Semana decisiva

El Govern se conjura para salvar la cita electoral del 14-F

  • El Govern y los partidos abordarán esta semana un posible aplazamiento de los comicios

  • El Ejecutivo catalán asegura que, pese a las nuevas restricciones, la convocatoria se mantiene para el 14 de febrero

  • El bipartito y las fuerzas acordaron llamar al voto por correo y descartaron que las franjas horarias fueran obligatorias

Una caja con papeletas de las elecciones generales del 2019.

Una caja con papeletas de las elecciones generales del 2019. / OSCAR DEL POZO / AFP

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El empeoramiento del panorama epidemiológico en Catalunya y las restricciones decretadas tras el receso vacacional por Navidad han suscitado incertidumbre sobre las elecciones previstas para el próximo 14 de febrero. En el Palau de la Generalitat mantienen lo dicho -que trabajan para garantizar el derecho a voto de todos los ciudadanos sin poner en peligro su salud- y afrontan una semana clave para tomar una decisión el 15 de enero que, según fuentes del Govern, podría no ser definitiva. De momento, la semana se inicia con la leve tregua de los registros del domingo, en que las ucis liberaron una cama, quedando todavía 458 ocupadas por el covid, y a la espera del efecto de la propagación de la cepa británica del virus, altamente contagiosa.

El Ejecutivo catalán reunirá telemáticamente este lunes a los partidos políticos con representación en el hemiciclo ya disuelto para cerrar algunos flecos pendientes de la logística electoral, pero no será hasta el viernes, con un informe de predicciones elaborado por la Conselleria de Salut en mano, cuando se celebre el cónclave decisivo. El voto de los cuarentenados -positivos por covid-19 y contactos estrechos- sigue siendo uno de los asuntos primordiales y también la protección a los miembros de las mesas electorales.

El Govern y los partidos acordaron llamar al voto por correo, descartaron que las franjas horarias fueran obligatorias y pactaron solicitar a Salut que incluya en el plan de vacunación a los ciudadanos que tengan que pasar la jornada supervisando el proceso electoral. Sin embargo, los plazos complican poder cumplir con este extremo porque el sorteo se celebra entre el 16 y el 20 de enero, cuya notificación se alarga hasta el 23 y las alegaciones hasta el 30, y la vacuna requiere la inyección de dos dosis con un periodo tres semanas de por medio. "Materialmente no estamos a tiempo", apuntan fuentes del Executiu.

Atinar el impacto del covid

A un mes vista de los comicios, y 15 días antes del inicio de la campaña electoral, puede parecer un margen demasiado justo para tomar una decisión de tal magnitud por la confusión que puede generar en la ciudadanía, pero la maquinaria propagandística de las formaciones –con el pago a proveedores incluido- debe ponerse ya en marcha si finalmente el 14 de febrero se abren los colegios electorales. El temor a no poder atinar el impacto real del covid-19 planea en todos los partidos porque son conscientes de que a 15 de enero es difícil pronosticar el escenario de contagios que haya a un mes vista, hecho que se complica aún más si se tiene en cuenta que no podrán concretar los contagios que se deriven de la celebración del Día de Reyes al no haber pasado dos semanas.

Las nuevas restricciones decretadas en Catalunya, con el confinamiento municipal y el cierre de la actividad no esencial los fines de semana al menos hasta el 17 de enero, no impedirían la celebración del 14-F según fuentes de la Conselleria d’Exteriors, encargada de los procesos electorales. La Generalitat usa como guía una tabla con nueve escenarios para dilucidar si pueden o no celebrarse, de los cuales dos implicarían la suspensión: una restricción absoluta de la actividad social y un confinamiento total.

“No se le puede decir a la gente que puede ir a trabajar, pero que no puede ir a votar”

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Ante una situación de confinamiento domiciliario y una movilidad restringida solo a supuestos esenciales, con el debido cierre global de la actividad social, salvo los servicios esenciales, se imposibilitaría la celebración de los comicios “por la profunda crisis sanitaria”. Lo mismo sucedería con una restricción absoluta de la actividad social, que se define por la existencia de confinamientos perimetrales y limitación de la movilidad nocturna, además de restricciones en amplios espacios, aforos de menos del 50% de su capacidad en el resto y reuniones limitadas a seis personas. Ante este panorama, el riesgo de celebrar elecciones sería “muy alto” para la salud y podría “desbordar al sistema sanitario”.

El aplazamiento es una decisión del Govern, pero los partidos exigen que se tome de forma consensuada, con el apoyo de expertos, y que no atienda a intereses partidistas, sino puramente epidemiológicos y “objetivables”, ya que algunas formaciones critican que los escenarios previstos por el Govern no incluyan cifras concretas sobre la transmisión del virus (Rt) en cada situación. El acuerdo que hay sobre la mesa por el momento es que no se pueden posponer ‘sine die’, sino que habrá que concretar cuanto antes una nueva fecha en la que todos estén de acuerdo. Los partidos, mientras tanto, están inmersos en la precampaña, pero empiezan a dudar de las intenciones de los socios en el Govern que, a su vez, también se miran de reojo. “No se le puede decir a la gente que puede ir a trabajar, pero que no puede ir a votar”, coinciden dos cabezas de cartel.