Disturbios violentos

Veterano de la Ertzaintza: "Vemos en Catalunya una imitación de la kale borroka"

"La policía no puede ir en precario a contener a los violentos", dice el presidente de la plataforma de ertzainas Mila Esker

Julio Rivero, presidente de la plataforma Mila Esker, de recuerdo de las víctimas de la Ertzaintza.

Julio Rivero, presidente de la plataforma Mila Esker, de recuerdo de las víctimas de la Ertzaintza.

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Seguir las noticias en la noche de este sábado implicaba en Euskadi la vuelta de muchos recuerdos negros. Las imágenes del furgón policial de la Guàrdia Urbana de Barcelona ardiendo han impactado sobre todo en el colectivo de los ertzainas, porque su cuerpo policial tiene ocho agentes heridos de diversa gravedad en los años 90 por ataques incendiarios contra los vehículos que ocupaban.

A recordar a los ertzainas víctimas del terrorismo se dedica la plataforma Mila Esker (Mil gracias). Su presidente, Julio Rivero, mando intermedio de la Ertzaintza con 28 años de experiencia, observa "con preocupación" la deriva de las algaradas nocturnas en Barcelona. "Vemos en Catalunya una imitación de las conductas de la kale borroka", comenta a EL PERIÓDICO desde Bilbao. "No son protestas espontáneas, como tampoco lo eran las de aquí, y hay una interrelación de causas. El germen se ha trasladado a Catalunya", asevera.

Mila Esker es una plataforma de reciente creación que pelea contra "la amnesia colectiva". Nació tras la iniciativa de un grupo de agentes de la Brigada Móvil, los antidisturbios de la Ertzaintza, que el pasado 9 de enero, en su base vizcaína de Iurreta, pusieron dinero a escote, compraron un sable ceremonial vasco, lo grabaron y le dieron un homenaje sorpresa a quien es un símbolo para todo el cuerpo policial vasco: Jon Ruiz Sagarna.

Estómago revuelto

Imágenes como las de anoche en Barcelona le revuelven el estómago a Jon Ruiz, que no hace comentarios ni quiere hablar con la prensa. Jon Ruiz hoy es un discreto ciudadano retirado, cuyo aspecto físico relata una tragedia, y era un policía de base veinteañero en 1995. Hacía labores de seguridad ciudadana en la comisaría de Rentería cuando una manifestación violenta del radicalismo abertzale se desbordó en la localidad guipuzcoana. El furgón policial en el que viajaba Ruiz fue atacado por un grupo de jóvenes. Uno de ellos lanzó un cóctel molotov al vehículo. La botella se coló, estalló, y el fuego prendió en el cuerpo del policía.

Homenaje al ertzaina quemado Jon Ruiz Sagarna en Iurreta (Vizcaya), el pasado 9 de enero. Un compañero de la Brigada Móvil de la Ertzaintza le entrega un sable ceremonial.

/ Mila Esker

Jon Ruiz Sagarna fue quemado vivo. El casco que llevaba se le pegó al cráneo por efecto de las llamas. Otros compañeros suyos que iban en el mismo vehículo salieron también ardiendo, pero pudieron tirarse al río Oiartzun; Jon no.

El agente no perdió la vida, pero el 55 por ciento de su cuerpo se quemó en aquel lance. Ha tenido que soportar una cura de años y un sinfín de intervenciones quirúrgicas. Desde entonces, a los antidisturbios de la Ertzaintza se les dota de trajes ignífugos. "Si hoy los tenemos, es porque Jon se dejó la piel", explica nada metafóricamente Rivero, conmocionado también por la visión de las llamas en las ramblas de Barcelona.

Terrorismo de baja intensidad

"La Ertzaintza sufrió infinidad de ataques incendiarios en la peor época de la kale borroka -recuerda Rivero-. Y la gravedad de esos ataques demostró que lo que era violencia callejera se había convertido en terrorismo. Ese terrorismo de baja intensidad de los que llamaban 'los chicos de la gasolina' tiene una finalidad grave: la muerte o los daños a los agentes de policía".

Ante los sucesos de Catalunya, "sentimos impotencia; no se puede mandar a la policía a perder", opina el ertzaina Rivero. Y se explica de forma muy crítica no solo con la Generalitat, con todos los gobiernos: "La policía es el último recurso de un gobierno para garantizar la seguridad ciudadana; si no se le dan recursos y cae, ya no quedan más defensas ciudadanas, ni se las espera. Nos da la sensación de que se está enviando a la policía sin recursos, sin medios, sin táctica y sin número suficiente de efectivos".

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Convencido de que "también lo piensan los mossos y guardias urbanos" barceloneses, Julio Rivero asevera que "la policía no puede ir en precario ante los violentos, no se puede enviar a unas decenas de agentes a contener a una masa de miles de personas, y sin posibilidad material de asegurar la distancia entre los violentos, la propia policía y la ciudadanía".

El presidente de Mila Esker termina su charla con EL PERIÓDICO clamando: "Necesitamos un respaldo de nuestros gobernantes, que avalen la actuación policial. Y necesitamos respaldo de los jueces para que estos ataques a la policía no salgan gratis. Nos la jugamos si se pierde el respeto a las fuerzas de seguridad, en esta fase de pérdida de respeto a todas las instituciones".