'Operación Kitchen'

El exnúmero dos de la Policía apunta a Cosidó y a Cospedal y su "maridísimo"

  • El exdirector operativo sostiene que el exdirector general de la Policía estaba al tanto del espionaje a Bárcenas
  • La exsecretaria general del PP y su esposo controlaban a Villarejo, dice ante el juez sospechar Eugenio Pino
  • Asegura que advirtió a Sanz Roldán de las consecuencias para la corona que tendría detener al excomisario
María Dolores de Cospedal, durante su etapa como secretaria general del Partido Popular, en julio del 2018.

María Dolores de Cospedal, durante su etapa como secretaria general del Partido Popular, en julio del 2018. / EFE / ZIPI

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El exdirector adjunto operativo Eugenio Pino ha incluido a su superior en el Ministerio del Interior, el entonces director general de la Policía Ignacio Cosidó, entre los conocedores del espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas conocido como 'Operación Kitchen', aunque él la consideraba una operación legal, al declarar ante el juez Manuel García-Castellón que despachaba con todos los comisarios generales y que le mantenía informado de todo. Además, casi al final de su declaración, ha señalado que creía que quienes contralaban al principal imputado en la causa, el excomisario José Manuel Villarejo, eran la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal, y "su maridísimo", el empresario Ignacio López del Hierro, según fuentes presentes en la declaración.

Ninguno de los tres figura como imputado en el procedimiento, aunque la fiscalía Anticorrupción ya solicitó la imputación del matrimonio cuando instó la del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz. Este lunes han sido los fiscales quienes preguntaron directamente a Pino por el conocimiento que Cosidó pudiera tener. El juez rechazó impurtales, pero puede que su decisión cambie tras escuchar a Pino. Sí imputó a Fernández Díaz porque el exsecretario de Estado Francisco Martínez aportó unas actas notariales de pantallazos de mensajes sobre la operación que asegura le reenvió el político catalán.

Según explicó el abogado de este, Jesús Mandri, ninguno de los dos notarios que participaron en esa acta comprobaron quién era el remitente ni pueden descartar la manipulación de los mensajes. Uno de ellos acudió acompañado de un abogado por el procedimiento por revelación de secretos que se le ha abierto en Mahón por el cruce de mensajes que tuvo a su vez con Martínez. El excomisario Enrique García Castaño, también citado como imputado, sostuvo que él nunca tuvo el móvil del ministro, pero que esos mensajes no procedían de un policía, sino que debían ser de alguien informado y de rango superior o al menos igual al del receptor que, en este caso, era el secretario de Estado.

"Va a saltar todo el mundo"

Fuentes jurídicas señalaron que Pino explicó que tras una primera información sobre las empresas de Villarejo pidió al inspector Manuel Morocho que lo comprobara, y luego le trasladó el asunto al jefe de la Policía Judicial, pero ninguno encontró nada reseñable. García Castaño, al respecto, dijo que Villarejo había trabajado con su entramado empresarial para 10 ministros.

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Según estas fuentes, el exdirector adjunto operativo aseguró ante el juez que advirtió al entonces director de CNI, Félix Sanz Roldán que no arrestara al excomisario Villarejo. "No entres ahí porque va a saltar todo el mundo", en referencia al rey Juan Carlos. El arresto se produjo finalmente a través de una denuncia anónima relacionada con la inmigración guineana.

Pino basó su advertencia en que el propio Villarejo le había dicho que estaba investigando al emérito y a su examante Corinna Larsen, lo que su superior le prohibió por escrito. Con la detención de Villarejo salieron a la luz numerosas conversaciones, entre ellas, esa en la que Larsen atribuye al emérito haber recibido 65 millones de euros de la monarquía saudí por la construcción del AVE a La Meca.