24 nov 2020

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EL LABERINTO CATALÁN

ERC y JxCat sellan una nueva paz frágil

El pacto de la desescalada no garantiza mayor estabilidad del Executiu hasta el 14-F

Los republicanos no logran garantías de que Tremosa no actuará por su cuenta

Xabi Barrena

Pere Aragonès, durante la rueda de prensa tras el Consell Executiu extraordinario.

Pere Aragonès, durante la rueda de prensa tras el Consell Executiu extraordinario.

Nueva tirita sobre la agrietada porcelana del jarrón que simboliza el Govern, tras hacerse añicos, otra vez, el miércoles por la filtración de un documento de trabajo sobre la desescalada. A mediodía del jueves, justo antes de comparecer ante los medios para dar cuenta del plan de flexibilización de las restricciones pandémicas, los dos bandos sempiternamente enfrentados, ERC y JxCat, pactaron los últimos flecos de la propuesta y, sobre todo, volvieron a poner el jarrón en el ángulo de la mesa con el deseo de que ninguna otra corriente de aire lo arroje, antes del 14-F, fecha de las elecciones, contra el suelo. Más un deseo que una certeza.

La propuesta finalmente presentada otorga un poco más de oxígeno a los sectores afectados, singularmente el de la restauración, que el ya famoso documento filtrado el miércoles. Una cesión republicana que obedece "al diálogo con todos los sectores", señala ERC, al que Pere Aragonès se entregó el miércoles por la tarde. Y también, una búsqueda infructuosa de cierta paz con Ramon Tremosa, el 'conseller' de Empresa.

Verso suelto

Y es que los republicanos reconocen que no han arrancado ninguna garantía a los posconvergentes, y singularmente a Tremosa, de conducirse con mayor "lealtad" (en términos expresados por Esquerra) para darle "estabilidad" a las 12 semanas que quedan hasta las elecciones. Esa demanda de tranquilidad fue el objetivo del "puñetazo en la mesa de Aragonès", reconocen los  republicanos.

De hecho, mientras aún se buscaba esa paz temporal, este mismo jueves, por la mañana, en un encuentro con comerciantes, uno de los sectores perjudicados por las restricciones, el titular de Empresa, cada vez más cómodo en su papel de némesis de Aragonès, aseveró que "las autoridades sanitarias ven con recelo cualquier intento" de apertura de la actividad. "Ya veis qué debates hemos tenido en el Govern", afirmó.

El que sea un Govern dual, en el que cada partido pone y quita sus peones, y, sobre todo, que Aragonès sea un 'president' sustituto sin atribuciones para deponer a ningún 'conseller' hacen de Tremosa una figura poco menos que invulnerable.

Los republicanos, con todo, hacen un distingo dentro de los 'consellers' de JxCat. Por un lado está el titular de Empresa, "con agenda propia", y luego, el resto, con mayor visión de conjunto y que también detectan que las roturas de jarrón también les hace mella.

La decisión de Aragonès

Según señalaron fuentes puigdemontistas, el líder extramuros republicano entendió rápidamente que levantarse de la mesa "no había sido su mejor decisión" y de ahí la voluntad de Aragonès "de poner árnica" a la herida demostrada con las reuniones y contactos sucesivos entre las partes.

Y, quizá por ello, también fue el que llevó la voz cantante en la autocrítica, en la rueda de prensa para dar cuenta del plan de flexibilización. Así, el vicepresidente en funciones de 'president' dijo "lamentar" las nuevas tensiones internas en el seno del Govern e hizo autocrítica: "No hemos sabido construir esta estrategia de forma pública con el respeto que se merece la ciudadanía".

Pese a que el miércoles ERC acusó directamente a JxCat de estar detrás de la filtración de un borrador del plan de desescalada que preparaba el Govern, Aragonès, el jueves, dijo no tener "conocimiento" de quién filtró, pero advirtió de que, en caso de saberlo, "exigiría todas las responsabilidades".

Acaso como explicación del plante del miércoles, Aragonès remarcó que el Govern "trabaja conjuntamente" para hacer posible una "conciliación difícil de intereses, todos ellos legítimos", como son el "interés general de salvar vidas y el interés de aquellos sectores que ven afectada su actividad" por las restricciones para prevenir contagios. Por ello, según el vicepresidente, "es lógico que haya debate", pero esta "contraposición de ideas debe quedarse en el Govern y no trasladarse a los medios" de comunicación, como ocurrió con las "filtraciones".

"Mantengo la confianza en todos los miembros del Govern", aseveró, para sentenciar: "Lección aprendida". Hasta la próxima corriente de aire que haga zozobrar el jarrón.