LA CALIDAD DE LA DEMOCRACIA

Paloma Román: "Los políticos no muestran ni responsabilidad ni ética"

Entrevista a la directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Complutense de Madrid

Paloma Román, politóloga y directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Complutense de Madrid.

Paloma Román, politóloga y directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Complutense de Madrid.

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A la politóloga y directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Paloma Román, no le sorprende la avalancha de lectores irritados con las constantes peleas de nuestra clase política mientras el coronavirus se acelera en todo el país. Le hemos preguntado cómo ve las cosas.

¿Qué está pasando para que los ciudadanos consideren que los políticos son uno de los principales problemas del país?

Estamos en un momento álgido de la política como un espectáculo cada vez más negativo y es lógico que los ciudadanos estén desnortados, cansados y hartos. La situación es crítica por una emergencia sanitaria grave y por eso tiene un mayor impacto ver que los políticos se siguen peleando al margen del sufrimiento de la población. Eso acrecienta mucho la desafección.

¿Ese malestar se dispara en situaciones de crisis? 

Evidentemente, porque se supone que los políticos están ahí para solucionar los conflictos y a lo que asistimos es a una pelea infantil que obvia los verdaderos problemas de los ciudadanos.

«La crispación y el divorcio entre los gobernantes y los ciudadanos es un caldo de cultivo para el populismo»

 ¿Está la clase política dividiendo a la sociedad española?

Algunos estudios realizados antes de la pandemia indicaban que nuestros políticos estaban más polarizados que los ciudadanos. Ese antagonismo viene caracterizando la política española desde 2004. Cuando llega la crisis del coronavirus, los individuos se sienten unidos por una tragedia común. Eso recrudece la sensación de hartazgo. No entienden el espectáculo político mientras se les dice que de esta saldremos unidos.

Dice que la polarización arranca en el 2004.

La situación de crispación empieza a subir de tono de forma sostenida a partir del 2004, después de los atentados del 11-M y, sobre todo, a raíz de las elecciones que dan el triunfo a José Luis Rodríguez Zapatero. Desde ese momento no ha habido tregua ninguna.

 ¿A quién beneficia la crispación?

En términos generales y a largo plazo, a nadie. Los políticos la mantienen porque creen que obtienen réditos electorales a corto plazo, pero abre una brecha cada vez mayor entre políticos y ciudadanos.

 ¿Y cuál es el riesgo?

Cuando la ciudadanía se aleja de sus representantes puede llevar a situaciones de abstención electoral y para la salud democrática no es bueno el divorcio entre políticos y ciudadanos. Luego hay otra amenaza, porque esa desconexión puede hacer aparecer fenómenos mesiánicos y es un caldo de cultivo para el populismo.

¿El actual clima político tiene que ver con el fin del bipartidismo?

Antes nos quejábamos de las mayorías absolutas y del rodillo parlamentario, así que el multipartidismo no es malo, porque hay más voces, pero lo que deben hacer es buscar consensos. Vemos una baja cultura democrática en nuestros líderes y que no se han adaptado al nuevo modelo.

«Vivimos un momento álgido de la política espectáculo. Es lógico que la gente esté harta»

 ¿Cómo se puede rebajar el nivel de tensión?

Los políticos tendrían que ser más responsables. Ocupan una posición de liderazgo fundamental para ayudar a conseguir objetivos colectivos. Si no ejercen ese liderazgo no muestran ni profesionalidad ni ética. Deberían dejar de pensar en cómo mantenerse en el día a día y no permitir que suba la tensión a medida que se acerquen las elecciones en Catalunya, por ejemplo. Es terrible vivir así cuando hay una emergencia sanitaria y económica.

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 ¿Qué responsabilidad tenemos los medios de comunicación en la desafección política?

Mucha. Los medios de comunicación en España hacen lo que llamamos un ‘periodismo de trinchera’, es decir que, o bien siguen a políticos o les marcan la agenda. La prueba es que antes de oír a un tertuliano en la radio o en la televisión ya sabes lo que va a decir. Los medios son un actor más de distorsión y de lucha permanente, alineándose en uno u otro lado. Deberían aportar un extra de información o de opinión que permita al ciudadano reflexionar sobre diferentes visiones, porque son muy importantes en los procesos de socialización política.