Un día más sin clase

¿Qué hacemos con los hijos el 4 de mayo en Madrid?

  • El día electoral no es lectivo, así que el teletrabajo y los abuelos vuelven a ser en muchos hogares el único recurso para conciliar

  • La presidenta de la Federación Giner de los Ríos recuerda que también habrá padres y madres que no tendrán más remedio que dejar a sus hijos pequeños solos en casa

Un niño juega en casa con una pizarra.

Un niño juega en casa con una pizarra. / José Luis Roca

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Un día más sin clase. Otro más. El próximo 4 de mayo -martes- se celebran elecciones en la Comunidad de Madrid. Los colegios solo estarán abiertos para votar, pero no para ir a clase. Así lo dictamina un real decreto “de naturaleza electoral y no educativa”, que, según el consejero de Educación y portavoz del Gobierno regional, Enrique Ossorio, “deja clarísimo” que la jornada electoral tiene que ser inhábil a efectos educativos. ¿Podría ser declarado día festivo el 4 de mayo? Según el Gobierno de Pedro Sánchez, es un asunto que le compete exclusivamente al Ejectutivo de Madrid. La presidenta, Isabel Díaz-Ayuso (PP), ha dejado claro que, “en principio”, no lo contempla. Las madres y los padres madrileños tiemblan. Una vez más. 

“Estamos enfadados”, resume Mari Carmen Morillas, presidenta de la Federación de asociaciones de madres y padres de la Comunidad de Madrid Giner de los Ríos. “Los políticos han tomado la decisión de forma unilateral, sin tener en cuenta la opinión ni de la comunidad educativa ni de las familias. Nos enteramos por los medios de comunicación y es una falta de respeto”, critica tras insistir en que los niños y las niñas que hoy están sentados en sus pupitres son los futuros ciudadanos. “Van al colegio a aprender. En las aulas, se forman como personas. Y no solo eso, sino que para muchos menores, el cole es el único lugar seguro de su vida”, protesta Morillas.

Además del evidente menoscabo académico que supone perder un día de clase, está otro gran problema: la conciliación, ese mito. ¿Qué pueden hacer los padres y las madres -sobre todo de niños pequeños- el 4 de mayo? Buscarse la vida. Una vez más. En el mejor de los casos, el teletrabajo parece una salida. Pero ni todas las empresas están dispuestas a permitirlo ni todos los trabajadores pueden desempeñar sus tareas 'online'. ¿Cómo teletrabaja un conductor de taxi? ¿Y una médica? ¿Y un cajero de supermercado? ¿Y una dentista?  

“No sé que vamos a hacer. Parece que los políticos no se dan cuenta de que no todos los padres y madres pueden teletrabajar. En muchos hogares se está estirando tanto la cuerda que se romperá en cualquier momento. Habrá familias que no tengan más remedio que dejar a sus hijos con los abuelos, si es que los tienen y con el riesgo sanitario que conlleva en plena pandemia. Otros, qué remedio, deberán dejar a sus pequeños solos en casa. Es horrible porque no están en edad de hacerlo, por ¿qué haces si corres riesgo de perder tu empleo y, por lo tanto, tus ingresos económicos?", destaca Morillas.

Desde que el coronavirus empezó a amenazar el planeta entero, las familias han hecho un máster en conciliación y paciencia. Los colegios, institutos y universidades se cerraron de forma abrupta en marzo de 2020. En Madrid, además, el huracán 'Filomena' hizo que las vacaciones escolares de Navidad duraran una semana más. Y ahora, como remate, se suma el 4 de mayo. Los políticos hablan de educación 'online' como si todos los colegios tuvieran potentes plataformas digitales, como si en todas las casas fuera posible acceder a las nuevas tecnologías y como si todos los críos estuvieran capacitados para aprender de forma virtual.

No se tiene en cuenta el interés superior del menor. Los políticos no se dan cuenta que hay muchas realidades. ¿Acaso no saben que hay chavales de secundaria que se marean en clase porque no han desayunado ni cenado el día anterior? ¿Acaso no saben que hay colas del hambre?”, se indigna la presidenta de la Fapa Giner de los Ríos.

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La condición de día no lectivo es motivo de conversación a las puertas de los colegios, cuando las madres y padres -al menos los que pueden- recogen a sus hijos e hijas. “¿Que quieren que hagamos? ¿Que nos metamos a nuestros hijos otra vez por el útero para que así desaparezcan?”, se indigna Marta, abogada y madre de dos niños, de 6 y 4 años. “Intentaré trabajar desde casa porque mi jefa me lo permite. Pero con dos peques alrededor es imposible”, explica. Otros progenitores acudirán a los abuelos. “No me queda otra porque no puedo teletrabajar”, se lamenta Ana, empleada en un laboratorio.

Hay familias, las de alto poder adquisitivo, a las que no le preocupa en absoluto la jornada no lectiva del 4 de mayo. Es el caso de Elena, ejecutiva en una empresa tecnológica. Tanto ella como su marido pueden teletrabajar sin problema y, además, tienen empleada una cuidadora interna en el chalet en que viven a las afueras de Madrid. Se demuestra, una vez más, que la conciliación es un problema más grave o más leve en función de la cuenta corriente que tengas.