Nombramientos

Juan Ignacio Campos, el fiscal discreto que llegó al número 1 del escalafón

  • Dolores Delgado lo propondrá como teniente fiscal del Supremo tras oír al Consejo Fiscal
  • Su experiencia y discreción fue clave para elegirle para coordinar las investigación al rey emérito
Juan Ignacio Campos, teniente fiscal del Tribunal Supremo

Juan Ignacio Campos, teniente fiscal del Tribunal Supremo / EFE

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Con 70 años recién cumplidos Juan Ignacio Campos será propuesto por la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, teniente fiscal del Tribunal Supremo, tras escuchar al Consejo Fiscal que se ha celebrado este martes. Con su nombramiento, un hombre, cuya primera virtud -según destacan quienes le conocen- es la discreción, pasará a ser el número 1 del escalafón, el número dos del ministerio público, la persona que sustituirá a la fiscal general en caso de ausencia, enfermedad o si debe abstenerse de algún asunto.

Es el colofón a una larga carrera que comenzó hace 42 años en Barcelona, donde coincidió con Carlos Jiménez Villarejo y José María Mena. Un extremo que, con años de diferencia, compartió con Dolores Delgado, que lo debe recordar con tanto cariño que no pierde ocasión de recordarlo en sus intervenciones públicas.

Empezó a trabajar en Barcelona y llegó al Supremo de la mano de Conde-Pumpido

En el 82 Campos recaló en Madrid y ocho años después fue nombrado teniente fiscal de la Fiscalía madrileña. En 1994 se incorporó a la Secretaría Técnica y dos años después, con Cándido Conde-Pumpido como fiscal general del Estado, pasó al Supremo, donde también está destinada su esposa, la fiscal Isabel Rodríguez Mateo, que representó al ministerio público en la casación de 'La Manada', en la que se elevaron sensiblemente las penas a los condenados por esa violación. En 2005, Campos fue elevado a la categoría de fiscal de Sala y en 2012 se convirtió en el fiscal delegado en materia de delitos económicos.

Hasta el emérito

Con esta trayectoria cuesta creer, más allá de esa discreción extrema, que hasta junio de este año su nombre no empezara a ser familiar para el gran público. Fue entonces cuando Delgado le designó coordinador al frente del equipo de fiscales que asumía en la fiscalía del Supremo las primeras diligencias de investigación abiertas contra el rey emérito, las relativas a los 65 millones de euros que recibió de la monarquía saudí por la construcción del AVE a La Meca, según se le oye confesar su examante Corinna Larsen al excomisario José Manuel Villarejo.

Se le considera afable, respetuoso de trato y buen jefe, cualidades que ahora le serán muy útiles

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Tras aquel decreto de la fiscal general fue natural que también asumiera las otras dos investigaciones, la de las tarjetas 'black' con las que el rey y su entorno sufragaban gastos y por la que regularizó 678.393 euros, y la más incipiente, la relativa a un fondo en la isla de Jersey, anunciada por la propia Delgado y el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, que se sumó entonces al equipo capitaneado por el especialista en delitos económicos.

Quienes lo conocen le atribuyen, además de una discreción que le llevó a evitar cargos de trascendencia pública en la Unión Progresista de Fiscales (UPF), de la fue fundador y que también comparte con Delgado, un carácter afable y ser un buen jefe, respetuoso de trato. Unas cualidades que a este "razonable" seguidor del Real Madrid le serán de gran ayuda en su nueva responsabilidad.