La lacra de la corrupción

El exgerente del PP se desvincula de la caja b, porque Bárcenas no quería perder funciones

  • Sostiene que nunca tuvo el control de la caja y que el extesorero no le facilitó las cuentas

  • Afirma que Bárcenas le tiró un mechero y le amenazó por intentar hablar con Rajoy

SAN FERNANDO DE HENARES  08 03 2021 - El exgerente del PP Cristobal Paez (i)  a su llegada a la Audiencia Nacional hoy lunes  que reanuda el juicio por el supuesto pago con dinero negro de la caja B del PP de la reforma de la sede de la formacion en la calle de Genova con las declaraciones de los acusados  entre los que se encuentra el extesorero del partido Luis Barcena  -EFE Chema Moya

SAN FERNANDO DE HENARES 08 03 2021 - El exgerente del PP Cristobal Paez (i) a su llegada a la Audiencia Nacional hoy lunes que reanuda el juicio por el supuesto pago con dinero negro de la caja B del PP de la reforma de la sede de la formacion en la calle de Genova con las declaraciones de los acusados entre los que se encuentra el extesorero del partido Luis Barcena -EFE Chema Moya / Chema Moya

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Ángeles Vázquez
Ángeles Vázquez

Periodista

Especialista en Tribunales y Justicia

Escribe desde Madrid

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El exgerente del PP Cristóbal Páez no negó la existencia de una caja b en el PP ante el tribunal que le juzga, pero se desvinculó de ella, porque su superior, el extesorero Luis Bárcenas, nunca le dio acceso a las cuentas del partido, para no quedarse sin funciones tras su nombramiento. "Jamás he visto el presupuesto de la casa, jamás he tenido acceso a las cuentas", sostuvo Paéz, cuya declaración, si algo ha dejado claro ha sido el poder que su jefe tenía en el partido. "Quien decidía cuánto, cómo y por qué se pagaba era Bárcenas", sostuvo a preguntas del fiscal Antonio Romeral.

Aunque negó haber visto alguna vez los llamados 'papeles de Bárcenas', en los que este registraba las entradas y salidas de dinero en b, admitió que "suponía" que había una cantidad en efectivo. De hecho, él cobró en dos ocasiones 6.000 euros así, como gratificación por los ahorros que había conseguido al partido y por cobrar menos de lo que le habían ofrecido. "Yo me lo había ganado. No sentí vergüenza porque me lo dieran en negro. Vergüenza tenían que sentir ellos", aseveró.

Previamente se había justificado de otra forma: "Yo me hago cargo de lo que hacen mis subordinados, pero no de lo que hacen mis superiores, y Bárcenas es una persona muy reservada que trabajaba con a puerta de su despacho cerrado cuando no había nadie. Era mi jefe y yo le respetaba", aseguró. 

La declaración de este acusado contrasta con la de Bárcenas que repartió responsabilidad con quien era tesorero mientras él era gerente, el fallecido Álvaro Lapuerta. Según Páez, cuando él entró como adjunto a la gerencia, en 2004, este "ya presentaba síntomas de demencia", por lo que no se despachaba con él, aunque fuera quien firmaba los cheques.

"Compromiso" tras la 'Gürtel'

Después de que en febrero de 2009 estallara el 'caso Gürtel', Bárcenas le llamó para que le guardara una cosa que no quería "que estuviera al alcance de nadie". "Como ya entonces se habían publicado cosas de él, le dije que por qué me ponía en ese compromiso. Abrió el sobre y me enseñó contratos y facturas de gente que no conocía. Yo no quería prestar atención. Yo no tenía curiosidad, yo tenía miedo. Recuerdo que había contratos, facturas y hojas de cálculo, lo que vulgarmente se conoce como los 'papeles de Bárcenas' creo que no estaban y no los vi", explicó Páez, pese a que Bárcenas dijo ante el tribunal que sí y que creyó que había sido él el filtrador a 'El País'.

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Y casi al final del interrogatorio, ya a preguntas de su abogado, Gonzalo Martínez-Fresneda, aseguró que cuando Bárcenas seguía en el partido, pero ya había renunciado a todos los cargos, porque "se lo permitían", trató de hablar con el presidente del partido, Mariano Rajoy, sobre una reunión que le pareció sospechosa.

Su secretaria le remitió a la entonces secretaria general, María Dolores de Cospedal. Su posición entre ella y él y le supuso que un enfado monumental por parte de quien había su jefe, que le amenazó con un "estás muerto" y hasta le tiró un mechero, lo que motivó que el acusado decidiera dejar de acudir a la sede del partido a diario. Unos días después Cospedal, que previamente le había dicho que mientras estuviera ella en el cargo, él sería gerente, le comunicó que Rajoy quería un cambio que pasaba por relegarle de funciones.