Negociaciones poselectorales

Los dilemas internos de Junts que serán claves en la negociación con ERC

  • Un sector minoritario no vería con malos ojos pasar a la oposición para reforzarse ante ERC

Laura Borràs, en un acto de campaña de JxCat

Laura Borràs, en un acto de campaña de JxCat / ALBERT GEA (REUTERS)

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Una de las claves de la negociación para formar Govern en Catalunya es el debate interno, por el momento soterrado, que vive el partido del 'expresident' Carles Puigdemont, Junts per Catalunya, que negocia con ERC la confección de un Ejecutivo independentista que supere la inestabilidad de la pasada legislatura. Una negociación que avanza lentamente por las distancias entre las hojas de ruta soberanistas de uno y otro partido, pero también por los dilemas de Junts, marca con un liderazgo indiscutible pero con una heterogeneidad que ahora se pone a prueba ante decisiones de calado sobre su futuro.

De entrada, una parte de los dirigentes de Junts afirman en privado que no sería negativo para el partido, sino todo lo contrario, pasar a la oposición. Esta posición, claramente minoritaria, se basa en que sería mejor para sus intereses mantener una posición combativa respecto a la estrategia pactista de ERC, y dejar que los republicanos sufran las consecuencias de un Govern en minoría. En cambio, la mayoría de JxCat tiene claro que su sitio es el Ejecutivo, porque necesitan las estructuras del poder para desplegarse por el territorio, tener recursos, poder e influencia.

La mayoría del partido opta por estar en el Govern pero exige una gestión eficaz y una hoja de ruta clara

Otra cosa es la negociación con Esquerra. Y en ella, las dos batallas de ERC son una hoja de ruta claramente encaminada hacia la independencia y una composición del Govern que supere las etapas de provisionalidad y genere eficacia. En cuanto al soberanismo, la idea mayoritaria en Junts es aceptar un periodo negociador con el Estado, como pretende explorar Esquerra, pero no indefinido. Para ello, deberán modular la contundente declaración de Laura Borràs en campaña a favor de volver a proclamar la independencia en esta legislatura si se superaba el 50% de los votos independentistas. Esta es otra de las cuestiones internas pendientes en Junts, junto a la del espacio en el eje-izquierda derecha y la falta de implantación metropolitana.

A todo ello se añade la desconfianza con las huestes de Junqueras. En Junts están convencidos de que los republicanos juegan con doble baraja: pacto independentista o un Govern con los 'comuns' con el apoyo directo o indirecto del PSC. Por eso, los puigdemontistas venderán caros sus votos. Quieren la presidencia del Parlament y un nuevo esquema de 'conselleries' con gestores eficaces donde JxCat pilote áreas sociales y económicas.

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Puigdemont es el líder indiscutible de Junts. Pero no su candidato. Lo ha sido Borràs, que estos días ha estado apartada por problemas de salud leves. Suya es la decisión sobre qué papel ha de tener. El choque con la realidad, la noche del 14-F, no fue fácil. No en vano, JxCat quedó por detrás del PSC y los republicanos. Si asume este resultado, Borràs puede ser ser vicepresidenta de Pere Aragonès. Pero deberá darse contenido a esta cartera. La alternativa puede ser la presidencia del Parlament, que no la situaría a las órdenes de ERC. La tercera opción, si vencen las tesis minoritarias o fracasa el diálogo con Esquerra, sería la de jefa del grupo de Junts en la oposición. Todo depende también de si JxCat ve en ella o no a una líder de futuro.