27 nov 2020

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anuncio del Govern

La retirada del monumento franquista de Tortosa comenzará este verano

La operación tendrá un coste de 200.000 euros y en el lugar no se pondrá ninguna otra obra

Rocco Muraro

El Govern prevé retirar el próximo verano el monumento franquista de Tortosa. En la foto, Ester Capella, Pere Aragonès y la alcaldesa de Tortosa, Meritxell Roigé, en el acto de anuncio de la decisión. / JOAN REVILLAS / VÍDEO: EFE / GENERALITAT

Coincidiendo con el 45º aniversario de la muerte de Franco, la Generalitat ha anunciado este viernes que tiene previsto iniciar en verano de 2021 las obras para retirar el monumento franquista del río Ebro en Tortosa, el mayor vestigio de la dictadura en Catalunya, inaugurado en 1966 para conmemorar la victoria en la Batalla del Ebro. La operación costará unos 200.000 euros.

En el pedestal sobre el que se erige el monumento -los restos de un antiguo puente que los republicanos volaron en su retirada-, no está previsto levantar ninguna obra, aunque un grupo de trabajo estudiará las fórmulas para dejar constancia de que en ese lugar estuvo en pie durante más de medio siglo un monolito franquista.

"Este monumento es un insulto a las víctimas del franquismo y a todas aquellas personas que perdieron la vida en la Batalla del Ebro. Nuestro compromiso es el de restituir la dignidad de todos los que sufrieron la persecución del franquismo", ha afirmado el 'president' en funciones, Pere Aragonès, quien ha solemnizado el anuncio junto a la 'consellera' de Justícia, Ester Capella. La Generalitat espera que el Gobierno central no ponga impedimentos a la iniciativa.

20 días de trabajo

Y es que la operación de retirada se la ha otorgado la Conselleria de Justicia, pese a que la propiedad del monumento, por estar situado dentro de un caudal fluvial, es de titularidad del Estado. Capella ha defendido las razones: "Ante la inacción del Gobierno central, tomamos la iniciativa. El propio Gobierno, la Confederación Hidrográfica del Ebro y el Ayuntamiento de Tortosa reniegan de su titularidad, por lo que asumimos la responsabilidad para derrumbar este símbolo que debilita la democracia".

Las obras de retirada se iniciarán en el verano del 2021, coincidiendo con el bajo caudal del río, y el coste total de la operación asciende a 200.000 euros, que asumirá la Generalitat. Se calcula que se necesitarán unos 20 días de trabajo. Antoni López Daufí, el arquitecto encargado del estudio de viabilidad del desmontaje, afirma que "se procederá a seccionar la obra de tal forma que haya la posibilidad de volverla a montar en el caso de que conviniera".

Este anuncio es un episodio más en la controvertida historia del monumento. En el 2016 el Ayuntamiento de Tortosa, encabezado por el actual diputado del PDECat en el Congreso, Ferran Bel, y en coalición con ERC, impulsó una consulta popular preguntando sobre la retirada del monumento. La opción a favor de dejarlo en el actual emplazamiento ganó con un 68% de los votos.

En febrero pasado, el consistorio iniciaba los trámites para pedir la descatalogación del monolito como edificio de carácter histórico, artístico y ambiental, requisito indispensable para su retirada, según el marco jurídico de la ley de la memoria histórica. El 16 de noviembre, la comisión territorial de urbanismo de las Terres de l'Ebre confirmaba el trámite.

Pérdida historiográfica

El director del Arxiu Històric del Baix Ebre, Albert Curto, lamenta la voluntad del Govern: "Desde el punto de vista historiográfico, si eliminamos los elementos del pasado que nos perturban incidimos en el olvido de la memoria histórica. Tenemos que ser lo suficientemente maduros para enfrentarnos al pasado y verlo de forma crítica. Este monumento nos ayuda a entender lo que significó el franquismo, lo funesto que fue".

El monolito se inauguró el 21 de junio del 1966 con una visita del dictador a Tortosa. El acto congregó a 100.000 personas, y se enmarcó en la campaña que en la época celebraba los 25 años del régimen. El enclave fue instrumentalizado como un símbolo de reconciliación entre las partes enfrentadas en la guerra civil, enmascarando la imposición de la dictadura. En el discurso de su inauguración, el dictador pronunció: "[La guerra civil] no constituyó el triunfo de un bando, sino la victoria de toda la nación".

Reacciones contrapuestas

Desde la Comissió per la Retirada dels Símbols Franquistes de Tortosa celebran el anuncio. Según su portavoz, Ester Baiges Miró, "la medida llega tarde, pero llega. La satisfacción es muy grande". La entidad lleva desde 2009 luchando por su retirada: "Este monumento se tiene que quitar por lo que significa, se clavó en medio del río en su paso por Tortosa para honrar a los caídos por Dios y la patria. Se tiene que retirar esto de la vía pública para recuperar la memoria histórica y la dignidad democrática".

La plataforma ciudadana en favor de su mantenimiento, Tortosins pel Monument están disconformes por la decisión. Para Marc Gómez, su portavoz, "la decisión de la Generalitat es una injerencia en la voluntad popular de los ciudadanos de Tortosa". "En 2016 dejamos muy clara nuestra posición en el referendum que se celebró sobre la permanencia o no del monumento. Nos sorprende que sean las mismas fuerzas que están a favor del derecho a decidir, las que impulsen esta acción", se queja.

Desde la entidad denuncian, además, que se han incumplido las garantías de los trámites legales que se han tomado para llegar a esta decisión y anuncian acciones judiciales para depurar los procedimientos.