JUICIO DE LOS ATENTADOS DEL 17-A

La primera víctima que declara ante el tribunal: "No he vuelto a pisar la Rambla"

Visiblemente emocionada relata a la Sala cómo vio que la furgoneta aceleraba para atropellarles en un semáforo

El imán Es Satty, muerto en Alcanar, fue identificado por Oukabir como el cerebro de la célula, según un mosso

Los acusados Mohamed Houli Chemial, Driss Oukabir y Said Ben Iazza, durante el juicio en su contra que se celebra en la Audiencia Nacional.

Los acusados Mohamed Houli Chemial, Driss Oukabir y Said Ben Iazza, durante el juicio en su contra que se celebra en la Audiencia Nacional. / EFE / POOL

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Entre los mossos d'Esquadra que arrestaron y tomaron declaración a los acusados Mohamed Houli Chemlal y Driss Oukabir se coló el testimonio de una víctima directa del atentados de Barcelona y Cambrils del 17 y 18 de agosto del 2017. Carmen Judith Romero Viejo explicó al tribunal que preside Alfonso Guevara cómo no ha podido volver a "pisar la Rambla" desde ese día en que vio cómo una furgoneta aceleraba para embestir a los peatones que como ella cruzaban un semáforo.

Su declaración estaba prevista por videoconferencia, pero al personarse en la Audiencia Nacional y estar visiblemente emocionada, Guevara accedió a que declarara antes que otros testigos previstos y sin que su imagen pudiese ser captada, de la misma forma que comparecen los que tienen la condicion de protegidos. 

Ella, llorando, pero a la vez con entereza, explicó cómo ese día cambió su vida, porque desde entonces, desde que presenció "tanta maldad en un momento", no es la misma. A preguntas de su abogado, reclamó una indemnización porque, aunque ha acudido a psicólogos y psiquiatras, sigue en tratamiento; por ejemplo, detalló, hasta febrero del 2018 no fue capaz de salir a la calle por miedo.

Todo, porque el 17 de agosto del 2017, salió del hotel en el que trabajaba a la vez que oía que un vehículo daba un acelerón brusco. Vio venir una furgoneta a gran velocidad y trató de apartarse y de apartar a la amiga con la que iba y que fue alcanzada en la frente por uno de los retrovisores. Desde el suelo Romero pudo ver los zigzags que hacía Younes Abouyaaqoub para atropellar a más gente, mientras ellas eran pisoteadas por las personas que huían.  

"Entre hermanos"

La sala recobró la respiración cuando los Mossos volvieron al estrado y se mencionó, casi por primera vez en el juicio, al imán de Ripoll Abdelbaki Es Satty, muerto en la explosión de Alcanar y a quien Driss Oukabir identificó como el cerebro de la célula en sus declaraciones ante los agentes que le interrogaron tras su arresto, que, según el acusado, se produjo cuando se dirigía voluntariamente a comisaría.

Los mossos, en cambio, señalaron que fueron a buscarle porque le identificaron tras verle en televisión. Al pedirle que levantara las manos y la camiseta, les dio "la impresión de que se podía dar la vuelta". "No llegó a correr, a huir, pero dio tres pasos hacia atrás", señaló uno de ellos. 

También apareció Es Satty como el posible nexo entre el tercer acusado, Ben Said Ben Iazza, y Abouyaaqoub, ya que tras salir el imán de prisión residió en Castellón y sabía la necesidad de temporeros que había. 

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El agente situó el inicio de la amistad entre Ben Iazza y Abouyaaqoub en marzo del 2017, aunque admitió que no había llamadas o mensajes entre ellos. Explicó que cuando este quería que le prestara la furgoneta con la que la célula compró parte del material con el que confeccionaron los explosivos de Alcanar iba a la carnicería de sus tíos, en Vinaròs. El mosso admitió que Abouyaaqoub intentó antes que le dejara un vehículo otra persona, que declaró que el terrorista quería que el trato fuera "entre hermanos", sin que quedara constancia, ni acudir a empresas extranjeras, como luego hicieron para cometer los atentados.

Rifirrafe con un abogado

Durante la sesión el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, tuvo un enfrentamiento con Jaume Alonso-Cuevillas, abogado de los padres del niño de tres años muerto en La Rambla, y le advirtió que estudiará si le denuncia al Colegio de Abogados por haberle agradecido "su amabilidad" al no dejarle preguntar. "La ironía a otro lado, se lo advierto", le respondió el magistrado, que añadió: "Creo que no he faltado el respeto a ninguno, he elevado el tono, porque no me oían... A mí no se me contesta de esa forma. A mí personalmente sí, pero a lo que estoy representando, no. Si ahora es moda no respetar las instituciones, aquí se respetan".