Cita con las urnas

Elecciones en Madrid: Seis objetivos para una campaña en clave nacional

  • La comunidad será un termómetro de lo que puede ocurrir en la política española en el futuro inmediato

Elecciones en Madrid: Seis objetivos para una campaña en clave nacional
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Pilar Santos
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Periodista

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Juan Ruiz Sierra
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Miguel Ángel Rodríguez
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La Comunidad de Madrid se convierte desde este domingo en un laboratorio de lo que puede ocurrir en la política española en el futuro más inmediato. Además del Gobierno regional, en las elecciones del 4 de mayo están en juego el futuro de Ciudadanos, la resistencia de Unidas Podemos, la reunificación de la derecha, la estrategia del PP y la viabilidad de la alternativa a Pedro Sánchez, para quien los comicios también serán un buen termómetro sobre su gestión de la pandemia.

Así enfocan los seis principales partidos una campaña electoral autonómica que se jugará mucho más en clave nacional.

Isabel Díaz Ayuso.

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Una victoria con múltiples derivadas

Isabel Díaz Ayuso será la candidata más votada el 4 de mayo. Todas las encuestas le dan tal margen a su victoria que solo un error garrafal en la campaña podría hacer trizas esa previsión. De ahí que solo haya aceptado celebrar un debate con el resto de candidatos, el próximo miércoles.


El riesgo de la candidata del PP es morir de éxito. Ningún sondeo le da mayoría absoluta por ahora, así que tendrá que sumar apoyos. Hace dos años consiguió reunir los de Cs (que entró en el Gobierno) y los de Vox (que respaldó desde fuera la investidura). Ahora puede que no tenga la opción de contar con los naranjas, porque ella, según las encuestas, absorberá a sus votantes y los de Inés Arrimadas no alcanzarán el mínimo necesario del 5% de las papeletas para entrar en la Asamblea. Y también corre el peligro, por su perfil político, de gustar tanto a los simpatizantes de Vox que la formación ultra tampoco supere ese listón.


Si no logra retener la presidencia, será un varapalo para ella, que pasará a la oposición, pero además tendrá consecuencias para Pablo Casado. El PP perdería su feudo más importante y el líder de los conservadores vería cómo fracasa una apuesta personalísima. Cuando la designó en 2019, ella era una desconocida a la que pidió presentarse después de que otras candidatas le hubieran dicho que no. Si, en cambio, Ayuso revalida la presidencia, seguirá creciendo políticamente y cargos maledicentes del PP creen que acabará siendo un problema para el liderazgo de Casado. PILAR SANTOS

Ángel Gabilondo.

/ Eduardo Parra / Europa Press

Sánchez echa el resto en una arriesgada apuesta

El adelanto electoral anunciado por Isabel Díaz Ayuso cogió a los socialistas con el pie cambiado. No contemplaban unos comicios en este momento. Tampoco tenían candidato claro. Su líder en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, estaba llamado a ser el próximo Defensor del Pueblo. Pero tras la sorpresa inicial, el equipo de Pedro Sánchez se puso a analizar el nuevo escenario y concluyó que Gabilondo debía volver a presentarse, por tercera vez, porque su perfil centrado, su discurso alejado de los histrionismos frente a la “provocación permanente” de Ayuso, era el idóneo para intentar atraer a antiguos votantes de Cs, ahora en desbandada. 


Al mismo tiempo, Sánchez decidió implicarse al máximo en la campaña. Participa en todos los actos que le permite su agenda como presidente del Gobierno, hasta el punto de que Ayuso, que ha buscado el roce con él desde que estalló la pandemia del coronavirus, se refiere a él como el “candidato Sánchez”. La apuesta es arriesgada. Muchos dirigentes del PSOE no comparten la estrategia. Casi todos los sondeos vaticinan que el PP mantendrá la autonomía con el apoyo de Vox. En un desenlace de este tipo, Sánchez, y no Gabilondo, sería visto como el gran derrotado. Pero los colaboradores del jefe del Ejecutivo insisten en que “hay partido”.


Aun así, por si acaso, empiezan a consolarse con el hecho de que la victoria de Ayuso echará al PP aún más en los brazos de la ultraderecha, perjudicando las opciones de Pablo Casado en el resto de España cuando se celebren las generales. JUAN RUIZ SIERRA

Mónica García.

/ Europa Press / Eduardo Parra

Popularizar a García para ganar votantes socialistas

En Más Madrid se ha producido una paradoja. En 2019, Íñigo Errejón lideró un partido desconocido a las elecciones autonómicas. Ahora, la marca ya es reconocible, pero la candidata, Mónica García, no lo es tanto. Aun así, esto no parece un problema. Fuentes de la candidatura señalan que su cabeza de lista prepara una campaña a pie de calle para ganar popularidad --por el momento, las encuestas muestran una subida en escaños-- e irrumpir en el electorado femenino socialista, hasta ahora más inaccesible para ellos. 


García, aunque desconocida para el gran público, ha sido una de las principales opositoras a la gestión de la pandemia por parte del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, y en su entorno sostienen que no dejará de confrontar al PP durante la campaña. No obstante, son conscientes de que la lucha entre la presidenta de Madrid y Pablo Iglesias centrará todos los focos. Así, en Más Madrid parecen más interesados en tratar de movilizar al electoral progresista –comparten el temor a la abstención de Unidas Podemos- y reivindicar a su candidata. 


Más allá del choque con los populares, fuentes del partido señalan que sus posibilidades aumentar su electorado está en exprimir el perfil de García, anestesista del Hospital 12 de Octubre, madre de tres hijos y la única candidata mujer de izquierdas. Según explican, la líder de Más Madrid empieza a tener tirón entre mujeres mayores de 40 años que tradicionalmente votaban al PSOE. Un nicho que pretenden explorar en los próximos 15 días. MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ

Rocío Monasterio.

/ Europa Press

Crispación para remontar el vuelo

Vox no piensa abandonar su estrategia de calentar la arena política acudiendo a los barrios y municipios obreros del sur de Madrid. La candidata ultra, Rocío Monasterio, y el líder del partido, Santiago Abascal, --volcado de lleno en las elecciones madrileñas ante el riesgo de quedar fuera del parlamento autonómico-- han escogido Móstoles para arrancar la campaña electoral al 4-M este domingo. En las elecciones autonómicas de 2019 fueron la quinta fuerza esta ciudad. Solo obtuvieron el 8% de los votos. 


Tras el acto en Vallecas, donde Abascal se encaró con los vecinos del madrileño barrio provocando las primeras cargas policiales, el partido de extrema derecha ha celebrado una media de dos actos cada día recorriendo gran parte de la geografía madrileña. En ningún sitio ha vuelto a ocurrir lo que pasó en la llamada ‘plaza Roja’ de Vallecas. En Orcasitas, otro humilde barrio madrileño a escasos seis kilómetros de la plaza vallecana, apenas congregaron a medio centenar de simpatizantes. 


Aun así, la crispación, con continuos ataques al Gobierno de coalición, parece que serán la tónica general de la campaña de Vox para intentar remontar unas encuestas que les sitúan al filo de quedarse sin representación en la Asamblea de Madrid. No obstante, el escenario de una mayoría de PP y Vox tras el 4-M sigue siendo el más cotizado. Lo que no se sabe aún es si los ultras exigirán entrar en el Gobierno o darán apoyo externo a Isabel Díaz Ayuso para llegar a las urnas locales, autonómicas y generales en 2023 sin ninguna mancha en su expediente público. MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ

Pablo Iglesias.

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Choque con PP y Vox en busca de la salvación

Pablo Iglesias se presentó candidato a la Comunidad de Madrid para salvar a Unidas Podemos en la región. Y, por el momento, dejar la vicepresidencia segunda del Gobierno para lanzarse a la batalla electoral madrileña parece no haber despertado toda la ilusión que esperaba. Pero en su entorno aseguran que todavía queda la campaña electoral por delante, donde el líder morado sabe moverse. Su estrategia, sostiene, será confrontar con PP y Vox a todos los niveles para movilizar al electorado más de izquierdas. Con el PSOE y Más Madrid la lucha será distinta.


La última encuesta del GESOP para EL PERIÓDICO sitúa a Iglesias en quinta posición, con 2 o 3 escaños más que los que obtuvieron los morados en las elecciones de 2019. Para remediar estos pronósticos, el exvicepresidente intentará espantar el fantasma de la abstención haciendo del choque con populares y ultras una marca de la casa. En otras ocasiones les funcionó y ahora ven aquí un camino hacia la movilización masiva en los barrios y municipios obreros de Madrid.


Iglesias, que no ha aclarado si se quedará en la Asamblea de Madrid haciendo oposición si la izquierda no consigue gobernar, lleva semanas insistiendo en que no tendrá malas palabras para el PSOE y Más Madrid, con los que podría tener que pactar tras el 4-M. Aun así, fuentes de su candidatura sostienen que este combate lo disputará presentando medidas que a los socialistas les cueste aceptar. Ahí está la propuesta de limitar el precio de los alquileres al 30% de los ingresos medios. MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ

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Edmundo Bal.


/ José Luis Roca

Una cita crucial para su supervivencia

Tras la debacle en las generales de noviembre de 2019 y en las catalanas de febrero, Ciudadanos se juega en estas elecciones su supervivencia en la Asamblea de Madrid. Ahora contaba con 26 diputados, pero puede quedarse a cero si no logra, como señalan las encuestas y exige la ley autonómica, un mínimo del 5% de los votos. Este nuevo tropiezo puede llegar un mes después de que el PP haya lanzado una operación de absorción de Ciudadanos. Pablo Casado ha fichado al que fue secretario de organización de los naranjas durante una década, Fran Hervías, para atraer a sus filas a dirigentes de Ciudadanos de toda España. Según ha podido saber este diario, Hervías va mostrando una lista de concejales y diputados autonómicos de su expartido que se cambiarán de siglas en los próximos meses.

Ante esta delicada situación, el candidato, Edmundo Bal, exportavoz en el Congreso de los Diputados y sin ningún recorrido en la política madrileña (dejó su puesto de abogado del Estado hace dos años), recibirá el apoyo intenso durante la campaña de Inés Arrimadas. También viajarán a Madrid para participar con él en mítines Juan Marín y Francisco Igea, vicepresidentes de la Junta de Andalucía y la de Castilla y León, respectivamente.  

Arrimadas está sufriendo en Madrid la mala gestión que hizo de la moción de censura en Murcia. El 10 de marzo la puso en marcha sin tener bien atado a su propio grupo parlamentario en esa autonomía. Isabel Díaz Ayuso tuvo miedo de que replicaran esa moción en Madrid y adelantó las elecciones. PILAR SANTOS