29 oct 2020

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ELECCIONES EN FEBRERO

Las ocho incógnitas de una larga campaña en Catalunya

Junts sigue sin candidato a la presidencia y Esquerra evita desvelar el papel que desempeñará Rovira

El PPC continúa dando largas a Ciutadans sobre la coalición constitucionalista que descarta el PSC

Júlia Regué / Fidel Masreal / Xabi Barrena / Daniel G. Sastre

Un hombre ante las papeletas de voto, en las elecciones al Parlament del 2017.

Un hombre ante las papeletas de voto, en las elecciones al Parlament del 2017. / FERRAN NADEU

La inhabilitación de Quim Torra da el pistoletazo de salida a la cuenta atrás hasta las urnas en Catalunya. Una vez transcurran los 10 días hábiles sin un candidato con apoyos suficientes para albergarse en el Palau de la Generalitat, se pondrá en marcha el reloj de dos meses para intentar una investidura. Los grupos independentistas ya han anunciado que no presentarán ningún postulante. Cuando se agote el tiempo, las elecciones se convocarán de forma inmediata 54 días más tarde. Este panorama augura una larga campaña electoral y deja algunas incógnitas.

El espacio JxCat-PDECat

Está todavía por certificarse el divorcio entre la posconvergencia clásica, el PDECat, y sus derivadas en forma de nuevo partido encabezado por el 'expresident' Carles PuigdemontTodo indica que habrá ruptura, pero nadie quiere cerrar del todo la puerta a un pacto y siguen los llamamientos al acuerdo para que no se les pueda acusar de buscar la división -que se paga muy mal en las urnas- y porque el precio de las dos listas separadas puede ser muy alto, aunque el PDECat asume que su resultado será muy modesto.

Jordi Puigneró y Laura Borràs /ALBERT BERTRAN

En paralelo a este debate se juega la partida de los liderazgos. En el PDECat está claro que, tal como avanzó EL PERIÓDICO, su candidata será la 'consellera' Àngels Chacón, expulsada del Govern por el entonces 'president' Torra. Con ella jugarán a buscar el perfil del soberanismo de gestión, de orden y responsable, lejos de las aventuras unilateralistas. En cambio, en Junts, la partida está abierta. Está por ver si Puigdemont se presenta -podría jugarse su prestigio y 'baraka', encaso de no ser el más votado- y los codazos para acompañarle como candidato efectivo son cada vez más sonoros. Los 'consellers' Jordi Puigneró y Damià Calvet se dejan querer, la diputada en Madrid Laura Borràs se acaba de postular -pese a estar imputada por el Supremo-, y no se puede descartar a Elsa Artadi. Decidirá, sin duda, Puigdemont, pese a que se ha instaurado el sistema de primarias.

El retorno de Marta Rovira

La republicana, sita en Suiza desde marzo del 2018, mantuvo en la doble contienda electoral de las generales, en el 2019, un perfil bajo, alejado de las cámaras. Aunque nunca ha dejado de mandar, puertas adentro, en el partido. La falta de un discurso para el 'rere-país' que compensara el Gabriel Rufián, con marcado acento metropolitano y que obtuvo amplio rendimiento en territorios hasta ahora impermeables al independentismo, le costó a ERC decenas de miles de votos y la pérdida de algunos feudos clásicos. La solución es el retorno a primera línea de la secretaria general y lideresa del partido, especialmente ahora que Oriol Junqueras vive 22 de 24 horas diarias en su celda.

Marta Rovira /JOSÉ LUIS ROCA

Los dos han trazado una hoja de ruta, mediante el libro 'Tornarem a véncer', que intenta combinar el realismo de las cifras (el secesionismo no ha cruzado aún el umbral del 50% de voto en unas elecciones legislativas) con la ilusión, para aquellos sectores más unilateralistas, al no cerrarse en absoluto a un nuevo "choque con el Estado". Eso sí, cuando se hayan acumulado muchas más fuerzas. La duda es si el retorno de Rovira es meramente mediático o si será incluida en las listas electorales. Si esto sucediera no sería, en ningún caso, apuntan los republicanos, encabezándola.

La coalición constitucionalista

Cs lleva meses insistiendo una coalición constitucionalista con el PSC y el PPC. Los socialistas catalanes se desmarcaron desde el minuto uno y los populares tampoco lo ven del todo claro. Tras las elecciones generales de abril del 2019 fue el PPC quien presionó a Cs para formar un acuerdo, pero los naranjas no quisieron. Ahora es la formación liderada por Carlos Carrizosa quien se apega a la idea, más aún después de haber argumentado el relevo de Lorena Roldán como una forma de allanar el acuerdo.

Carlos Carrizosa /ELISENDA PONS

Fuentes de los dos partidos admiten que las negociaciones no han pasado de la informalidad y que el principal escollo es la disparidad estratégica en el Congreso. Ven complicado mantener una alianza en Catalunya cuando en Madrid Cs se acerca al PSOE mientras el PP eleva cada vez más el tono contra el Gobierno. Una opción que está sobre la mesa es que la coalición se acote solo a las circunscripciones de Lleida y Girona, donde juntos podrían obtener más escaños que por separado y a la vez les permitiría escenificar que son dos partidos diferentes en el hemiciclo catalán.

La reordenación del catalanismo moderado

La arriesgada apuesta de la exlíder del PDECat, Marta Pascal, defenestrada por Puigdemont, se mantiene en pie. Consiste en fundar un partido nuevo, con el que tratar de aglutinar al soberanismo no rupturista. Pascal sostiene que se presentarán en solitario y que ella pretende encabezar la lista. Pero si el PDECat también se presenta sin Puigdemont, como es previsible, la competencia por un mismo segmento se convertirá casi en grotesca, a no ser que a última hora se produzcan pactos de supervivencia.

Marta Pascal /MARTA PÉREZ (EFE)

A ello añádase la Lliga Democràtica que concurrirá las elecciones en coalición con Lliures y Convergents. Los tres partidos están puliendo el programa electoral. En las quinielas como cabezas de lista suenan los nombres del exdirigente de Unió, Miquel Vilanova, la politóloga Astrid Barrio y el miembro de Lliures, Roger Montañola

El techo del PSC

Los 17 escaños que el PSC obtuvo en el 2017 supusieron un crecimiento con respecto a las anteriores elecciones, pero supieron claramente a poco a los socialistas. En unos comicios tan polarizados, Ciudadanos logró llevarse la mayor parte de los votos no independentistas. Las esperanzas del PSC están puestas ahora en que el peso del eje nacional baje durante esta campaña, y creen que iniciativas como la reforma del delito de sedición pueden empujar en esa dirección.

Miquel Iceta /RICARD CUGAT

También está por ver si el hecho de que el PSOE haya recuperado el Gobierno -en el que hay un socialista catalán, Salvador Illa, cuya carrera política está en una línea notablemente ascendente- puede ayudar a taponar las fugas en el otrora 'cinturón rojo' tanto hacia Cs como hacia ERC. Miquel Iceta ha empezado con fuerza la precampaña, buscando marcar la agenda para recuperar el terreno perdido.

Las dos caras de los 'comuns'

Con los 'comuns' ha sucedido una cosa curiosa: en las elecciones generales, y en las municipales en algunas zonas -como en Barcelona-, son capaces de competir por el triunfo. Ahí están las victorias que Xavier Domènech logró tanto en el 2015 como en el 2016. Sin embargo, sus resultados en los comicios al Parlament se parecen mucho a los que obtenía ICV; en la última convocatoria, se quedaron en ocho escaños.

Jéssica Albiach /ALBERT BERTRAN

Las encuestas apuntan esta vez a un leve repunte, que les dejaría aún lejos del poder a no ser que pactara un improbable nuevo tripartito. Jéssica Albiach será la encargada de tratar de evitar el fracaso general que el espacio de Podemos cosechó en la oleada de autonómicas y municipales del 2019.

La papeleta de la CUP

Los anticapitalistas siguen escondiendo sus cartas y se mantienen inmersos en la elaboración de una nueva propuesta política. Sin embargo, fuentes del partido aseguran que repescarán exlíderes para volver a ser "decisivos" en un tablero político en reordenación tras el 1-O. Como lo fueron en el 2016 cuando forzaron el paso al lado de Artur Mas, y como en el 2017 cuando apretaron a Carles Puigdemont para convocar una consulta a cambio de aprobar sus presupuestos.

David Fernàndez /ALBERT BERTRAN

En las quinielas suena con fuerza el nombre del exdiputado David Fernàndez y el de la exedil de Barcelona y también exparlamentaria Eulàlia Reguant para figurar en la papeleta. También estudian presentar a cuatro mujeres en las cuatro circunscripciones catalanas. Alguno de los diputados actuales podría repetir porque en julio del 2019 aprobaron que pudieran ser reelegidos durante dos mandatos completos consecutivos. La CUP concurrirá a las próximas elecciones con una nueva hoja de ruta que apuesta por abrir un nuevo "ciclo" independentista para emprender "múltiples embates al Estado".

La irrupción de Vox 

La formación de extrema derecha podría entrar por primera vez en la Cámara catalana, según las últimas encuestas publicadas. El cabeza de lista está claro, será Ignacio Garriga, actualmente diputado por Barcelona en el Congreso y de las pocas caras conocidas de la formación en Catalunya. La moción de censura al Gobierno Sánchez será presentada por él, inaugurando así el primer acto de precampaña catalana desde el hemiciclo en Madrid.

Ignacio Garriga /BLANCA BLAY (ACN)

El resto de la lista incluirá a exdirigentes de Plataforma per Catalunya, que se disolvió para fusionarse con Vox. La formación espera obtener buenos resultados en Barcelona y rascar algún escaño en Tarragona, donde puede arañar votos a Cs y PPC. El programa electoral aún está pendiente del 'plácet' de la cúpula nacional, pero apostarán por un discurso en contra de la inmigración -vinculándola a la violencia-, la delincuencia callejera y las okupaciones de viviendas.