JUICIO POR LOS ATENTADOS DEL 17-A

Los primeros testigos ponen en aprietos la condena por los asesinatos que piden las acusaciones

Responsables de los mossos explican cómo Abouyaaqoub dio la vuelta con la furgoneta al saber la explosión de Alcanar

El jefe antiterrorista afirma que entre los planes iniciales de la célula no había atropellos ni acuchillar personas

Juicio atentados 17-A. El inspector de los Mossos encargado de la investigación habla de Driss Oukabir / SEÑAL AUDIENCIA NACIONAL / VÍDEO: ACN / AUDIENCIA NACIONAL

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Ángeles Vázquez

El jefe de la unidad antiterrorista de los Mossos d'Esquadra en 2017 y su superior jerárquico coincidieron este miércoles, ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga los atentados de Barcelona y Cambrils, en explicar cómo se improvisaron los atropellos, una vez que los terroristas más implicados en la célula supieron de la explosión de Alcanar y renuncia, por ello, a su plan original de atentar con explosivos contra el Camp Nou o la Sagrada Família. Aunque queda mucho juicio por delante, eso pone en serios aprietos la pretensión de las acusaciones populares y particulares de lograr una condena por asesinato para dos de los tres presuntos yihadistas que se sientan en el banquillo.

A preguntas del teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Miguel Ángel Carballo, el que fue secretario del primer atestado policial recordó cómo Younes Abouyaaqoub se entera junto a Mohamed Himachy de la explosión de Alcanar y da la vuelta a la furgoneta que conducía para ir a la Rambla, donde atropella a todo el que puede. Pide a sus compañeros de comando que hagan lo propio y estos recogen a Himachy para dirigirse a Cambrils.

Eso cuadra con el relato de la fiscalía, que no acusa ni al superviviente de Alcanar, Mohamed Houli Chemlal, ni a Driss Oukabir, que fue quien alquiló la furgoneta, por los asesinatos y los heridos. Pide 41 años para el primero y 36 para el segundo por integración en organización terrorista, fabricación y tenencia de explosivos y estragos en grado de tentativa. En cambio las acusaciones populares, que ejercen la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) y 11-M Afectados por el Terrorismo, piden 15 prisiones permanentes revisables y 15 años de prisión por cada uno de los 150 heridos que hubo. 

Teléfonos "conspirativos" y joyas

El responsable antiterrorista recordó que Houli Chemlal compró dos de los teléfonos "conspirativos" (en una localidad distinta a la suya y bajo identidad falsa) con los que contaba la célula para cometer los atentados, para los que robaron 15.000 euros y vendieron joyas por 1.180 euros. Declaró ante los mossos que los planes eran atentar con los explosivos que preparaban y las bombonas de butano que guardaban en Alcanar, pero "nada de atropellos" o de "acuchillar" personas, como acabaron hiciendo en Cambrils para "emular" a Abouyaaqoub, en la Rambla.

Los mossos restan valor a la supuesta colaboración de Houli y sitúan a Oukabir en la célula

Este extremo también lo corroboró el agente que tomó declaración al superviviente de Alcanar. Después de los atropellos, identificó a los que elaboraron los explosivos, dijo, sin que citara entre ellos a Oukabir, a quien ni siquiera situó entre los miembros del grupo. El jefe antiterrorista, en cambio, recordó que había buscado qué dice el Corán de los cristianos y los judíos y que testigos le vieron cerca de Alcanar.

Poca colaboración

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Los interrogatorios a los testigos fueron muy tensos para los abogados por las continuas interrupciones del presidente del tribunal, Alfonso Guevara, empeñado en que preguntaran por lo que supieran, no por lo que creyeran, sin interferir en las periciales. En una de esas ocasiones, el magistrado aclaró que en este juicio "no se está juzgando a nadie por matar a nadie, sino porque estaban en una célula y hay que saber si hay una organización".

Su carácter salió a relucir con la defensa de Houli, que trataba de acreditar sin mucho éxito la colaboración que habría prestado su cliente. Los responsables policiales dijeron que "arrojó poca luz" tanto como testigo, cuando se pensó que la explosión de Alcanar estaba relacionada con drogas, como ya como imputado, tras hallarse su pasaporte en la furgoneta de la Rambla. Guevara acabó perdiendo la paciencia. "No va a estar una hora con eso. Ya sabemos que colaboró. Si hay que aplicar una atenuante lo decidirá el tribunal", sentenció.