El futuro de la posconvergencia

Joana Ortega se perfila como nueva presidenta del PDECat

  • El alcalde de Mollerussa, Marc Solsona, sería el nuevo secretario general del partido

La número dos del PDeCAT por Barcelona, Joana Ortega, en un acto del partido en Manresa.

La número dos del PDeCAT por Barcelona, Joana Ortega, en un acto del partido en Manresa. / ACN / Job Vermeulen

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Fidel Masreal
Fidel Masreal

Periodista

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La exvicepresidenta del Govern y exdirigente de Unió Democràtica Joana Ortega se perfila como nueva presidenta del PDECat, el partido heredero de Convergència, en sustitución de David Bonvehí, en el congreso que el partido celebrará los próximos 15 y 16 de mayo. Su reto será tratar de mantener viva la estructura del partido tras haber fracasado en las elecciones catalanas y haber quedado fuera del Parlament. Junto a Ortega, el secretario general del PDECat sería el alcalde de Mollerussa y actual portavoz del partido, Marc Solsona. La que fue candidata en las últimas autonómicas, la 'exconsellera' Àngels Chacón podría tener algún otro rol en el partido pero fuera del organigrama.

Según han confirmado a EL PERIÓDICO fuentes de la dirección del partido, Solsona ha propuesto a Ortega presidir la formación cara a un nuevo intento de reflotar un espacio político más que maltrecho que se basa actualmente en los aproximadamente 180 alcaldes y 4 diputados en el Congreso. Ahora el conjunto de la dirección deberá analizar la propuesta que con toda probabilidad será votada en el cónclave de mayo.

El futuro de la formación posconvergente está en el alero, tras la decisión del 'expresident' Carles Puigdemont de abandonar el PDECat y fundar su propio partido, arrebatando el nombre que había pactado con el PDECat: Junts per Catalunya. Tras esta decisión, numerosos cuadros territoriales y 'consellers' abandonaron el PDECat. En las elecciones, Junts logró 32 escaños y el PDECat, 0.

Una veterana procedente de la democracia cristiana

Ortega, que concurrió de número dos de la lista del PDECat por Barcelona detrás de Chacón, fue una destacada dirigente de Unió bajo el mandato de Josep Antoni Duran Lleida y en nombre del partido ocupó cargos en la Administración, donde llegó a ser 'consellera' de Governació y vicepresidenta del Govern. Fue condenada por desobediencia por el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) en el juicio por la consulta del 9-N de 2014. La sentencia inhabilitó al 'expresident' Artur Mas, a las 'exconselleres' Ortega e Irene Rigau y al 'conseller' Francesc Homs. Finalmente, el Supremo rebajó la inhabilitación fijada inicialmente por el TSJC.

Tras esta sentencia, Ortega abandonó la política y se dedicó al sector privado, pero fue contratada por la entonces 'consellera' Àngels Chacón como asesora de su departamento el 17 de mayo de 2019. Su inhabilitación de nueve meses había entrado en vigor el 23 de enero de ese año, cuando el Tribunal Supremo hizo firme la sentencia, rebajando en un año la pena impuesta por el TSJC. La defensa de Ortega alegó que el cargo desempeñado como asesora de Chacón no comportaba funciones de gobierno, sino que se trataba de un puesto de personal eventual.

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Apuesta por la moderación

El fichaje de Ortega quiso reforzar la apuesta del PDECat por la moderación ideológica y en el terreno soberanista. El partido heredero de CDC pretende mantenerse a flote tratando de atraer al conjunto del espacio del catalanismo y el soberanismo no rupturista. La tarea de Ortega consistiría, de entrada, en mantener vivo al partido y tratar de establecer alianzas con otros actores políticos de cara a las elecciones municipales, en las que no sería descartable su presencia como alcaldable en Barcelona. La exdirigente de Unió, que estudia la oferta del PDECat y según las fuentes consultadas, se muestra ilusionada con el reto, representa también un mensaje claro de distanciamiento respecto a Junts y a Puigdemont.