Perfil coronel Nicolás Murga

De hombre de confianza del rey a autónomo de “servicios personales”

  • El coronel Nicolás Murga guarda los secretos de regalos a Juan Carlos I que investiga la fiscalía
  • El rey emérito lo escogió para administrar una cuenta opaca por ser el más cercano de sus ayudantes de campo
De hombre de confianza del rey a autónomo de “servicios personales”

Diari de Girona

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Entre sus 3,2 millones de integrantes, el censo de autónomos de este país guarda un párrafo para el nombre Nicolás Murga Mendoza, con sede fiscal en un chalé de Majadahonda, en la periferia rica de Madrid. El coronel del Ejército del Aire, ayudante de campo, hombre de confianza, supuesto testaferro y testigo principal de los movimientos de una parte de la fortuna de Juan Carlos de Borbón, lleva según ese registro establecido como profesional desde diciembre de 2019, al poco de tener que explicar ante la fiscalía, con asistencia letrada, un notable flujo de dinero impropio a su nombre. La actividad por la que ahora figura para declaraciones de IVA y otras obligaciones de pequeño emprendedor es en la clasificación oficial la de “servicios personales diversos”.

Se trata de un oficio unipersonal, sin empleados, para un militar en la reserva encaramado ahora en el ápice más caliente de la investigación que siguen, de momento en paralelo, la Agencia Tributaria y la Fiscalía del Supremo sobre las cuentas de su jefe, el rey emérito.

Nicolás Murga declaró en el verano de 2019 como el hombre que recibía ingresos y administraba pagos de una cuenta de la que Juan Carlos de Borbón y parte de su familia se pudieron estar sirviendo, supuestamente, para sufragar gastos personales. Su nombre ha sido confirmado un año después por el magnate mexicano Allen Sanginés-Krause cuando ha comparecido también ante la fiscalía: el coronel es el hombre al que entregaba cantidades para el emérito, supuestamente para sostener los cuidados de una yegua de competición.

Hasta qué punto ha de entrar esa labor entre las de un coronel de las Fuerzas Armadas de España es algo que quizá se debata en el futuro, pero sobre la figura de quien fue el asistente más cercano a Juan Carlos I, el preferido de sus ayudantes de campo, hay ahora cuestiones más urgentes que dilucidar, y cuyo relato completo no sale, de momento, más allá de los pespuntes azules de su uniforme, ni de las tapìas de la finca ganadera de 140 hectáreas que, en Barcarrota (Badajoz), gestiona con su familia.

Nicolás Murga es hijo del último gobernador civil del franquismo en Girona, Nicolás Murga Carazo, que fue coronel de Aviación, como él. El DNI del hijo, informan fuentes tributarias, cruzado con movimientos de dinero en una cuenta a su nombre, habría rechinado en el oteo automático de la inspección de Hacienda si en 2019 no se hubiera adelantado el SEPBLAC (Servicio de prevención del Blanqueo de Capitales) en su vigilancia de transferencias e ingresos impropios para funcionarios. En este caso es uno con un salario neto y sin complementos de 3.031 euros al mes.

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Su carrera como jefe militar no había alcanzado el cenit cuando, hace 13 años -y tras un paso por la embajada de Marruecos como agregado militar, con la crisis de Perejil aún caliente- vivió un impasse al frente del área de la comunicación pública del Ejército del Aire, supervisando visitas y formando parte de los jurados que premiaban a periodistas y artistas cada año por la festividad de Loreto. Esa carrera se enmarañó después cuando, en Zarzuela, supuestamente, recibió el encargo de gestionar una cuenta de gastos del rey abdicado.

Es el riesgo de un puesto tan de confianza. Su presencia tan cercana al monarca le pudo convertir en la pared de un frontón, en la que rebote una donación, o, lo que es lo mismo, para que los regalos del mexicano no fueran a parar directamente a las manos del rey de España.