El futuro del Ejecutivo

PSOE y Podemos estrenan relación ante la segunda fase de la legislatura

  • Los socialistas confían en que la marcha de Iglesias rebaje las tensiones en la coalición

  • Díaz deberá ahora comprobar su autonomía como nueva líder de Podemos en el Gobierno

Sánchez e Iglesias, en el Congreso el pasado 24 de marzo.

Sánchez e Iglesias, en el Congreso el pasado 24 de marzo. / JOSE LUIS ROCA

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Cuando compareció para comunicar los cambios en el Consejo de Ministros, el pasado martes, Pedro Sánchez habló de la importancia de trabajar con “discreción” dentro del Gobierno. Se trataba, al menos en parte, de una advertencia a Podemos. El socio minoritario, especialmente a través de Pablo Iglesias, se ha enfrentado a la mayoría de las tensiones en el seno del Ejecutivo aireándolas, presionando públicamente para lograr que los socialistas se movieran. Su marcha para presentarse como candidato a la Comunidad de Madrid y su sustitución por Yolanda Díaz deberían cambiar este modo de funcionar, esperan en el sector socialista del Gobierno, en un momento en el que la coalición entra en una nueva etapa para encarar los, en principio, si no hay adelanto, dos años y medio que le quedan a esta legislatura.

Pero nada está del todo claro. En su vídeo de despedida, Iglesias señaló a Díaz como sucesora tanto en el Gobierno (ha pasado a ser la vicepresidenta tercera) como en la candidatura de Podemos a la Moncloa, cuando se celebren las generales. Sin embargo, el líder de Podemos, que ha dado el salto a las elecciones en Madrid del próximo 4 de mayo ante el riesgo de que su partido se quedara sin representación en la autonomía, no se retira. Mantendrá la interlocución con Sánchez, pero en un plano distinto. Si antes la relación era entre presidente y vicepresidente segundo, ahora será entre los secretarios generales de las dos fuerzas que integran el Ejecutivo, sin un claro vínculo jerárquico. 

Los socialistas temen que Iglesias aproveche su nueva condición, al no estar limitado por su presencia en el Gobierno, para tensar más las costuras de la coalición. Pero al mismo tiempo, tras la sorpresa inicial, han recibido con agrado el recambio por Díaz. La nueva vicepresidenta, que compatibilizará este puesto con el de ministra de Trabajo, ha tenido profundas discrepancias con el sector socialista (sobre todo con la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, y el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá) por el teletrabajo, la reforma laboral, las pensiones, las ampliaciones de los erte y las ayudas a la hostelería. Sin embargo, salvo con alguna excepción (pensiones), las ha gestionado de otra manera, más alejada del choque frontal ante todos para centrarse en el acuerdo de puertas para adentro.

El punto de inflexión

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Aún es pronto para saber si los cambios en Podemos servirán para calmar las aguas en el Ejecutivo, muy revueltas en los últimos meses por las diferencias en materias como la Monarquía, la ‘ley trans’ y la regulación de los alquileres. Lo que parece claro, y así lo subrayan en el PSOE y Podemos, es que la salida de Iglesias marca un punto de inflexión, una frontera clara en la legislatura, que ahora arranca una nueva etapa, sin el líder de Podemos y con la vacunación y la recuperación económica como principales objetivos. 

Díaz, por lo pronto, tendrá que probar primero de cuánta autonomía goza y cómo encajan su liderazgo los ministros de Podemos. Con el PSOE, hay dos materias sobre las que el acuerdo no parece fácil. Por un lado, las pensiones. La ministra de Trabajo amenazó con votar en contra de cualquier propuesta que implicase, como había defendido Escrivá, incrementar hasta los 35 el número de años (en la actualidad son 25) que se toman para calcular la pensión inicial de quien se jubila. Por otro, la reforma laboral. La derogación de la legislación que aprobó el PP es uno de los compromisos de la coalición. Ocupa un lugar principal en el documento que firmaron Sánchez e Iglesias hace año y medio. Pero los socialistas, y en especial Calviño, no tienen especial prisa para llevarla a cabo.