Robles pide explicaciones

El escándalo de las vacunaciones sin turno golpea a la cúpula militar

  • Desde el Estado Mayor han asegurado a la ministra Robles que el jefe, Miguel Ángel Villarroya, se vacunó cuando llegó su turno y no antes

  • Las Fuerzas Armadas cuentan con su cupo de vacunas, que se ha distribuido entre los ejércitos de Tierra y Aire, la Armada y el Estado Mayor de la Defensa

El jefe del Estado Mayor, Miguel Ángel Villarroya, en una comparecencia en mayo.

El jefe del Estado Mayor, Miguel Ángel Villarroya, en una comparecencia en mayo. / EFE

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La onda expansiva de los escándalos de políticos que se saltan turnos de vacunación ha golpeado a la cúpula militar cuando, este viernes, ha trascendido que el jefe del Estado Mayor de la Defensa, teniente general del Aire Miguel Ángel Villarroya, se ha vacunado contra el covid estando aún sin vacunar numerosos sanitarios de las fuerzas a su mando, incluso en el propio Hospital General de la Defensa.

Al conocer el asunto -que había difundido El Confidencial Digital informando de que entre los altos mandos vacunados está también el jefe del Jefe del Estado Mayor Conjunto, Fernando García González-Valerio- la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha exigido un informe, del que hará depender una decisión.

Fuentes militares informan a EL PERIÓDICO de que el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) ha explicado ya a la ministra que lo sucedido en la cúpula militar no es equiparable a lo ocurrido entre cargos políticos locales de diversos puntos del país.

De las vacunas de Pfizer a España, Sanidad reservó una cuota -que es secreta- para las Fuerzas Armadas. En Defensa, según fuentes relacionadas con el procedimiento, la IGESANDEF (Inspección General de Sanidad de la Defensa) diseñó un protocolo de vacunación similar al civil, pero “con peculiaridades de la operatividad militar”.

Ese protocolo, informan estas fuentes, reparte las vacunas en cuatro subcuotas: Ejército de Tierra, Armada, Ejército del Aire y el EMAD. En cada uno de esos ejércitos debe vacunarse primero a los sanitarios, en segundo lugar los militares en “zona de operaciones” (las misiones en el exterior) o a punto de ser enviados, y en tercero la cadena de mando según criterios de edad. Por la lógica de la carrera militar, en cada unidad suelen estar entre los más viejos el general y el coronel. Y eso pasó en el EMAD. Villarroya tiene 63 años.

Todo el EMAD no llega a los 400 efectivos, sumando los de sus instalaciones de la madrileña calle Vitrubio y los del cuartel OTAN madrileño de Retamares. La vacunación en el EMAD duró un día. Enseguida se vacunó a la media docena de sus sanitarios, se pasó al personal dedicado a misiones en terrenos de operaciones y se abordó la vacunación de los jefes más mayores “sin que el JEMAD pidiera nada por rango”, explican estas fuentes..

Reproches

La diputada del PSOE y excomandante del Ejército Zaida Cantera cree que “no hay reproche posible si el JEMAD ha seguido el protocolo, y se ha vacunado cuando le ha llegado el turno en su unidad. No tengo reproche ético, aunque estéticamente pueda parecer poco adecuado”.

No opinan igual en Unidas Podemos, la formación que se ha mostrado más beligerante, y que ha reclamado el cese del JEMAD Villarroya. El portavoz adjunto de Podemos en el Congreso, Enrique Santiago, cree que “si es verdad que el JEMAD se ha vacunado, debe dimitir o ser cesado”.

En el escenario de esta polémica se cruzan dos altos jefes militares. Julio Rodríguez, que fue JEMAD antes que Villarroya, lleva el gabinete del vicepresidente Pablo Iglesias. Villarroya y Rodríguez se han tratado largamente. Rodríguez ha permanecido callado en redes sociales mientras su formación pedía la dimisión de su compañero.

Nadie vacunado en Defensa

La polémica también crece en las organizaciones sindicales de policías y guardias civiles, especialmente entre estos últimos que, a su función policial, unen su condición de militares. “No se puede utilizar el cargo para buscar privilegios, y peor aún si quien lo hace viste uniforme y es un servidor público. El buen militar hace exactamente lo contrario a lo que ha ocurrido: antepone los intereses de su gente a los suyos propios”, dice a EL PERIÓDICO Juan Fernández, secretario general de la AUGC, principal organización sindical de los guardias civiles. En su opinión “tampoco se pueden esgrimir razones de edad, porque en el Ejército hay muchas personas de edad avanzada. Este no es el espíritu que contienen las Reales Ordenanzas”.

Desde el sindicato Jupol, mayoritario en la Policía Nacional, su portavoz, Pablo Pérez, ha opinado que "después de sanitarios y colectivos vulnerables, se debe fijar que para vacunar a policías y guardias civiles, al igual que los militares, hay que priorizar a las unidades de seguridad ciudadana que están en la calle en primera línea, y no los jefes que pocas veces salen de sus despachos".

Margarita Robles ha asegurado que no conocía la información hasta verla publicada en los medios. "El Ministerio de Defensa tiene un plan de vacunaciones coordinado con el Ministerio de Sanidad", ha explicado.

La ministra ha indicado que en el Ministerio de Defensa "no se ha vacunado a nadie" porque se siguen los mismos criterios que para los civiles, y que las vacunas de los hospitales militares de Madrid y Zaragoza se administran de acuerdo a los planes de sendas comunidades autónomas. En el caso del Hospital Gómez Ulla de Madrid, ha indicado que ayer se paró la vacunación, lo que le "preocupa", mientras que en el centro sanitario de la capital aragonesa marcha a buen ritmo.

Las Fuerzas Armadas cuentan con su propio cupo de vacunas dentro del reparto del Ministerio de Sanidad. El EMAD es el órgano que se encarga de las operaciones de las Fuerzas Armadas, tanto las misiones en el exterior como las que se desarrollan en España de manera permanente.

Fuentes del Estado Mayor de la Defensa han difundido a lo largo de la jornada que en ese departamento también han sido vacunados miembros del personal civil y militar de edad avanzada, y no solo generales.

Críticas en la tropa

La Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) lamenta lo que considera "grave ocultación" de un protocolo de vacunación en las Fuerzas Armadas .

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En un comunicado, la AUME ha expresado su sospecha de "si se pretendía ocultar, con ello, los privilegios que, por rango, se querían establecer".

La asociación pide a Defensa explicaciones "para tratar de esclarecer el plan o estrategia que los cuarteles generales han establecido para la aplicación de la vacuna frente al coronavirus en las Fuerzas Armadas".