El giro más creíble de Casado

El líder del PP rompe con Vox en la tribuna del Congreso con un discurso duro en el que denuncia la vacuidad del partido ultra

El conservador mantuvo en secreto el 'no' a la moción para evitar que Abascal lo aprovechara en el debate y aumentar el impacto

Pablo Casado, este jueves, durante el debate de la moción de censura de Vox a Pedro Sánchez.

Pablo Casado, este jueves, durante el debate de la moción de censura de Vox a Pedro Sánchez. / JOSÉ LUIS ROCA

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El discurso de Pablo Casado de este jueves en el Congreso se recordará para siempre. Quedará marcado en su calendario personal como el día que rompió con Vox y se comprometió a alejarse de la ultraderecha. Lo que dijo y cómo lo dijo gustó a los barones moderados (y poderosos) y a sus diputados, que se enteraron de que tendrían que votar 'no' cuando lo anunció en la tribuna. La bancada popular, necesitada de buenas noticias, le aplaudió como nunca. 

Parece que Casado ya ha superado el trance de dejar de abrazar las ideas ultras para intentar combatir a Vox. Parece. Porque en sus propias filas, a los pocos minutos de escucharle, varios diputados y algún dirigente autonómico ponían en duda en privado su credibilidad. ¿Táctica cortoplacista, para superar el debate de la moción de censura, o estrategia a medio plazo para conseguir un fin? No es la primera vez que Casado asegura que no se va a dejar arrastrar y que quiere devolver a su partido al centro del tablero. Pero sí que es la ocasión en que más convincente ha sonado. 

"Esta moción no la dispara contra el Gobierno, sino contra el partido que le ha dado trabajo 15 años. Es hora de poner las cartas boca arriba"

Pablo Casado

Presidente del PP

Casado ordenó a su equipo no dar pistas sobre su 'no' a la moción, para evitar que Santiago Abascal lo utilizara en el debate y para aumentar el impacto, explicaron fuentes de su gabinete. Ni siquiera se lo comunicó a sus diputados. "Tampoco lo hicieron en su momento José María Aznar y Mariano Rajoy en los debates difíciles", se justificaron esas fuentes. Cayetana Álvarez de Toledo, que había defendido la abstención, colgó un vídeo en Youtube en el que dijo que siguió la orden para no romper la disciplina de voto, pero se quejó de la falta de debate y de las pullas que su jefe lanzó contra Abascal

No es la primera vez que dice que va a romper con Vox, pero sí es la ocasión en que más convincente ha sonado

Realmente, el contenido y el tono que usó para dirigirse a Vox fueron inéditos. Jamás había hablado así a un partido que nació de las entrañas del PP hace siete años, cuando algunos consideraron que Rajoy estaba contemporizando con el nacionalismo vasco. "Esta moción no la dispara contra el Gobierno, sino contra el partido que le ha dado trabajo 15 años. Y lamento decirle que el tiro le ha salido por la culata. Es hora de poner las cartas boca arriba. Hasta aquí hemos llegado", le soltó en cuanto subió a la tribuna.

Los gobiernos regionales

Y a partir de ahí Casado fue hilando una alocución vibrante en la que subrayó que Abascal no ha logrado construir "una alternativa creíble" y que su discurso había sido vacuo en propuestas y todo un "desvarío estrambótico" con mensajes antieuropeístas, contra el cambio climático y en los que puso en duda el origen del covid-19. El dirigente popular considera que la moción solo ha servido para dar "auxilio" al Gobierno y por esa razón, continuó, tanto PSOE como Podemos seguirán "cuidando" a Vox: Pedro Sánchez le "regaló" antes de las elecciones de noviembre de 2019 "la exhumación televisada de Franco" y Abascal le concedió "la fragmentación electoral".

El líder del PP ve necesario que las derechas vuelvan a juntarse para "revertir" el "trienio negro" de Sánchez y Pablo Iglesias. Casado se mostró comprensivo con los 3,6 millones de votantes que Vox ha logrado conquistar, pero les dijo que "ha llegado el momento de pasar del enfado a algo más constructivo" para que no se regale "nunca más una victoria" a las izquierdas.

Abascal se mostró "perplejo" con la andanada de ataques y recordó que el PP gobierna en Madrid, Murcia y Andalucía gracias a él

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Cuando llegó el turno de Abascal se pudo comprobar hasta qué punto le había dejado noqueado. No hiló una buena réplica, admitió que le había "pateado" de una "manera inmisericorde" y que estaba "perplejo". Solo atinió a recordarle que el PP preside los gobiernos de Madrid, Andalucía y Murcia gracias al apoyo que los diputados de Vox dieron a sus candidatos. Aunque añadió que no les dejarán en la estacada. Todo apunta que se lo harán pasar mal con los presupuestos regionales y en la aprobación de algunas otras leyes, pero poco más. "Si se ponen duros, podemos convocar elecciones anticipadas y los culpables serán ellos", respondió un portavoz de Casado.

El PSOE pidió al PP que rompa con la ultraderecha en esas autonomías para ser creíble, aunque para eso también tienen respuesta en la sede de Génova: "No podemos romper nada porque solo ha habido acuerdos de investidura y no hay ningún consejero de Vox dentro. Que rompan ellos sus gobiernos con la ultraizquierda, que sí que está gobernando". Es decir, por ahora, todo seguirá igual en esencia y solo ha cambiado el discurso.