Negociaciones encalladas

Los 5 ejes con los que ERC quiere seducir a Junts para la investidura de Aragonès

  • Los republicanos encapsulan en cinco ámbitos su oferta a los posconvergentes y esperan respuesta

Pere Aragonès.

Pere Aragonès. / Toni Albir

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El resultado de dos meses de reuniones entre ERC y Junts, con más de 20 sesiones y una decena de documentos intercambiados, es una "oferta global" en forma de documento que los republicanos hicieron llegar después de Semana Santa a los posconvergentes y del que han tenido solo alguna respuesta parcial. El texto resume y ordena lo ya negociado y publicado en cinco ejes.

Carles Puigdemont, en diciembre del 2020.

/ EUROPA PRESS

La dirección estratégica del 'procés'

Es la madre del cordero de las disonancias entre unos y otros. ¿Quién dirige el 'procés' y desde dónde? ¿Carles Puigdemont, en tanto que 'president' 'legítimo' y a través del Consell per la República o bien Pere Aragonès como 'president'? Los tiempos del presidente vicario han pasado. Unos aducen que desde las estructuras autonómicas poco se puede hacer. Y los otros que el que quedó tercero en los comicios, incluso por detrás de Aragonès, no puede ser el líder estratégico del proceso hacia la independencia.


La propuesta de ERC pasa por orillar el actual CxR, por entender que es una entidad creada a mayor gloria y que no reúne el mínimo de imparcialidad o de neutralidad entre las fuerzas del independentismo que sería deseable.


Por ello, los republicanos abogan por una dirección pentacéfala, con presencia de representantes (no se limita el número) de los tres partidos secesionistas con representación parlamentaria (ERC, Junts y la CUP) y las dos entidades soberanistas (Òmnium y ANC). La propuesta de Esquerra pasaría por crear esta dirección a parte del CxR y , a la par, reformular la entidad puigdemontista hasta convertirla en hogareña para todos. Sin ir más lejos, la CUP no forma parte actualmente del CxR.

Hemiciclo del Parlament de Catalunya.

/ Europa Press

La defensa de la soberanía del Parlament

Este apartado supone una manera sutil de los republicanos de recordar que el voto favorable de ERC a la que Laura Borràs fuera presidenta del Parlament no fue 'gratis et amore', sino el primer paso en la construcción de la alianza entre ambas fuerzas que debería de haberse soldado con la investidura de Pere Aragonès el pasado 26 de marzo. Algo que Junts no hizo. Borràs, como representante de la tercera fuerza del Parlament difícilmente habría alcanzado ese cargo de no mediar la futura entente con los republicanos.


En la misma línea, Esquerra sitúa el apoyo a que Aurora Madaula sustituya a Jaume-Alonso Cuevillas en la Mesa del Parlament, después de que este fuera depurado por tibio por sus correligionarios. El mensaje que se lee entre líneas es "ERC sigue cumpliendo".


En el texto se da una pátina de oficialidad al relevo Madaula-Cuevillas y se propone que los partidos no pongan palos en las ruedas a cualquier movimiento de este tipo con el fin de preservar la mayoría secesionista en el órgano director de la Cámara.

Un restaurante cerrado por la crisis de la covid-19.


/ El Periódico

El plan de Govern

Lo que debería ser el núcleo duro de las negociaciones, al menos, en el resto de conversaciones para un Govern de coalición sucede así, aquí supone un efecto colateral de la parte más dura de la negociación. Los republicanos remitieron una batería de medidas a tomar, entre ellas esos 700 millones para un plan de choque social que Aragonès prometió en su discurso de investidura. A esta parte del texto, los posconvergentes sí respondieron con sus propias propuestas. Cuando se dé forma definitiva al conjunto de ellas se deberá hacer encajar con los planes que, en paralelo, los republicanos y la CUP van discurriendo.


Con todo, la estrella de esta parte de la negociación será quién gestiona los fondos europeos de rescate. ERC pretende que dependan de la propia presidencia de la Generalitat, vía un comisionado. Junts, que esten inscritos en la Conselleria d'Economia que ellos ambicionan.

Reunión del Govern de Quim Torra, en enero del 2020


/ RICARD CUGAT

La estructura del Govern

Es el apartado donde los republicanos esconden más sus cartas, sin duda a la espera de que llegue la fase de negociación sobre el reparto de 'conselleries' y el movimiento de áreas sectoriales entre unas y otras. ERC solo apunta a que debe de ser un Executiu paritario y aboga por la creación de tres nuevas 'conselleries': la de Acció Climàtica, la de Universitats i Recerca y la de Feminismes.


La distancia entre ambas fuerzas se visualizará en el enfoque que aporten. Los posconvergentes partirán del pacto de 2017 para lograr un acuerdo especular, es decir, hacerse con los departamentos que aún hoy sostienen los republicanos, siempre en la creencia de que lo consensuado benefició ampliamente a ERC. Estos, por su parte, consideran que las cartas se han vuelto a repartir y que el momento no es comparable, ni para bien ni para mal, al de hace cuatro años, por lo que cabe empezar de cero la negociación.

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Pere Aragonès y Laura Borràs, en el Parlament, tras la primera sesión del debate de investidura.

/ Ferran Nadeu

El 'sistema antiincendios'

Si una cosa han demostrado más de ocho años de colaboración reciente entre el espacio posconvergente y el republicano, es que apenas se aguantan y que solo la agenda independentista, que requiere algún tipo de unidad por su parte de los grupos secesionistas, les mantiene juntos. En esta parte de la oferta de ERC, se incluye la creación de una serie de comisiones de seguimiento de los acontecimientos y de la obra de Govern que permita abordar los pequeños roces antes de que deriven en crisis abiertas y lanzamiento de sillas a la trinchera rival. En la arquitectura de este sistema 'antiincendios' se propone, incluso, un sanedrín al más alto nivel, bautizado como 'botón rojo' que permita abordar cuestiones urgentes. El objetivo, según ERC, es garantizar "la lealtad dentro y fuera del Govern".