Antonio Tejero asalta el Congreso de los Diputados el 23-F

El 23-F para 'millennials': ¿Qué pasó el 23 de febrero de 1981?

Jose Rico | 23 febrero 2021

El primer año de la generación 'millennial', la recién nacida democracia española se tambaleó con un intento de golpe de Estado que hoy suena a algo muy lejano. A continuación te explicamos qué sucedió aquel día y quiénes fueron sus protagonistas

Muchos no habíamos ni nacido cuando la incipiente democracia española se tambaleó durante unas horas. Hemos escuchado muchas veces hablar del 23-F, una fecha que 'millennials', 'centennials' y olvidadizos quizá solo conozcan por lo que les han contado sus padres o lo que han leído. A continuación detallamos algunas claves de qué pasó aquel 23 de febrero de 1981, quiénes fueron sus protagonistas, cómo se llegó hasta ese episodio y cuáles fueron sus consecuencias.

ANTECEDENTES

Habían transcurrido poco más de cinco años desde la muerte de Franco cuando se produjo el intento de golpe de Estado. Durante ese lustro, cinco factores generaron una tensión política y social que puso contra las cuerdas al Gobierno de Adolfo Suárez.

Las reformas políticas

Suárez emprendió una serie de reformas políticas para propiciar la transición de la dictadura a un sistema democrático. La legalización del Partido Comunista en 1977, las primeras elecciones democráticas ese mismo año, la aprobación de la Constitución de 1978 y la implantación, derivada de la Carta Magna, del Estado de las autonomías levantaron recelo entre los sectores políticos y militares herederos de franquismo.

La crisis económica

En 1977, los datos de la economía española mostraban una situación de depresión, con el estancamiento de la actividad productiva, el crecimiento del PIB en un 1,5% en 1976, el aumento del paro (más de 800 000 desempleados) y fuertes niveles de inflación (20%). El ambiente social fue empeorando y en la primavera de 1980, el 37% de los españoles calificaban de mala o muy mala la situación política del país.

El terrorismo de ETA

La transición se caracterizó por una intensa actividad sanguinaria de la banda terrorista ETA. La escalada comenzó en 1978 con 65 asesinatos; en 1979 cometió 86, y en 1980 tocó techo con 93 crímenes. En los días previos al 23-F, los Reyes fueron abucheados en Euskadi en medio de incidentes, apareció asesinado un industrial que había sido secuestrado días antes y otro empresario seguía en manos de ETA.

El ruido de sables

La expresión 'ruido de sables' se popularizó para describir el creciente malestar en los sectores militares más ultras. Antes del 23-F, ese descontento había cristalizado en artículos de opinión de militares críticos con el rumbo del país y, sobre todo, en la llamada 'Operación Galaxia', un complot fallido para dar un golpe de Estado antes del referéndum de la Constitución. Su principal responsable, condenado a siete meses de prisión, se llamaba Antonio Tejero.

Descomposición del Gobierno

El Gobierno de Adolfo Suárez entró en una profunda crisis en 1980, en paralelo a la implosión del partido que lo sostenía, la Unión de Centro Democrático (UCD). Se sucedieron las dimisiones de ministros, las remodelaciones del Gabinete, los relevos de figuras afines al presidente y una moción de censura del PSOE que, pese a todo, Felipe González perdió. En este contexto, Suárez dimitió el 29 de enero de 1981 para que "la democracia no fuera un paréntesis en la historia de España".

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PERSONAJES

La trama militar que desembocó en la intentona golpista contó con la autoría intelectual de una treintena de miembros de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, aunque en su ejecución acabaron participando cientos de uniformados. No obstante, cinco personajes son claves para entender los acontecimientos de aquella jornada.

Antonio Tejero

Nacido en Málaga en 1932, este guardia civil alcanzó el rango de teniente coronel durante el franquismo y, ya en democracia, fue arrestado tres veces y sancionado en varias ocasiones por discrepar o desobedecer órdenes del Gobierno. Fue procesado y condenado a seis meses de prisión en 1979 por orquestar un complot para un golpe de Estado que resultó fallido. Fue el cabecilla del asalto al Congreso y dejó para la historia su simbólica imagen pistola en mano en la tribuna. Fracasado el 23-F, fue condenado a 30 años de cárcel por rebelión militar consumada con el agravante de reincidencia, pero quedó en libertad condicional en 1996. Actualmente vive entre Málaga y Madrid.

Jaime Milans del Bosch

Nacido en Madrid en 1915, este teniente general fue uno de los militares de más alta graduación que organizó y ejecutó el intento de golpe de Estado. Poco después de que Tejero asaltara el Congreso, decretó el estado de excepción en Valencia, por su cuenta y riesgo, y desplegó carros de combate, camiones, cañones antiaéreos y tropas de infantería en la ciudad, que quedó bajo control militar. Pese a retirar las tropas tras el mensaje del Rey por televisión, mantuvo el estado de excepción hasta altas horas de la madrugada. Nunca expresó arrepentimiento alguno. Falleció en 1997.

Alfonso Armada

Nacido en Madrid en 1920, este combatiente de la División Azul llegó a general y fue el instructor del rey Juan Carlos durante su etapa como príncipe y el primer jefe de la Casa del Rey. Había sido nombrado segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército semanas antes del golpe, en el que participó con el objetivo de constituir un Gobierno de concentración presidido por él. La negativa de la Zarzuela a permitirle actuar en nombre del Rey y sus diferencias con Tejero fueron claves para el fracaso de la asonada.

Juan Carlos I

El papel del Rey en el 23-F lleva cuatro décadas rodeado de sombras, aunque en todo este tiempo no ha aparecido una sola prueba sólida de ello. Su mensaje en la madrugada del 24-F fue determinante para abortar el golpe de Estado, pero su amistad con uno de los cerebros de la asonada, Alfonso Armada, ha alimentado las teorías de que Juan Carlos I estaba al corriente de lo que se cocía. Javier Cercas lo desmiente categóricamente en su libro 'Anatomía de un instante'.

Adolfo Suárez

Nacido en Ávila en 1932, tras desempeñar varios cargos en la dictadura franquista, el rey Juan Carlos le encargó pilotar la transición como presidente del Gobierno. Tras aprobar la ley de reforma política, legalizar el PCE, convocar las primeras elecciones democráticas y alumbrar la Constitución, la crisis económica, el creciente malestar social y la fuerte presión de las élites contribuyeron al desgaste de su Gobierno y la descomposición de su partido. Dimitió el 29 de enero de 1980 y fue en la sesión de investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo Sotelo, cuando tuvo lugar la intentona golpista.

Portada de EL PERIÓDICO del 23-F

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CRONOLOGÍA

18.23 horas del 23 de febrero de 1980. Con la votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo en marcha, un grupo de 200 guardias civiles armados irrumpieron en el hemiciclo del Congreso de los Diputados encabezados por el teniente coronel Antonio Tejero. Este, pistola en mano, gritó desde la tribuna a los 350 diputados: "¡Quieto todo el mundo!" y dio orden de que todos se tirasen al suelo.

Todos obedecieron excepto el presidente Adolfo Suárez; el líder del PCE, Santiago Carrillo --ambos permanecieron sentados en sus escaños-- y el vicepresidente del Gobierno y teniente general, Manuel Gutiérrez Mellado, que se encaró con Tejero y, como militar de mayor graduación, le ordenó que depusiera su actitud y le entregase el arma.

Tras un forcejeo de Gutiérrez Mellado con varios guardias civiles, Tejero efectuó un disparo al aire que fue seguido por varias ráfagas de subfusiles por parte de los asaltantes. El cabecilla del golpe se dirigió al vicepresidente, le zarandeó y trató de hacerle caer al suelo, sin conseguirlo.

Poco después de la entrada de Tejero al Congreso y siguiendo el plan previsto, se sublevó en Valencia el capitán general de la III región militar, Jaime Milans del Bosch, quien declaró el estado de excepción en la ciudad y desplegó en las calle a 2.000 militares y medio centenar de carros de combate y tanques. La de Valencia fue la única región militar que se adhirió al golpe.

A las nueve de la noche, el Ministerio del Interior informó de la constitución de un Gobierno provisional con los subsecretarios de todos los ministerios, presidido por Francisco Laína, director de la Seguridad del Estado, para frenar las aspiraciones de los golpistas. Mientras tanto, Juan Carlos I y el secretario general de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, comunicaron a las distintas autoridades militares su negativa a apoyar la asonada.

Entonces entró en escena el general Alfonso Armada, cuyo propósito era comparecer en el Congreso como enviado del Rey para proponer un Gobierno de concentración presidido por él mismo. Sin embargo, Fernández Campo no permitió que Armada acudiera al Palacio de la Zarzuela a ejercer su influencia sobre el jefe del Estado, y le prohibió hablar en nombre del Monarca.

A las 23:50 horas, Armada se presentó en el Congreso para intentar convencer a Tejero de que liberase a los diputados a cambio de asumir él mismo la presidencia de un Gobierno de unidad compuesto por miembros de todos los partidos. El teniente coronel, cuya obsesión era un Ejecutivo exclusivamente militar, rechazó de plano la idea y dejó la suerte del golpe en manos del Rey.

La asonada fracasó definitivamente a las 1.14 horas del día 24, cuando Juan Carlos I apareció en televisión con uniforme de capitán general para ordenar poner fin al golpe.

Por orden del Rey, el teniente general Milans del Bosch retiró las tropas de las calles de Valencia y levantó el estado de excepción. Tejero aún resistiría unas cuantas horas en el Congreso, hasta que a las 9.00 horas firmó sobre el capó de un Land Rover las condiciones de su rendición (los periodistas no podrían grabar su salida del Congreso y los guardias de rango inferior hasta teniente no serían juzgados), previamente pactadas con Armada.

A las 10.00 horas se permitió la salida de las diputadas y media hora después, de los diputados. Los guardias civiles también se fueron entregando. El último en hacerlo fue Tejero, a las 12.27 horas. El intento de golpe de Estado había durado 18 horas.

Noticia de EL PERIÓDICO sobre la rendición de Tejero tras el 23-F

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CONSECUENCIAS

El Tribunal Supremo condenó a 30 años de cárcel a Tejero, Milans del Bosch y Armada por el delito de rebelión militar --en el caso de Tejero, con el agravante de reincidencia-- como principales responsables del intento de golpe de Estado. Pero las condenas fueron finalmente reducidas por penas de entre 1 y 7 años, excepto la de Tejero, que pasó 15 años y 9 meses entre rejas.

En total, fueron condenados 12 miembros de las Fuerzas Armadas, 17 miembros de la Guardia Civil y un civil (el falangista catalán Juan García Carrés). Todos los condenados fueron indultados o puestos en libertad antes de 1990, salvo Tejero, que quedó en libertad condicional el 3 de diciembre de 1996 por sus donaciones de sangre y sus trabajos en la cárcel.

Portadas de la prensa catalana el 23-F

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A nivel político, la principal consecuencia del 23-F fue la aprobación de la ley de armonización del proceso autonómico (LOAPA), con el objetivo de ralentizar la descentralización del Estado para contener los recelos de sectores militares. Parte de dicha norma fue declarada inconstitucional.

El sumario judicial del intento de golpe de Estado sigue bajo secreto 40 años después, lo que alimenta las teorías sobre el verdadero papel que pudo jugar el rey Juan Carlos o los servicios de inteligencia. El comandante del entonces CESID (hoy CNI) José Luis Cortina fue absuelto en el juicio por falta de pruebas, pero un subordinado suyo fue condenado por organizar la llegada al Congreso de los guardias civiles asaltantes.

¿QUÉ HA SIDO DE LOS PROTAGONISTAS DEL GOLPE? NADIE ESTÁ DONDE ESTABA

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