La batalla contra el covid-19

Casado se enreda con la pandemia

  • Las diferentes estrategias para luchar contra la pandemia de las autonomías gobernadas por el PP han puesto de manifiesto el escaso poder del líder conservador ante sus barones

Los barones del PP: de izquierda a derecha, Alfonso Fernández Mañueco (presidente de Castilla y León), Isabel Díaz Ayuso (presidenta de Madrid), Alberto Núñez Feijóo (Galicia), Pablo Casado (líder del partido) y Juan Manuel Moreno (Andalucía).

Los barones del PP: de izquierda a derecha, Alfonso Fernández Mañueco (presidente de Castilla y León), Isabel Díaz Ayuso (presidenta de Madrid), Alberto Núñez Feijóo (Galicia), Pablo Casado (líder del partido) y Juan Manuel Moreno (Andalucía). / Efe / Lavandeira Jr

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“No hay un solo órgano interno del PP que pueda imponer una decisión a los presidentes de las comunidades para que la apliquen en sus territorios”, recuerda un miembro del gabinete de Isabel Díaz Ayuso, jefa del Ejecutivo madrileño. Pablo Casado ha comprobado esta semana algo que sabía, pero que no había experimentado hasta ahora con tanta intensidad: su poder no es nada comparado con el que ejecutan cada día los presidentes autonómicos Alberto Núñez Feijóo (Galicia), Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León), Juanma Moreno (Andalucía) y Fernando López Miras (Murcia). Ellos gestionan, toman decisiones, actúan.

Casado sacó pecho de la dimisión del concejal de Sanidad de Murcia por haberse vacunado, pero el Ceuta también se inyectó el antídoto y no ha dejado el cargo

Casado ha constatado uno de los problemas de ser “presidente del Gobierno”, apunta un diputado de sus propias filas, al ver “lo difícil que es conjugar intereses contrapuestos”. Y más en una pandemia en la que ninguna medida parece infalible para frenar los contagios. El líder del PP no ha intentado fraguar una estrategia con elementos comunes entre las comunidades en las que gobierna su partido y ha navegado como ha podido entre esas contradicciones: Madrid descarta rebajar el toque de queda a las 20 horas y no quiere ni oír hablar de confinamientos domiciliarios y el resto, sobre todo con Andalucía y Castilla y León a la cabeza, defienden restricciones importantes para aplacar la curva de la tercera ola. Y, pese a estas incoherencias internas, Casado y el resto de dirigentes aseguran ahora, pese a haber denostado el ‘mando único’ de Pedro Sánchez durante el estado de alarma, que la Moncloa no tiene un “plan nacional” ante la pandemia.  

El dirigente conservador no ha intentado fraguar una mínima estrategia común en sus autonomías mientras exige a Sánchez un "plan nacional"

Un asesor del todavía ministro de Sanidad, Salvador Illa, cree que Casado está siendo víctima de su propia estrategia porque durante toda la crisis sanitaria, opina esta fuente, “ha ido conectando con la comunidad que más le convenía, siempre con el objetivo de atacar al Gobierno". Recuerda cuando Mañueco y Feijóo consideraron necesario apoyar la cuarta prórroga del estado de alarma, en mayo, y Casado prefirió “el choque con Sánchez” y se abstuvo en el Congreso. "Ha ido a la confrontación: cuando el Gobierno central tenía el mando único, porque lo tenía; cuando hizo partícipes a las comunidades en la gestión, porque decía que la Moncloa se estaba desentendiendo y hasta con la vacunación. Y eso que la responsabilidad es de cada Ejecutivo autonómico", añade.

La variable de Ciudadanos

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“Casado solo puede acompañar nuestras decisiones, porque las dinámicas de la pandemia son diferentes en cada territorio”, señala el colaborador de Ayuso que destaca que ha que tener en cuenta la variable Ciudadanos. Los barones populares, menos Feijóo, están en gobiernos de coalición con los naranjas y a cada uno, afirma, le ponen “unas condiciones diferentes, porque no es lo mismo tener de vicepresidente a Francisco Igea (Castilla y León) que a Ignacio Aguado (Madrid)”.

En este sentido, un alto dirigente del PP de Castilla y León sospecha que la dimisión del concejal de Sanidad de Murcia por haberse puesto la vacuna no fue tanto una “imposición” de Casado sino una exigencia, “ante todo”, de Ciudadanos, que se lo reclamó a López Miras. “La dirección nacional lo ha aprovechado para vender ejemplaridad, pero en Murcia cortaron rápidamente la cabeza porque lo había pedido el socio de Gobierno. Se ha visto en Ceuta, donde el consejero de Sanidad también se vacunó y ha dicho que no va a dimitir", lanza el asesor de Illa. El presidente de la ciudad autónoma, Juan José Vivas (PP), fue investido por quinta vez en 2019 y gobierna en minoría.