28 oct 2020

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ELECCIONES CATALANAS

La CUP repescará exlíderes en sus listas para "volver a ser decisiva"

Fernàndez y Reguant aparecen en las quinielas para volver al Parlament, pero el partido esconde sus cartas

La formación sopesa presentar a cuatro mujeres como cabezas de lista en las circunscripciones

Júlia Regué

Acto de campaña de la CUP en diciembre del 2017, con motivo de las elecciones del 21-D.

Acto de campaña de la CUP en diciembre del 2017, con motivo de las elecciones del 21-D. / CARLOS MONTAÑES

La CUP lleva meses puliendo una nueva estrategia para que sus diputados en el Parlament sean decisivos a la hora de marcar el rumbo del independentismo. "Tenemos que salir del córner", resumen habitualmente los anticapitalistas lejos del atril. Para ello, han activado a sus bases en la discusión de un nuevo plan y están ahondando en la reformulación de un programa para las próximas elecciones.

En la papeleta echarán mano de caras conocidas, pesos políticos dentro del partido, y con bagaje en las instituciones para liderar la candidatura. En las quinielas suena con fuerza el exdiputado David Fernàndez –pese a que él en las últimas entrevistas ni lo confirma ni lo desmiente– y la exconcejala barcelonesa Eulàlia Reguant –que tuvo asiento en el Parlament–. También gana enteros la portavoz del secretariado nacional y exconcejala del mismo consistorio, Maria Rovira, y la que fuera candidata en Barcelona, Anna Saliente, que no llegó a entrar en el ayuntamiento.

La carta de Anna Gabriel

Fuentes de la CUP apuntan que cavilan la opción de presentar a cuatro mujeres como cabezas de lista en las cuatro circunscripciones para dar un golpe de efecto. Una de ellas, plantearon bases del partido, podría ser Anna Gabriel, pese a que no llegaría a recoger su acta. Portavoces oficiales de la formación se limitan a insistir en que todo sigue abierto y en que hasta mediados de octubre no mostrarán sus cartas.

"Queremos condicionar la política institucional al máximo, queremos volver a ser decisivos, ser una fuerza importante para mover a JxCat y ERC a nuestras posiciones en la línea de continuar el conflicto político existente hasta su resolución", arguyen fuentes de la CUP inmersas en el rediseño de la estrategia.

En el 2016, sus tres diputados forzaron el paso al lado de Artur Mas, y en el 2017, apretaron a Carles Puigdemont para convocar una consulta a cambio de aprobar sus presupuestos. Desde los episodios más álgidos del octubre del 2017, poco han contado con ellos desde las filas posconvergentes y republicanas con tan solo cuatro diputados. Si este querer ser "decisivos" se traduce en asumir responsabilidades en el Govern está por ver. "En función de la fuerza que tengamos" responden, si bien se muestran "dispuestos" a formar parte del Consell Executiu si sus planes concuerdan.

Volver a intentarlo

No habrá peripecias estratégicas en la nueva hoja de ruta, su planteamiento pasa por recuperar la unidad y preparar "varios embates al Estado": "El aprendizaje del 1-O es que no puede haber uno solo, hay múltiples frentes, y se deben encarar con pactos a nivel institucional y autoorganización popular", subrayan desde la CUP.

"Otro embate", pero... ¿cuándo y con qué circunstancias? Ahí es donde no se mojan. El contexto de desorientación independentista y el Govern fracturado, al borde de unas elecciones, debe poner fin. Eso está claro. Y después, una vez medidos en las urnas, volver a empezar con "un nuevo ciclo" que contemple esa segunda consulta. A su juicio, debe ser unilateral para que la comunidad internacional "intervenga". Todo esto, con una movilización "masiva y sostenida" en las calles.

Un escenario que tratan de compatibilizar con una pandemia y ante una emergencia socioeconómica a la que quieren poner remedio con recetas nacionalizadoras y dosis de inversión en el sector público. Otro propósito es sumar en su papeleta a descontentos con la entrada de Unidas Podemos en el Gobierno de coalición, como la organización Anticapitalistas, para forjar una candidatura "amplia" bajo las siglas de la CUP.