CAREO EN EL 'CASO KITCHEN'

El exnúmero dos de Interior se muestra más firme al acusar a Fernández Díaz

Martínez pregunta al exministro se le está atribuyendo un delito al decir que manipuló sus mensajes

El juez requiere al exdirigente popular su teléfono viejo al negarse a entregarlo el exministro

Jorge Fernández Díaz (en la foto) y Francisco Martínez llegan a la Audiencia Nacional. / JOSÉ LUIS ROCA / VÍDEO: EUROPA PRESS

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Ángeles Vázquez

El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y el que fuera su número dos, Francisco Martínez, mantuvieron sus posiciones contrarias respecto el conocimiento del primero sobre la 'operación Kitchen', con la que en el 2013 se espió al extesorero del PP Luis Bárcenas para intervenirle la documentación comprometedora para el partido que tuviera. Fuentes presentes en la declaración señalaron a este diario que el exsecretario de Estado de Seguridad defendió de forma más contundente sus argumentos en defensa de los mensajes que dice que le envió el exministro y de los que dejó constancia en un notario.

Ambos se sentaron frente al juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón con distancia de seguridad y mascarilla. Una vez que, como el juez les indicó, dejaron de mirarle y empezaron a dirigirse el uno al otro, se vivieron algunos momentos de tensión. El magistrado llegó a pedir calma al exministro.

Martínez insistió en que supo por Fernández Díaz de la existencia de Sergio Ríos, el chófer del extesorero del PP Luis Bárcenas, que coloboró con la policía espiando a su jefe por 2.000 euros mensuales de los fondos reservados. Y defendió la autenticidad de los mensajes, mientras que Fernández Díaz aseguró que estaban "manipulados", lo que llevó al primero a preguntarle si creía que él era un pirata informático y le estaba imputando un delito.

El lío del móvil

El exministro, que trató de defenderse de los mensajes negando utilizar la "k" en su escritura habitual, se topó con que Martínez pidió que mostrara cómo figuraba en su teléfono un contacto que debía empezar por "C", pero lo hacía con "K": "Cañizares". Fernández lo admitió, pero lo justificó diciendo que era para diferenciarlo de otros números.

Tampoco podía negarlo, porque su móvil protagonizó la jornada. Tras su declaración como imputado el pasado día 30, se comprometió a traer su teléfono anterior para ayudar a acreditar que él no había enviado los polémicos mensajes a su número dos. Sin embargo, solo quería mostrárselo al juez, que finalmente se ha visto obligado a requerírselo formalmente. 

Según el abogado de Fernández Díaz, Jesús Mandri, lo entregará, pero ese móvil no es el que tenía en 2013, que no lo conserva. En cualquier caso, explicó que había aportado una prueba pericial que cuestiona la autoría de los mensajes y tiene en cuenta otros que Martínez habría cruzado con el notario que dio fe de los que atribuye al exministro, en los que el letrado explicó que se habla de borrar algunos, lo que entiende que cuestiona la autenticidad de todos.

Fernández Díaz responsabilizó a su exnúmero dos de su imputación, lo que atribuyó a la animadversión que debe sentir hacia él, extremo negado por el aludido. El exsecretario de Estado dijo que si le quisiera mal no habría acudido a Barcelona a ayudarle a preparar su comparecencia ante el Parlament. 

Remitirse a Pérez de los Cobos

El exministro volvió a optar por el desconocimiento como estrategia de defensa, incluso en relación con los fondos reservados, pese a que, como le recordó Martínez, es él el encargado de comparecer en la comisión de secretos oficiales del Congreso como máximo responsable de estos pagos. El expolítico catalán se remitió a la declaración que el próximo día 17 prestará el coronel Francisco Pérez de los Cobos. 

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En lo que el juez no permitió que ahondaran es en la línea que intentó abrir Martínez de que habían sido "abandonados" por el partido, ya que carece de trascendencia para la causa.