El laberinto catalán

El Govern abre el debate de aplazar las elecciones en Catalunya a mayo o junio

  • Fuentes de JxCat dan por hecha la suspensión del 14-F ante la evolución de la pandemia

  • ERC aclara que la decisión no se tomará hasta el viernes tras oír a los partidos, pero admite que los datos del covid son "duros"

Pere Aragonès y Meritxell Budó, en el Parlament.

Pere Aragonès y Meritxell Budó, en el Parlament. / EFE / Quique García

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Fidel Masreal / Xabi Barrena

Todo apunta a que este viernes el Govern decidirá posponer las elecciones del 14 de febrero y fijará una nueva fecha que, probablemente, se mueva entre finales de mayo y finales de junio. Esta es la certeza de fuentes de la Generalitat de Junts per Catalunya, que cuentan con que su socio y en muchas ocasiones rival, Esquerra, no pondrá impedimentos a esta decisión. Fuentes de ERC afirmaron, por su parte, que la decisión no está tomada, pero no negaron que se esté estudiando trasladar la fecha electoral hasta finales de primavera. El entorno del 'president' en funciones, Pere Aragonès, asegura que este no adoptará una posición definitiva hasta escuchar las opiniones de los grupos parlamentarios y conocer los datos de un nuevo informe que Salut presentará a los partidos este jueves.

El motivo del aplazamiento es la pésima evolución de las cifras de la pandemia, unos datos que ERC reconoce que son "duros". Los 7.000 casos diarios, el hecho de que no se puedan rastrear todos los orígenes de los nuevos positivos, la previsible evolución negativa, la presión en las uci y la situación socio económica de restricciones hacen al Govern inclinarse por una posición prudente, que consiste en no someter a riesgos sanitarios a una población que estará en cambio viendo como sectores económicos y sociales diversos siguen taponados para evitar los contagios. Sería un contrasentido de efectos insospechados en una ciudadanía ya sometida a una notable carga de estrés sanitario, económico e incluso psicológico.

Así las cosas, el Govern está decidido a proponer la nueva fecha este viernes, si como es previsible los partidos –salvo, por el momento, el PSC- no se oponen abiertamente a ello, temerosos también de que forzar una cita con las urnas les acarreara una mala imagen social.

El desarrollo de los acontecimientos es el siguiente: este martes, la portavoz del Govern ha puesto voz a la necesidad de atender a la situación sanitaria describiendo el escenario como “grave” y anticipando que en las próximas semanas –cuando se debería iniciar la campaña electoral- la situación no será mejor. Este miércoles, el Govern comparece en el Parlament para seguir detallando la situación y las medidas a tomar. También el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, presenta un informe sobre "garantías" de la votación, de la mano de Magda Campins –epidemióloga de la Vall d'Hebron y partidaria de suspender la cita con las urnas–, probablemente con un mensaje que allanará el camino de la decisión del viernes.

Reunión técnica

El jueves se celebrará una reunión técnica entre el Govern y los partidos en las que se pondrán sobre la mesa los nuevos datos de Salut. Hasta hoy, solo el socialista Miquel Iceta ha afirmado –en declaraciones a TV-3- que “no hay motivos” para posponer las elecciones, con los datos en la mano. Pero su candidato, el ministro de Sanidad Salvador Illa, este mismo martes dejaba abierta la puerta a que el Govern y los partidos decidan que no haya urnas de momento. En ese caso, Illa no dejará el ministerio pese a ser candidato.

El viernes tendrá lugar la reunión definitiva. Previamente, los dos socios del Govern se habrán conjurado para llevar a la cita una propuesta: posponer las elecciones. Es probable que los partidos pidan que sea el Ejecutivo el que se moje, y por ello Junts y ERC tendrán el trabajo listo. Tan listo que ya se barajan fechas para ir a votar cuando, según las previsiones, se pueda haber mejorado la cifra de casos de covid-19.

La alarma en el Govern es notable por la situación epidemiológica y por las consecuencias políticas. Entre otras cuestiones, se teme que forzar las elecciones en un contexto de pandemia desatada podría llevar a muchos ciudadanos a no acudir a la mesa electoral a la que se les hubiera asignado.

Los intereses políticos

Políticamente, Junts sostiene que no le perjudica el aplazamiento pero que estaban preparados para concurrir con éxito el 14F. Otros como el PDECat o los ‘comuns’ ganarían tiempo. Ningún partido, salvo el PSC, se opone frontalmente a decidir una nueva fecha.

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Legalmente, el Govern confía en el precedente del retraso de Galicia y Euskadi en el sentido de que la Junta Electoral no pondrá impedimentos a la decisión y dejará todo el proceso congelado. Es decir, que no se va a obligar a repetir procesos ya celebrados como la recogida de firmas de los nuevos partidos.