29 oct 2020

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El PDECat ya prepara la ruptura con Junts en el Congreso

La posconvergencia prevé la actuación separada de los ocho actuales diputados

Laura Borràs promete una actuación unificada ante los presupuestos del Estado pero otros diputados lo dudan

Fidel Masreal

La portavoz de JxCat en el Congreso, Laura Borràs.

La portavoz de JxCat en el Congreso, Laura Borràs. / EUROPA PRESS / EDUARDO PARRA

En los últimos años, los parlamentos viven una mayor fragmentación de grupos. El Congreso de los diputados podría añadir una más si, como es hoy por hoy previsible, el PDECat y el nuevo partido del 'expresident' Carles Puigdemont, consuman su divorcio. La posconvergencia ya tiene en mente una actuación diferente a la de Junts, que se reflejaría en una separación entre cuatro diputados de un lado y cuatro de otros, actualmente en el grupo parlamentario "plural" del Congreso.

Cuando la pasada semana Laura Borràs, la portavoz del todavía único grupo de ocho diputados posconvergentes, aseguraba que todos actuarían en bloque en la negociación y eventual votación de los presupuestos generales del Estado, el diputado Ferran Bel, a su lado, guardaba silencio.

Y es que el PDECat tiene en mente una actuación claramente convergente en Madrid. Es decir, recuperar la actuación posibilista que defendió en su día por ejemplo la entonces líder del partido Marta Pascal, en favor de la moción de censura a Mariano Rajoy. O la de intentar una negociación de los presupuestos del Estado, como defendía el entonces diputado -hoy en el Partit Nacionalista Catalá, junto a Pascal- Carles Campuzano.

Así, en función de los acontecimientos en Barcelona, la ruptura consistiría en una separación de los tiempos de intervención en el pleno y las comisiones y también del derecho a presentar iniciativas. Todo ello en el marco de un grupo poliédrico en el que ya están Compromís con Joan Baldoví y la formación de Íñigo Errejón, Más País; así como el BNG.

Presupuestos, dos visiones

Está por ver qué actuación decide tener el nuevo partido de Puigdemont, pero fuentes cercanas a Laura Borràs aseguran que la actitud respecto a cuestiones como los presupuestos del Estado sigue siendo escéptica y favorable a no apoyar al Gobierno, como hizo en cuestiones como el estado de Alarma ante la pandemia o la investidura de Pedro Sánchez. No en vano, en la ponencia política del nuevo partido no hay ni una sola mención a la estrategia a llevar a cabo en el Congreso, más allá de denunciar que "para Madrid, no dejamos de ser el 'noroeste peninsular'". Junts defiende la vía de la "confrontación" de Puigdemont, también en Madrid.

El PDECat cree que la opción de Junts pasa por un bloqueo total a cualquier iniciativa del Gobierno en el Congreso, y por un discurso que equipara absolutamente al anterior Gobierno del PP con el actual del PSOE y Unidas Podemos. Así lo afirman reiteradamente el 'expresident' Puigdemont y su sucesor Quim Torra. En cambio, la posconvergencia quiere jugar la partida negociadora, intentando un pacto de presupuestos a cambio de contrapartidas concretas y que puedan ser defendidas en Catalunya. La táctica pasaría por arrinconar a Junts junto a la CUP en el terreno del no a todo, frente a la posición más dialogante de ERC y del propio PDECat.

La demostración de las diferencias entre ambos espacios es la posibilidad de que el Gobierno impulse una reforma del delito de sedición, para reducir las penas impuestas por el mismo en el Código Penal. Un gesto que favorecería, de forma retroactiva, a los políticos condenados por el 1-O y a los que están en el extranjero. Para Junts, se trata de "humo", de una simple "zanahoria" del Ejecutivo para lograr un sí del independentismo a las cuentas del Gobierno. Para el PDECat, un avance sustancial que debe ser tenido en cuenta y que puede beneficiar en especial a figuras como el propio Puigdemont.

La guerra interna entre los cuatro diputados de un sector y los de otro, en el seno de JxCat, hasta ahora se ha llevado a cabo desde la cordialidad en las formas. Los acontecimientos pueden precipitarse en pocas semanas si se confirma la división. Y en el Congreso la fragmentación seguirá avanzando.