30 nov 2020

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EL LABERINTO CATALÁN

JxCat y ERC buscan un pacto para 'conllevarse' hasta las elecciones

Los puigdemontistas temen ser vistos como los rompedores de la unidad independentista

Los republicanos quieren evitar el desgaste simbólico de los posconvergentes

Xabi Barrena / Fidel Masreal

Rueda de prensa de Quim Torra y Pere Aragonés para anunciar las nuevas medidas económicas de la Generalitat.

Rueda de prensa de Quim Torra y Pere Aragonés para anunciar las nuevas medidas económicas de la Generalitat. / Jordi Bedmar

"Conllevarnos es nuestro dolido destino", dijo en 1932 el filósofo, metido en harina política, José Ortega y Gasset en el Congreso, en el debate sobre el Estatuto catalán, y refiriéndose a las tensiones entre el catalanismo y el Estado. "Lo único que podemos hacer es conllevarlo dándole en cada momento su solución mejor", sentenció. Pues curiosamente los dos principales exponentes de este catalanismo, ahora independentista, han llegado a la misma conclusión en cuanto sus relaciones se refiere. Tras una legislatura trufada de encontronazos, dardos y más de un navajazo, es ahora, ante la más que posible inhabilitación de Quim Torra como 'president', que han decidido sentar las bases de una 'conllevancia' mientras dure la interinidad. Es decir, hasta las elecciones.

Apartada de la mesa por Torra tras asisitir a la vista del Tribual Supremo, el jueves, la opción de unos comicios anticipados, ambas fuerzas resetearon su negociación y buscan ya un acuerdo que prefigure cómo van a relacionarse y funcionar los próximos meses. Los republicanos temen que el puigdemontismo se desboque en dos frentes. El simbólico, con Torra poniendo en aprietos, por ejemplo, a Roger Torrent en un Parlament en el que la inhabilitación no permitiría al 'president' acceder al hemiciclo, y el interno, en el Govern, gracias a la labor de zapa de los 'consellers' posconvergentes, con el flamante refuerzo de Ramon Tremosa al frente.

Los posconvergentes, por su parte, parecen haber detectado que desoír, como hasta ahora, las llamadas a la unidad estratégica de ERC y la CUP, les puede pasar factura entre su parroquia. Y una vez asentado lo sustantivo (no se adelantan elecciones) se puede abrir la mano.    

Malestar rutinario

Torra, además, se muestra abierto a negociar con ERC el escenario posinhabilitación, pese al profundo malestar del 'president' con los republicanos, por declaraciones como las del presidente del Parlament, Roger Torrent, que ya dio por hecho que activará el reloj electoral una vez se produzca el cese del jefe del Govern. O por las palabras de Gabriel Rufián este jueves, a las puertas del Supremo, insistiendo en pactar la fecha electoral. Palabras que "no tocaban", según un destacado cargo de JxCat.

El enojo de JxCat con Torrent se resume en esta frase: "¿Qué quieren que pactemos si Torrent ya ha decidido que pondrá el reloj en marcha, en unas declaraciones que no se pactaron con nosotros? Se pide silencio y discreción pero ha de ser por ambas partes".

Con todo, en el ánimo del entorno presidencial no hay ningún interés en generar simbología que dé a entender que tras su inhabilitacion sigue en el poder. Por tanto no se prevé ningún acto como seguir en el Palau de la Generalitat. Así se lo han transmitido a los republicanos, haciendo especial hincapié que "no buscarán lío en el Parlament", según desvela una fuente de ERC. Otra cosa es -"¡qué menos!", afirman en JxCat- que el Parlament se posicione en contra de la sentencia del Supremo. Y que se produzcan movilizaciones. No habrá problemas en ese sentido con ERC, que suscribe toda la dialéctica épica de Torra, básicamente porque les sale gratis y así contentan a esa franja de electorado frontera entre ellos y los posconvergentes.

En todo caso, la posición de Torra es ahora de un cierto alivio una vez ha logrado su estrategia, que es la de no ir a las urnas, sino agotar todas las vías legales para despues mantener su batalla en la justicia europea.

Así las cosas, JxCat sigue trabajando en su estrategia, bajo la premisa de la llamada "confrontación inteligente", en términos de Carles Puigdemont. Y todavía no dan por cerrada la puerta a un pacto in extremis con el PDECat para concurrir unidos (quizás en forma de acuerdo o coalición, pese a que Puigdemont no lo desea) frente a ERC.

En todo caso, en Junts reina una cierta satisfacción por el hecho de que este viernes ERC votara en contra de las propuestas del PSC y los 'comuns' que reclamaban elecciones inmediatas. "PSC, PP y 'comuns' solo buscan desgastar el Govern", aseveró la portavoz de ERC, Marta Vilalta, en el atril parlamentario, en un conciliador intento de cerrar filas con Torra.

Cocción en salsa

En Junts esperan que los republicanos, con el candidato electoral 'in pectore' a la cabeza del Govern interino (Pere Aragonès) se cuezan poco menos que en su propia salsa al frente de un Ejecutivo que deberá lidiar las vicisitudes de la pandemia, con una segunda oleada formándose ya a la vista de todos, antes de la contienda electoral, con el correspondiente desgaste. En lo estratégico, ERC más que mirar a su vecino porfía por sintonizar los discursos más sociales con los más independentistas. La gestión del covid-19 con el aviso a la Moncloa de que, si no media un gran cambio, todo acabará en un nuevo embate con el Estado. Eso sí, a la larga.

De Aragonès, sus socios aventan que no ha hecho aún los deberes de adaptar las cuentas del 2020 a la pandemia, paso previo a la preparación de las del 2021. Los republicanos, por su parte, dan por descontadas todo tipo de "zancadillas" de sus socios.

Y todos son conscientes de que tras las elecciones, muy seguramente habrá que abrir un nuevo capítulo de la 'conllevancia'.