21 oct 2020

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"MÁXIMA PRESIÓN" PARA LOS DOS PARTIDOS

Sánchez aprieta a Casado al ofrecer retirar la reforma exprés del CGPJ

La presión de Europa lleva al presidente a tender de nuevo la mano al PP

Casado rechaza que Podemos pueda arrogarse la elección de jueces

Juanma Romero Pilar Santos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con los primeros ministros de Holanda y Dinamarca, Mark Rutte y Mette Frederiksen, durante la reunión del Consejo Europeo de este 16 de octubre en Bruselas. 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con los primeros ministros de Holanda y Dinamarca, Mark Rutte y Mette Frederiksen, durante la reunión del Consejo Europeo de este 16 de octubre en Bruselas.  / KENZO TRIBOUILLARD (REUTERS)

Quizá vuelva a cerrarse la puerta, pero de momento una mínima rendija al acuerdo se ha reabierto. Tras una espiral creciente de confrontación durísima entre Gobierno y PP, órdago mediante de Pedro Sánchez, ambos parecen haber dado un pequeño paso. El presidente, mostrando su "máxima disposición" a ceder y negociar "ya", cuanto antes, la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), aparcando incluso la polémica proposición de ley que los dos grupos que le sustentan, PSOE y Unidas Podemos, registraron esta semana para rebajar las mayorías necesarias para la elección de los 12 vocales jueces. Y el PP, por su parte, exhibiendo también voluntad de llegar a un entendimiento siempre y cuando los morados no estén presentes en las conversaciones. 

En la Moncloa se percibía este viernes un mayor optimismo, la sensación de que el acuerdo con el PP podía estar "infinitamente más cerca" que 24 horas antes. A esa impresión, compartida con mucha más cautela por algunos ministros y por la cúpula del PSOE, ayudaban, primero, las palabras del responsable de Justicia de los conservadores, Enrique Lópezen una entrevista en 'La Razón': "Estamos dispuestos a sentarnos a negociar la renovación del CGPJ". La condición es que de la ecuación desaparezcan los morados, aunque nunca estuvieron presentes en las conversaciones, porque los contactos los venía dirigiendo el ministro de Justicia, el socialista Juan Carlos Campo, con quien precisamente coincidió en el Consejo, entre 2001 y 2008. 

Sánchez, desde Bruselas, al término del Consejo Europeo, recogió el guante: "Si el PP vuelve a la senda del sentido de Estado, que es el sentido común, el Gobierno está más que dispuesto a llegar a un acuerdo ya" para relevar al CGPJ elegido en 2013 y presidido por Carlos Lesmes. Al Gobierno no le importa hacer "todas las concesiones" dentro de la "lógica" —no explicitó cuáles— en pos del entendimiento. Recordó que quien negocia es el Ejecutivo y sus ministros "no son del PSOE o de Unidas Podemos, sino del Gobierno de España". Es decir, que la coalición debe ser "asumida y aceptada" por el PP. Aunque el "encargado" de pilotar las conversaciones, recalcó, era y es Campo. 

En Moncloa precisan que, si se culminara la reforma, se buscaría una composición equilibrada del CGPJ

El presidente está dispuesto a retirar la proposición de reforma de la ley orgánica del poder judicial (LOPJ) —que permitiría rebajar las mayorías para la designación de los 12 vocales jueces y recortar los poderes de un CGPJ en funciones— si hay acuerdo. Pero si no lo hay, seguirá adelante con sus planes. "Lo que no puede hacer el PP es utilizar la ley para incumplir la Constitución, porque el poder legislativo tendrá todo el derecho a modificar esa ley para que se cumpla la Constitución". Sánchez indicó que la propuesta no es más que una norma "antibloqueo", que mantiene la designación de los vocales magistrados por tres quintos en primera votación pero que incorpora la "salvaguarda" del nombramiento por mayoría absoluta en segunda vuelta 48 horas después. Texto que además impediría que el CGPJ en funciones pueda seguir "nombrando jueces", como está haciendo el actual, operación que ha molestado en el Gobierno.

"Si el PP vuelve a la senda del sentido de Estado, el Gobierno está más que dispuesto a llegar a un acuerdo ya"

Pedro Sánchez

Presidente del Gobierno

Desde la Moncloa precisan que, en este caso, PSOE y UP no se quedarían con 17 de los 21 puestos totales —los 12 del turno judicial, más el presidente, más los cuatro juristas que se sientan en el Consejo desde el 2013, y que no pueden ser removidos porque para el cupo de ocho juristas la Constitución reclama una mayoría de tres quintos—, sino que se buscaría una composición "equilibrada, como la que se ha buscado siempre". "Pedro ha acreditado un valor demostrado de pluralidad e integración —esgrime uno de sus colaboradores—, cree en la cogobernanza, como ha demostrado con el covid. No está en ningún rollo autoritario, lo que quiere es que se renueven los órganos constitucionales", y el actual CGPJ agotó su mandato hace casi dos años.

Sin "excusas banales"

Tras las declaraciones en la capital belga [aquí en PDF], Génova reprochó a Sánchez que lanzara una "cortina de humo" por la "conmoción" que su reforma ha provocado en Europa y la "acción desplegada por el PP tras la visita de Pablo Casado" al corazón de la UE. Y advirtió de que no habrá pacto hasta que PSOE y UP retiren su propuesta, hasta que los morados queden fuera del proceso y hasta que el Gobierno acepte la "despolitización" de la Justicia. 

El PP hace valer la "conmoción" en la UE por la reforma y su acción en Bruselas

Aunque algunos ministros y otras fuentes del Gabinete indican que la "presiónejercida por la Comisión Europea ha sido clave para que el presidente se moviera —el Ejecutivo comunitario había advertido la víspera de que estaría vigilante para que no se quebrara la "independencia judicial"—, en la Moncloa subrayan que es su "estrategia" de presión hacia Pablo Casado la que ha funcionado. "La siguiente jugada, tras presentar el texto, era esta, tender la mano y mostrar máxima disposición. La pelota está ahora en el tejado del PP, y ya no valen excusas banales y estúpidas", proclaman en el equipo de Sánchez. "No hay ningún movimiento aún, pero la presión es máxima sobre los dos partidos", concede otra fuente del Ejecutivo. Sánchez, durante su rueda de prensa, se limitó a manifestar su "respeto absoluto" por los avisos de la Comisión. 

En el Gobierno creen que el punto de consenso puede ser un acuerdo que Casado venda como trenzado con Campo —sin Podemos en la foto— y que a su vez al líder socialista le permita incidir que quien negocia es el Gobierno. La coalición. Porque "no habrá problema" en el reparto de los 20 vocales. La fórmula que se barajó en agosto era un reparto al 50% entre progresistas y conservadores.

Pero ese preacuerdo estalló —por la acción combinada de las críticas de la destituida Cayetana Álvarez de Toledo y las críticas de Podemos a la Monarquía—, como saltó por los aires el que alcanzaron Sánchez y Casado en noviembre de 2018, cuando trascendió el mensaje que el entonces portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, mandó a sus compañeros de partido y provocó la espantada del señalado como presidente del órgano, Manuel Marchena. De ahí que en el PSOE y en el Ejecutivo haya quienes se muestren "escépticos". "Pablo tiene un problema de bipolaridad", "es como jugar al póker como un ludópata", "los del PP no van en serio, ¿qué es eso de excluir a nadie en un acuerdo parlamentario? Están en la antipatria en Europa, una vergüenza inédita", abundan distintas fuentes de primer nivel. "Seguro que al final el PP se caerá de esa tozudez que es más insensatez", aventura en cambio un miembro socialista del Gabinete, más optimista.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la rueda de prensa tras el Consejo Europeo de este 16 de octubre en Bruselas. / VÍDEO: EFE

Desde la cúpula del PP, mientras, recalcan que no quieren que Podemos se pueda arrogar la elección de jueces para el CGPJ, porque eso daría munición a su directo competidor, Vox. La desconfianza entre los dos interlocutores es total, razón por la que es difícil presumir si este nuevo intento, en caso de que cuaje, prosperará. De momento, ni siquiera hay un emplazamiento inminente. "No sé si habrá algún movimiento este fin de semana, pero es difícil pensar que el PP se mueva antes de la moción de censura de Vox", opina un ministro. Y es que ese elemento también es importante, porque el miércoles y jueves el debate político estará colonizado por lo que ocurra en el pleno del Congreso. La moción de la ultraderecha fracasará, eso es seguro, pero servirá para apretar a Casado. La otra fuente de conflicto de Sánchez y el PP, que dificulta el acercamiento, es el estado de alarma en Madrid, al que aún le queda una semana de vida. 

"Empeño" de Campo

Hay, no obstante, algunos incentivos para un entendimiento. Primero, la buena relación que mantienen Campo y López y el "empeño" que el ministro, aseveran en el Ejecutivo, pondrá para llegar a un acuerdo, aunque al final todo dependerá de la voluntad real de los líderes, Sánchez y Casado. Dos, que algunos ministros siguen mostrándose contrarios a una reforma que muy probablemente sería tumbada por el Tribunal Constitucional, porque ya en 1986 validó el sistema actual, de elección de los vocales jueces por las Cortes (y no entre los propios magistrados) por la "cautela" que se introdujo en la ley de 1985 de que eran designados por una mayoría cualificada de tres quintos. Tres, la alerta de Europa

La iniciativa de PSOE y UP, por ahora, no se retirará, a la espera de si hay avances

El presidente denunció durante su comparecencia que el PP ha utilizado "todo para derribar" al Gobierno en estos meses, buscando recurrentemente el desprestigio del Gobierno ante las instituciones comunitarias. Cree que es un error, porque no se dirige contra el Ejecutivo, sino "contra los intereses del país". "Son muy patriotas", apuntan con ironía en la Moncloa, evidenciando su irritación por una estrategia que, no obstante, sí ha tenido el efecto inmediato del toque de atención de la Comisión Europea

Entretanto, la presión-amenaza de la proposición de ley sigue sobre la mesa. "No es fruto de un calentón", insisten en la Moncloa, sino de la constatación de que Casado proseguía en una actitud "obstruccionista" e "inaceptable". Pero la idea originaria del cambio legal procedió de Unidas Podemos, aunque luego la asumiera el presidente, con la opinión contraria de parte de su Gabinete. "Lo que me da pena", dice una ministra, "es que hemos perdido el relato por la estrategia, porque esto se veía venir que pasaría, y ahora se olvida que es el PP quien ha estado bloqueando, mientras que parece que nosotros queríamos manosear la Justicia. La estrategia no ha sido la adecuada, porque si acorralas al PP, llevas las de perder, y los jueces también se mueven en Europa. Pedro ha visto además que esto en la UE no se lo pasan". Pero, a la espera de si hay o no avances, PSOE y UP mantendrán su iniciativa viva. Para que no ocurra como en agosto y en 2018, que el acuerdo se quiebre antes de su firma. 

Y ahora, ¿hay más mimbres para el acuerdo? "Parece que sí, que alguna puerta se abre", sentencia un alto cargo de la Moncloa. "Por nuestra parte", redondean en el equipo del líder, "no se puede hacer más". 

Siete vocales del Poder Judicial fuerzan un pleno sobre la renovación

Siete vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), designados a propuesta del PP, ya han solicitado un pleno extraordinario para abordar la reforma planteada por PSOE y Unidas Podemos para modificar la mayoría parlamentaria necesaria para renovar a los 12 vocales del turno judicial.

Fuentes del CGPJ señalaron que, al ser más de cinco los vocales que piden el pleno del órgano, previsiblemente el presidente de este, Carlos Lesmes, lo convocará en un plazo máximo de tres días hábiles.

La Asociación Judicial Francisco de Vitoria (AJFVpresentó este jueves un recurso ante el Tribunal Constitucional para que inste a las Cortes a "votar de una vez" la renovación del Consejo.