BATALLA EN LA DERECHA

El botín de los 10 millones de votos

Casado y Abascal pugnan por una bolsa de electores que se mantiene intacta desde hace 25 años

El presidente del PP, Pablo Casado, en la tribuna del Congreso

El presidente del PP, Pablo Casado, en la tribuna del Congreso / E. PARRA (EUROPA PRESS)

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Desde que José María Aznar llevó a la derecha democrática a la Moncloa en 1996, el PP se abonó a una cifra: 10 millones de votos. Papeleta arriba papeleta abajo, Aznar primero y Mariano Rajoy después se movieron en torno a ese montante de apoyos en las urnas. El antecesor de Pablo Casado holló la cima de los conservadores en el 2011 al recabar 10.866.566 sufragios, pero cuatro años y un sinfín de recortes después se topó con la primera gran fragmentación de la derecha, de color naranja. El segundo mordisco, de color ultraverde y de mayores proporciones, es el que ayuda a comprender las idas y venidas del actual líder del PP, que parece haberse lanzado por fin a la reconquista del botín de los 10 millones.

Entre el 2011 (mayoría absoluta de Rajoy) y el 2019 (las últimas elecciones generales), el PP ha perdido casi seis millones de votos, prácticamente los mismos que sumaron en esos últimos comicios Vox y Ciudadanos. De hecho, hace un año, coincidiendo con una bajada de la participación por la repetición electoral, el bloque conservador cosechó la menor cuantía total de sufragios de esta década, perdiendo más de 900.000 votos respecto de los que había obtenido seis meses antes. Casado, Santiago Abascal y Albert Rivera sumaron 10.297.472 papeletas, que se repartieron así: 5.019.869 para el PP; 3.640.063 para Vox y 1.637.540 para Cs.

La sangría de los populares es profunda: acabarán la década con 5.846.697 apoyos menos que cuando la empezaron, y padecen fugas tanto por la izquierda como por la derecha. Según un informe elaborado por el Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP), entre las elecciones de abril y las de septiembre del año pasado, el PP regaló 500.000 votos a Vox y 61.000 a Ciudadanos. Pese a ello, Casado salvó los muebles y acabó creciendo en 556.869 sufragios porque atrapó 962.000 papeletas de Rivera y 128.000 de Abascal. En resumidas cuentas, más de un millón de electores del PP en abril cambiaron su voto en los comicios de noviembre y Vox fue la formación más beneficiada.

El perfil ideológico de las tres formaciones es similar entre las elecciones de abril y las de noviembre del 2019. Sin embargo, se aprecian ligeras diferencias que explican algunos de los cambios entre ambos comicios. Así, el PP pierde adeptos, sobre todo, entre el electorado que se ubica más a la derecha. En abril, el 32,5% de los votantes del PP se declaraban de derecha, porcentaje que se redujo al 26,8% seis meses después. En cambio, la cuota de electores de centroderecha escaló en ese mismo periodo del 38,8% al 46,5%. El salto que dio Abascal de una contienda a otra se explica porque crecieron cinco puntos los votantes de centro que le apoyaron.

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A partir del último resultado electoral, casi la mitad de votantes que se confiesan de derecha se situaron en Vox (48,5%), una cuarta parte se alineó con el PP (26,8%) y una minoría fue afín a Cs (8,4%). La franja de centroderecha sí la copó principalmente Casado (46,5%), aunque el resto se lo repartieron a partes casi iguales Rivera (28,4%) y Abascal (24,5%). Los naranjas, por su parte, fueron amplia mayoría entre el electorado de centro (40,9%), donde el PP atrajo al 19% y Vox, al 12,9%.