Segunda sesión en el Parlament

Aragonès avisa de que no aceptará tutelas pero lima distancias con Junts

  • El republicano avisa a Puigdemont de que el liderazgo debe ser siempre del 'president' de la Generalitat

  • JxCat pide concreción soberanista y flexibilidad al candidato pero ve más cercano al pacto

  • Las negociaciones avanzan lentamente en la hoja de ruta independentista y el plan y estructura de gobierno

Pere Aragonès al finalizar el debate.

Pere Aragonès al finalizar el debate. / Ferran Nadeu

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

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Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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Fidel Masreal
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Júlia Regué
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Sostenella y no enmendalla. La doble abstención para el veto global de Junts per Catalunya no logró mover ni un ápice los postulados de Pere Aragonès, que tampoco resultó investido en la segunda sesión del debate al contar tan sólo con el 'sí' de los 33 de ERC y los 9 de la CUP. De manera más sucinta, pero en determinadas ocasiones más contundente, el presidenciable republicano reiteró su proyecto "no de Govern, sino de país" ya expresado el pasado viernes. Eso sí, tras plantear en esa sesión un pulso a Carles Puigdemont por el liderazgo estratégico del 'procés', este martes fue aun más lejos. Junts replicó en un tono más amable, dado que los de Puigdemont ven avances negociadores. Con todo, siguen exigiendo concreción en el plan independentista y enmiendan con contundencia el preacuerdo izquierdista ERC-CUP.

"Hay que coordinar estrategias para multiplicar fortalezas", dijo Aragonès, y añadió que "hay que reconocer a todos los actores", en referencia implícita al Consell per la República (CxR) de Puigdemont. Pero todo ello "sin dejar de poner en valor las instituciones políticas del país, la Generalitat y su 'president'' que son los que deben comandar. "Sin sustituciones ni tutelas", aseveró por dos veces, rememorando las palabras de Manuel Fraga en referencia a su ascendente sobre José María Aznar y para reafirmar el liderazgo del madrileño, en el congreso del PP de Sevilla, en 1990. A ello la ayer portavoz de Junts, Gemma Geis -en un tono global mucho más conciliador que su compañero de filas Albert Batet, ausente por cuarentena- respondió que "nadie le impondrá tutelas desde Junts ni menos desde el exilio", al tiempo que lo emplazó a no confundir "ni a sus electores ni al Parlament" y a ser "valiente" y aplicar "flexibilidad" reconociendo que dispone de 33 escaños, no de 68.

Palabras a Junts

La mayor diferencia con respecto al primer discurso del candidato fue, quizá, que si se refirió con mayor profusión a Junts: "Nos une más que lo que nos separa", dijo para sentenciar: "Las diferencias son mínimas o no forman parte de los argumentos del veto". Geis también recogió este guante pero marcó tres grandes diferencias, no menores: el plan de Govern -criticó el de ERC y la CUP por cuestiones como la moratoria de la energía eólica o el plan piloto de una renta básica universal-, la unidad en el Congreso y qué hacer si la mesa de diálogo con el Gobierno no da los frutos que espera el soberanismo.

"Celebramos que Junts empiece a hablar de políticas sociales pero empezamos mal si no se avienen a un acuerdo de mínimos. La renta básica universal no se toca", espetó la diputada 'cupaire' Eulàlia Reguant con la mirada puesta en los representantes posconvergentes. Los anticapitalistas no están dispuestos a que se modifique ni un apartado del pacto alcanzado con Esquerra. "Depende de ERC y Junts que esta legislatura sea la del embate con el Estado y no la legislatura del embate de la gente contra el Govern", alertó la 'cupaire'.

Reiteró el republicano su triple prioridad, siempre encabezando por la crisis social y la reconstrucción económica y acabando por la resolución del conflicto político. "Soy consciente de que los escollos, que se van superando, se hallan en este último campo", dijo. En efecto, Geis en su respuesta pidió concreciones: "Nuestra pregunta es qué haremos para hallar una solución, no mañana ni en el 2023, sino hoy; cómo nos preparamos, cómo -en palabras de usted- hacemos inevitable la amnistía y el referéndum, qué planes de contingencia hacemos para no tener que improvisar ante la negativa del Estado”. Esa es la obsesión de los más unilateralistas de Junts, forzar a ERC a dibujar un escenario de unilateralidad como plan B al diálogo con el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

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En términos más retóricos, Aragonès no se permitió grandes citas, solo dos. Una, en esa voluntad de sostener sus postulados, la del expresidente de Uruguay Pepe Mujica, 'padre' del frente amplio, idea que ERC trata de aplicar en Catalunya y que provoca urticaria a los posconvergentes. Y la otra, una glosa a la voluntad de servir a todos los catalanes, no solo a los independentistas. El autor de la cita es Carles Puigdemont, y la realizó en la moción de confianza a la que se sometió en septiembre del 2016, un escenario, el de la ratificación parlamentaria, que, si es investido, Aragonès ha pactado con la CUP repetir.

Tras el debate, Junts afirmó que el tono y contenido de Aragonès de este martes fue diferente al del viernes. "El viernes hizo un discurso dirigido a la CUP, hoy se ha dirigido más a nosotros", apunta un cargo dirigente del partido de Puigdemont. Un partido que avanza con ERC ya en todos los frentes negociadores -hoja de ruta independentista, plan de gobierno, y reparto de poder- y que, según afirmó Gemma Geis, no quiere eternizar el diálogo aunque relativizan las urgencias sociales para que haya Govern. Gemma Geis llegó a afirmar que las elecciones catalanas se habían pospuesto para finales de mayo y que mientras tanto el Govern sigue tomando decisiones.