Desorden con las vacunas del Ejército

Electricistas antes que cardiólogos en la vacunación del Hospital Gómez Ulla

  • Un correo de la dirección desató la carrera. Personal que trata a enfermos covid se fue sin vacunar

  • Solo el 38% del personal del Hospital Central de la Defensa ha sido vacunado. Aún esperan vacuna 1.300 profesionales. La media en el resto de hospitales de la sanidad pública es del 70%

Este correo electrónico de la dirección del Hospital Central de la Defensa desató la carrera para vacunarse entre el personal.

Este correo electrónico de la dirección del Hospital Central de la Defensa desató la carrera para vacunarse entre el personal. / EL PERIÓDICO

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Juan José Fernández

"De orden del General Director: Existiendo disponibilidad de vacunas para la Covid 19 superior a la prevista el día de hoy y con fecha de caducidad mañana, se solicita a todo el personal que desee vacunarse acuda a Salud Laboral...". Así de perentorio se expresaba un correo electrónico enviado por la dirección del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla de Madrid el 18 de enero, y al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO. Ese mensaje fue el inicio de un episodio de desbarajuste por el que numerosos sanitarios de ese hospital clave para el Ministerio de Defensa se han quedado sin vacuna... hasta que haya viales.

Fachada del Hospital Central de la Defensa 'Gómez Ulla', en Madrid.

/ David Castro

En el Gómez Ulla ya han sido vacunados el personal de mantenimiento, el de oficinas y otros sin cometidos médicos, pero aún numerosos sanitarios de primera línea de lucha contra el covid no han recibido su dosis.

La explicación que el centro ha dado a médicos y enfermeros aún no inmunizados es que no hay suficientes vacunas. Solo un 38% de la plantilla del hospital está ya vacunada, según cálculos del sindicato de enfermería SATSE-Madrid. Eso supone 836 profesionales vacunados de un total de 2.200. En el resto de hospitales de Madrid el porcentaje ya alcanza de media el 70%.

La situación afecta a hombres y mujeres de urgencias, laboratorios, quirófanos, cardiología, UCI y otros servicios de trato directo con enfermos de covid, médicos, enfermeras y auxiliares que los pasados días 19, 20 y 21 acudieron a vacunarse previo llamamiento de su hospital y se volvieron con una negativa y un encogimiento de hombros.

“No quedan vacunas”

El lunes 18 de enero, a las 9 de la mañana, el personal fue alertado por el email de la llegada de una partida de vacunas. El martes 19, los sanitarios del Gómez Ulla supieron que el Hospital 12 de Octubre de Madrid había enviado una remesa de viales de Pfizer-BionTech porque habían sobrado. A la remesa, ya descongelada, le quedaban solo horas de vigencia. Por eso la dirección había enviado un email a la plantilla "con un llamamiento a vacunarse sin priorizar sanitarios sobre personal que no tiene contacto con los enfermos", relatan fuentes del centro.

Hecho el llamamiento, se pusieron primero en la fila quienes pudieron ir a vacunarse antes. "Es más fácil dejar un papel que estás formalizando que dejar de pronar a un enfermo que no satura", explica gráficamente un enfermero del hospital. Se quedaron atrás sanitarios que en ese momento estaban trabajando y no podían acudir a vacunación.

El jueves 21, a 24 horas de que trascendiera la vacunación del Jefe del Estado Mayor de la Defensa , en el mayor hospital militar del país las vacunas se habían agotado ya dejando a un importante grupo de sanitarios sin su dosis..

Tras el aviso general para vacunación “hubo mucho desorden -relata uno de los profesionales sanitarios afectados-. No te enterabas de que ya no había vacuna para ti si no preguntabas”. El caso se asemeja a la escasez de vacunas que se vive en diversos puntos de la red de salud para civiles: de repente se agotó el suministro. Y han quedado afectados, entre otros, un cardiólogo y una cardióloga de los de “primera llamada”. Son especialistas a los que se avisa de urgencia si un enfermo covid entra en parada cardiorrespiratoria.

Esperan también vacuna enfermeros de la UCI, seis de Urgencias, y facultativos y cirujanos de otros servicios. A algunos se les comunicó que ya no había vacunas tras dos horas en vilo.

Pero ya habían pasado ante la jeringuilla personal electricista, un fontanero y otros miembros de servicios de mantenimiento, oficinistas, contables e incluso -relatan las mismas fuentes- administrativos del departamento de codificación, el que contabiliza y cobra servicios al sistema de salud, cuyo trabajo de despacho implica un contacto cero con los enfermos. También miembros de servicios anejos al hospital y no implicados en atención médica directa, como el instituto de Medicina Preventiva de las Fuerzas Armadas o el Instituto de Toxicología de Defensa.

Ahora, los no vacunados esperan alguna remesa procedente de la Comunidad de Madrid. "Es el gobierno de Madrid el que nos suministra -indica una de las fuentes del hospital consultadas-, pero ahora parece que están dando prioridad a conservar viales para segundas dosis". O sea, que la remesa podría tardar más.

Para la plantilla del Gómez Ulla ya llueve sobre mojado: no se ha hecho en el hospital una campaña de prevención periódica de covid con test PCR a médicos y enfermeras salvo un solo análisis en mayo. Ahora solo se les hace el test a aquellos que por sentir algún síntoma y sospechar de un contagio lo solicitan a su jefe de servicio.

El Hospital Gómez Ulla atiende también a 100.000 civiles en su área sanitaria adyacente, en los distritos madrileños de Carabanchel y Latina. Actualmente tiene una planta de pacientes covid con 84 casos y 12 en una UCI que se prepara para incorporar diez camas más, dada la tendencia de ingresos.

Aviso a soldados y sus familias

La polémica campaña de vacunación en el Estado Mayor de la Defensa ha disparado la demanda de todo tipo de aclaraciones, para un público tan amplio como el del sujeto a las prestaciones del ISFAS (Instituto Social de las Fuerzas Armadas), que tiene 585.184 afiliados, de los que 360.050 son titulares, militares en activo o jubilados. .

En la tarde ayer -y después de los acontecimientos y reacciones difundidas durante el fin de semana tras trascender la vacunación del JEMAD y de parte de la cúpula militar- el ISFAS dirigió a sus asociados un aviso de actualización de la información sobre los protocolos de vacunación contra el covid. En el comunicado, la entidad que administra la sanidad corporativa para soldados, aviadores, marinos y guardias civiles y sus familias les recuerda que son los organismos del Sistema Público de Salud los que administran la vacuna, conforme al protocolo establecido por el Ministerio de Sanidad.

En ese protocolo, recuerda la nota, figuran tres etapas, las dos primeras con final previsto en los próximos meses de marzo y junio. En la primera, y por este orden, serán vacunados los “residentes y personal sanitario y sociosanitario que trabaja en residencias de personas mayores y de atención a grandes dependientes”, en segundo lugar el “personal de primera línea en el ámbito sanitario y sociosanitario”, después “otro personal sanitario y sociosanitario” y luego “personas consideradas grandes dependientes no institucionalizadas”.

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El aviso, redactado sobre la segunda actualización de la estrategia de vacunación, del pasado 21 de enero, el ISFAS añade que en la segunda etapa “se comenzará a vacunar al grupo de población de más edad” y que la tercera “comenzará en junio y afectará al resto de grupos”.

Para esta primera etapa, recuerda la sanidad militar, “se realizará la vacunación (…) sin distinción de si el vacunado está afiliado al Sistema Nacional de Salud o al ISFAS”.