Segundo debate de investidura

Illa reprocha a ERC el veto al PSC y pide paso para superar el "bloqueo"

  • El socialista alerta de que Aragonès será un "presidente vicario" rehén de Puigdemont

El líder del PSC, Salvador Illa, y la ’consellera’ de Salut, Alba Vergès, en el Parlament.

El líder del PSC, Salvador Illa, y la ’consellera’ de Salut, Alba Vergès, en el Parlament. / Ferran Nadeu

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Júlia Regué
Júlia Regué

Periodista

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Las proclamas del aspirante republicano a la Presidència de la Generalitat, Pere Aragonès, a abrir un nuevo tiempo político en Catalunya retronaron en la bancada del PSC durante el segundo debate de investidura. Y Salvador Illa, en la retaguardia -a la espera de una segunda ronda de consultas para volver a ofrecerse como presidenciable-, las aprovechó para afear a Esquerra que no busque a los socialistas para ensanchar los consensos. "Gobernar para todo el mundo es incompatible con vetar a la socialdemocracia catalanista", espetó Illa, y hurgó en las desavenencias entre Esquerra y Junts para sostener que los catalanes no merecen "que sus vetos y sus peleas se hagan presentes de forma tan impúdica". Incluso acusó al candidato de encaminar a Catalunya hacia unas nuevas elecciones y le pidió que de un paso al lado para evitar la reedición de un "fracaso".

El líder socialista aventuró que persistirá el "bloqueo" y Aragonès completará un 'lose-lose': si consigue ser investido, porque "será un presidente vicario al dictado de un inexistente y ficticio Consell per la República" y, si no lo logra, porque vivirá una "humillación innecesaria" por parte de sus socios, Junts. "Usted sale en ambos casos como claro perdedor. Y lo que es peor, Catalunya pierde porque sigue extraviada en el laberinto absurdo de un 'procés' que no lleva a ninguna parte", remató, exigiéndole que "deje de ser rehén de los antisistema y de Waterloo".

Los 'comuns' también afearon a Aragonès que se empeñe en pactar con Junts y que no mire a su izquierda. "Humillación al cuadrado", deslizó Jéssica Albiach al candidato sobre la doble abstención posconvergente, lamentando el "pulso continuo" entre independentistas y la "carrera infinita por el poder y por el relato". "Será un Govern de más de lo mismo pero peor, porque la mochila está que revienta de reproches", sentenció.

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Por su parte, Cs y PPC exigieron a Aragonès que se sacuda la influencia del expresidente Carles Puigdemont. "Ya es hora de cortar este cordón umbilical", lanzó Alejandro Fernández.

El auditorio quedó semivacío cuando intervino la ultraderecha y algunos de los diputados que permanecieron mostraron carteles con simbología antifascista. El líder de Vox, Ignacio Garriga, acusó a los independentistas de ser la "desgracia" de Catalunya y les exigió que pidan perdón y que "se vayan para siempre".