Memorias del 'expresident'

Torra ajusta cuentas con ERC en su primer dietario de Govern

  • Revela sus discusiones con Torrent, Aragonès y otros 'consellers' de ERC durante la gestión de la pandemia

  • Explica que su soledad durante la presidencia fue "querida" y propone la independencia mediante una revolución

El expresidente de la Generalitat Quim Torra, con la pancarta a sus espaldas

El expresidente de la Generalitat Quim Torra, con la pancarta a sus espaldas

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Fidel Masreal
Fidel Masreal

Periodista

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En plenas negociaciones entre Junts per Catalunya y ERC para formar Govern tras las elecciones motivadas por la inhabilitación del 'expresident' de la Generalitat, Quim Torra ha presentado una primera parte de sus memorias ('Les hores greus', 'Las horas graves', de Símbol editors) en el que repasa su gestión de los primeros meses de la pandemia y pasa cuentas con ERC.

"Estava muy dolido" espeta ya de entrada el 'expresident' por la decisión de la mayoría de la mesa del Parlament y de su presidente, Roger Torrent, de ERC, de retirarle su condición de diputado tras la sentencia de inhabilitación por su polémica pancarta independentista en campaña electoral. "¡Qué presidente, este hombre! Tanto miedo siempre de no hacer nada que le pueda comportar alguna consecuencia. Madre de Dios qué miedo. No entenderé nunca como en octubre de 2017 estaba él y tantos dispuestos a todo y ahora no estan dispuestos a nada (...) ¿Se puede continuar en política haciendo discursos tan diferentes con solo seis meses de diferencia? ¿Es por la cárcel? ¿Es por el riesgo de ver frenada la carrera política? ¿Por qué?", espeta Torra contra Torrent.

Indignación con Aragonès

Durante la narración, las críticas a su propio Govern son directas. El 23 de marzo en una reunión del Govern estalla: "¡Basta de politiquerías! Es imprescindible más que nunca que nos coordinemos e informemos adecuadamente. Ya sé que no hemos superado el recelo atávico entre los dos partidos. ¿Pero ahora tampoco? ¿Ahora que estamos en la situación más grave en décadas, tampoco?". Al día siguiente, critica al vicepresidente Aragonès por lanzar una nota de prensa "atribuyéndose" un comité de reactivación industrial. "La 'consellera' [de Presidència, Meritxell] Budó se pone como una furia. Yo, más. Me indigno en el chat del Govern". También revela una discusión con Aragonés, cuando este le llama quejándose de unas declaraciones del propio Torra haciendo autocrítica sobre la gestión de la pandemia en las residencias. "Yo le he contestado que la gestión de las residencias no ha estado a la altura y que si no somos autocríticos engañaríamos a la gente. No estoy dispuesto a mentir", explica. También explica cómo tras la situación de las residencias y una reunión con el sector, traslada a Aragonès un "ultimátum" y exige un "cambio inmediato". También sucedió en el caso del colaborador del 'exconseller' republicano Alfred Bosch, de Exteriors. Torra confiesa en otro momento que envía mensajes "furibundos" a Aragonès por unas filtraciones críticas con el doctor Oriol Mitjà en relación al "pasaporte" por la pandemia.

También lanza dardos contra la 'exconsellera' del PDECat Àngels Chacón -a la que echó del Govern meses después- porque "no hace más que echar las culpas de todo a los demás, en lugar de asumir la responsabilidad". Y contra la titular de Justicia, Ester Capella, de ERC, con la que "nos decimos de todo por los presos políticos" en una reunión del Govern.

Por si no queda claro, define la relación entre JxCat y ERC como una "lucha a muerte, sin prisioneros" de forma permanente. Sobre Junts, también critica reuniones internas "que acaban derivando en tertulias donde no se decide nada". Las críticas también alcanzan a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Revela también una discusión a gritos con su colaborador Pere Cardús, que le llegó a presentar la dimisión.

A favor de un "acto revolucionario"

En el texto, el 'expresident' expresa su decepción por no haber avanzado hacia la independencia, critica la politiquería y sostiene que la suya fue una soledad "querida". "Quizá no tuve la fuerza de enfrentarme a ello, y quise esquivarlo, ante las desconfianzas y luchas permanentes, y perder tanto tiempo en peleas inútiles es muy duro, pero debo tener una gran responsabilidad", añade en la presentación del volumen. "En el Estado no llegas a la independencia [de Catalunya] de ninguna otra manera que no sea con un acto revolucionario", añade. Y considera una "farsa" la mesa de diálogo con el Gobierno.

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"Habríamos ahorrado miles de muertos"

"El libro iba a llamarse 'Les hores fosques' ('Las horas oscuras'), pensé que íbamos al colapso sanitario y como sociedad, fueron momentos agravados por la soledad de [la casa de] Canonges", explicó Torra en la presentación del libro este lunes en Barcelona. Y añade que "con más concienciación habríamos ahorrado miles de muertos" por covid-19. En relación a la pandemia y los muertos, el 'expresident' confiesa también que un día subió a su habitación y rompió a llorar. "No puedo parar. Llamo a Pere, y cuelgo porque no aguanto las lágrimas". En la presentación del libro Torra ha explicado con detalle las conversaciones con una psicóloga, que le recomendó no comer ni cenar solo y que "dosificara" el llanto.