pactos poselectorales

Junts no cede y solo acepta que Puigdemont dirija el 'procés'

  • Los contactos del 'día después' al primer veto no modifican la voluntad de JxCat de impedir la investidura

  • Los posconvergentes se mantienen firmes en el papel central y exclusivo del Consell per la República

 Pere Aragonès y Laura Borràs al finalizar la Sesion Debate de investidura en el Parlament para elegir al President de la Generalitat de Catalunya

Pere Aragonès y Laura Borràs al finalizar la Sesion Debate de investidura en el Parlament para elegir al President de la Generalitat de Catalunya / Ferran Nadeu

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Las primeras 24 horas tras el duelo de la jornada inaugural de la sesión de investidura, en la que Pere Aragonès planteó un pulso a Carles Puigdemont acerca del liderazgo del 'procés', no han servido para que las posiciones de ERC y JxCat se hayan acercado ni un ápice. En la reunión celebrada en la tarde-noche de este sábado no hubo ningún avance. Junts se mantiene firme, como en los últimos 15 días, en que la dirección estratégica del 'procés' corresponda al Consell per la República que preside Carles Puigdemont y en el que la CUP no está representada y donde ERC tiene un papel menor, en ambos casos, por propia voluntad. Es la respuesta al desafío de Aragonès: O CxR o nada.

En plena jornada de 'resaca', los republicanos trataron , a través de los medios de comunicación, de intentar que los posconvergentes se deslicen de la abstención al ‘sí’ al actual ‘president’ sustituto en funciones. El propio Aragonès aseguró que aún había " tiempo para poder llegar a un buen acuerdo" con JxCat que le permita ser investido este próximo martes: "Por nosotros no quedará", ha dicho.

Tras fracasar en la primera vuelta de su investidura, al no alcanzar la mayoría absoluta de los votos debido a la abstención de JxCat, Aragonès se someterá el martes a una segunda votación en la que le bastará la mayoría simple, aunque seguirá necesitando los votos a favor de Junts, porque no le bastan los 42 de ERC y la CUP.

Al precisar solo más ‘síes’ que ‘noes’, una abstención de JxCat podría derivar en el ungimiento del republicano sí, por ejemplo, el PSC decidiera abstenerse. Difícil, sí, pero en política catalana, todo es posible. Es por ello que sí Junts desea blindar la continuación de las negociaciones deberá pasar de la abstención al ‘no’ y blindar la continuación de las negociaciones.

Consejo de 'amigo'

De hecho, JxCat ya advirtió a Aragonès, el viernes, que mejor le saldría renunciar a presentarse a esa segunda votación del martes. Consejo de 'amigo' de los puigdemontistas que seguramente obedece a la voluntad de ahorrarse el mal trago de votar que ‘no’, algo que, sin duda, abriría más, si ello es posible, la grieta entre ambos partidos. 

En la trinchera republicana se vive este periodo con cierta resignación. En público y en privado insisten en que las diferencias son resolubles.

Así lo señaló una de las negociadoras de ERC,. Marta Vilalta, en Catalunya Ràdio, que señaló que no eran “insalvables". Los republicanos también insisten en que en la actual situación pandémica, un retraso en la formación del Govern puede ser perjudicial para la sociedad catalana.

Mucho menos optimista, en la misma emisora, el presidente de Junts en el Parlament, Albert Batet, aseguró que ve "lejos" un acuerdo con ERC y la CUP que permita investir a Aragonès. Para Batet, la clave es “alcanzar un acuerdo de legislatura y de estabilidad” que permita avanzar “hacia la autodeterminación, y no un acuerdo de investidura" puntual.

Con todo, los entornos de ambos partidos tampoco reman a favor de la entente. Así, por ejemplo, el diputado posconvergente Joan Canadell, en las redes sociales, percutió en que no se puede alcanzar un acuerdo en tres días (los que median entre la primera y la segunda votación) y que hay que abogar por la “unidad, pero para hacer la independencia, no un Govern cualquiera”.

Canadell también aseveró que, para su fuerza, el futuro de la dirección estratégica del independentismo “cuando el Estado deje claro el ‘no’ al nuevo referéndum” debe pasar por el Consell de la República y añadió que el pacto ERC-CUP no es asumible para “los 32 diputados” de su partido.

Y es que, según detallaron fuentes de Junts a Efe, hay malestar en el puigdemontismo con ERC por haber priorizado un acuerdo con la CUP y haber arrinconado al que será de nuevo el principal socio de los republicanos en el Govern. 

Frente al acuerdo ERC-CUP y lo que interpretan como "pressing" a JxCat para ofrecer ya su apoyo a Aragonès, fuentes del partido que lideran Jordi Sànchez y Carles Puigdemont subrayan que ahora tienen ellos la "sartén por el mango" y no "regalarán" precipitadamente sus votos sin antes negociar a fondo varios aspectos de la legislatura. 

Por su parte, el exdiputado en el Congreso Joan Tardà, por su parte, optó por una comparación que, en círculos republicanos, se usa como metáfora de lo que está sucediendo: “hay que entender la pataleta [de Junts]. No es fácil aceptar que los masoveros te tomen la delantera cuando siempre has sido señor”.

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