erosionar a Ayuso a través de los pésimos datos de la autonomía en contagios, ingresos hospitalarios y muertes durante la pandemia. Hubo momentos vibrantes.  

“¿Puede decirme cuántos fallecidos ha habido en Madrid?”, preguntó Iglesias.

“20.000”, contestó Ayuso. 

“¿Puede usted decir en qué otra comunidad ha habido tantos fallecidos? No sonría. Hay autonomías del PP que no tienen esas cifras”, insistió Iglesias. 

Ayuso, hasta entonces algo ausente, sin arriesgar porque era quien más se exponía al partir como clara favorita, cambió aquí de actitud. “Sonrío porque es usted un personaje, alguien que arroja los datos y solo utiliza el dolor de las familias. Es usted una pantomima, lo más mezquino que hay en política”, dijo. También cargó contra Gabilondo, dejando claro que si de ella depende, el aspirante socialista no será Defensor del Pueblo, un cargo que estaba llamado a ocupar antes del adelanto electoral.

“Los datos no se arrojan, se ponen encima de la mesa”, corrigió García a Ayuso, haciendo gala de su experiencia como médica. Gabilondo fue por el mismo camino. “Los datos son malos, no hay que darles más vueltas”, señaló el candidato socialista, cuya tesis principal es que lo ocurrido en Madrid con el coronavirus solo obedecía a un motivo: la “ideología” de Ayuso.  

¿Puede esta estrategia cambiar en algo el desenlace electoral? A tenor de lo ocurrido hasta ahora, y según lo que repiten las encuestas, parece poco probable. Pero la izquierda considera que es la vía para despertar a su electorado, mucho menos movilizado que el de la derecha. Sobre todo, el del PP.

Las colas del hambre 

Ayuso se vio muy presionada por los tres candidatos de la izquierda en los dos bloques del debate en el que se abordó la crisis sanitaria y también en el que se destinó a abordar las políticas sociales. La candidata del PP, que calificó este fin de semana de “mantenidos” y “subvencionados” a los integrantes de las colas del hambre, escuchó a Gabilondo cómo recordaba esas palabras. “A mí no me avergüenza que estén en la cola, me avergüenza que la señora Ayuso haya dicho eso”, espetó el aspirante socialista. 

Iglesias, en esa alianza de las izquierdas que sobrevoló todo el debate, continuó con la batalla ideológica a las derechas e interpeló a Monasterio por el uso de la inmigración que hace Vox. La dirigente ultra ya había hecho una referencia al supuesto peligro para la sociedad de los menores extranjeros no acompañados (menas) en su primera intervención del debate. Iglesias inició su turno en el bloque social señalándola: “Lo que ustedes defienden no tiene cabida en la democracia. Alguien lo tiene que decir, hacen ustedes propaganda filonazi”. Incluso Ayuso, en su turno, recordó a la candidata de Vox que la competencia en este asunto es del Gobierno central y del Ministerio del Interior, y que la Comunidad de Madrid tiene la obligación de integrarlos en la sociedad.  

El futuro de Cs

Bal, al que las encuestas le dan fuera de la Asamblea de Madrid, ya que se necesitan un mínimo de 5% de las papeletas para entrar, intentó hacerse valer y venderse al votante de derechas y de centro. 

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Y Pedro Sánchez, que durante la larga precampaña parecía el verdadero candidato del PSOE, no apareció hasta el último tramo, cuando Ayuso lo mentó para responsabilizarse de los errores en la gestión de la pandemia y en las medidas para hacer frente a la crisis. También le acusó de intentar “derrocarla” con una moción de censura en Madrid. 

Iglesias y Gabilondo solo chocaron brevemente cuando abordaron el modelo fiscal y el candidato de Podemos le inquirió sobre la necesidad de que los que más ganan aporten más a las arcas públicas. El socialista, que había arrancado la precampaña, hace un mes, comprometiéndose a no pactar con Iglesias, acabó diciendo: “Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones”.