27 oct 2020

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Otoño en vilo

Sánchez se pertrecha para la gran batalla de los Presupuestos de 2021

Encara unos meses de una difícil pero vital negociación para la estabilidad de su Gobierno y la legislatura

La ronda de contactos que arranca el miércoles le permitirá sondear la disposición real de ERC y Cs

Juanma Romero

Pedro Sánchez, el pasado 3 de julio en la Moncloa, durante la firma del Pacto por la Reactivación Económica y del Empleo. 

Pedro Sánchez, el pasado 3 de julio en la Moncloa, durante la firma del Pacto por la Reactivación Económica y del Empleo.  / Eduardo Parra (EUROPA PRESS)

"Presupuestos, Presupuestos y Presupuestos". En la cabeza de Pedro Sánchez y del Gobierno, prácticamente, solo esa palabra rebotará una y otra vez en los próximos meses, como admite uno de sus máximos colaboradores. Porque es la clave de bóveda de una legislatura endemoniada, la llave de la estabilidad. Presupuestos y, por descontado, el control de la pandemia. Ambas cuestiones llenarán el curso político que arranca este mismo lunes. 

El presidente lo dará por inaugurado con una conferencia en la Casa de América de Madrid, a mediodía, apenas hora y media después de que reúna a la ejecutiva federal del PSOE por primera vez tras el parón estival. Bajo el rótulo de 'España puede. Recuperación, transformación, resiliencia', Sánchez pretende instilar la idea de que el país puede salir adelante y superar la crisis del covid si trabaja unido. Fuentes gubernamentales confirman a este diario que el presidente prepara anuncios económicos, dado que todo el mensaje estará "orientado a la reconstrucción", ante un auditorio compuesto por un centenar de popes de la empresa, los sindicatos, el tercer sector, artistas o  medios de comunicación. En un formato que chirría a sus socios de Unidas Podemos, Sánchez hará un llamamiento a la colaboración público-privada. 

La invitación a la unidad, el "destierro" de la lucha política en el combate contra el coronavirus, será materia segura de diálogo en la ronda de contactos que el líder socialista emprenderá el miércoles. Primero con Pablo Casado –con quien las esperanzas de entendimiento, admiten en la Moncloa, son bajas–, y luego con Inés Arrimadas, a quien el PSOE mima para que dé su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) del 2021. El jueves será el turno de Gabriel Rufián (ERC) y Aitor Esteban (PNV), y el viernes cerrará semana con una nueva conferencia de presidentes.

En el Gobierno se palpa un contenido optimismo respecto a los Presupuestos. "Hay una oportunidad de que prosperen. Los de 2019 [que tumbaron las derechas y los independentistas, y que precipitaron las generales del 28 de abril] eran muy complicados. Estos son más fáciles, porque además hemos conseguido los fondos europeos, 140.000 millones, y eso debería allanar los apoyos. Pero este es un Parlamento muy difícil", muy fragmentado, resume un alto mando del Ejecutivo. 

El líder socialista podría lanzar anuncios económicos en su cita con sociedad civil y empresarios 

Nada es seguro, pues, pero sí se percibe un cierto ánimo. El PSOE (y el PSC) da por muy improbable el apoyo de ERC, de ahí que la Moncloa cultive la relación con Arrimadas, aunque irrite a Pablo Iglesias, porque Cs no tiene incentivos, esgrimen, para ir a unas nuevas elecciones. Los morados ya no vetan por completo a Arrimadas, pero, como contaba este sábado EL PERIÓDICO, sí exigen que el borrador de Cuentas se pacte antes en el seno de la coalición. Es decir, que el texto que el Ejecutivo ponga a disposición de los grupos para el diálogo represente a los dos socios, no solo al PSOE. Porque lo que los de Iglesias se temen es que Sánchez acuda directamente a los liberales sin cerrar los flecos importantes del texto con ellos. 

Sánchez ansía una renovación institucional –Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional, RTVE o el Defensor del Pueblo, cargo para el que el PSOE postula al exministro de Educación y actual portavoz en la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo–, pero sabe que depende del PP, que no está por la labor.

Sin alarma total

Sánchez ya previno a sus ministros, el pasado martes, de que vienen meses "muy difíciles", de depresión económica y de riesgo de descontrol de la pandemia. El otoño, de recorrido impredecible, es clave. 

El Gobierno, que asume que se ha visto sorprendido por una segunda ola del virus en agosto –la esperaba para más adelante–, confía en que no tenga que aplicar una vez más el estado de alarma. La situación epidemiológica, explican en la Moncloa, es grave pero lejos del momento más duro: la presión asistencial media es hoy solo del 6%, muy lejos de los porcentajes de ocupación de camas de marzo y abril. No se ha reproducido la saturación hospitalaria, recuerdan.  

En el Gobierno se ve un optimismo contenido: cree posible sacar las Cuentas, pero no será nada sencillo

Tampoco contempla Sánchez una reforma de las leyes sanitarias, como le exige el PP, aunque sí ultima la conversión del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), que dirige Fernando Simón, en un organismo autónomo, para reforzar su dotación y estatus. Este era uno de los compromisos que asumió, por amplísima mayoría, el pleno del Congreso, emanados de la Comisión de Reconstrucción: la creación de un Centro Estatal de Salud Pública y Calidad Asistencial. El PP pedía que tuviera la entidad de una agencia, pero la ley de régimen jurídico del sector público (aprobada por Mariano Rajoy en 2015) impide precisamente dar vida a esta figura. 

Presupuestos y pandemia. Pero no solo. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, está puliendo el plan legislativo para los próximos meses (el anterior borrador se aprobó en febrero pero quedó en papel mojado cuando estalló la crisis del coronavirus), y aunque no se conocen los detalles, sí está decidido que salga del horno en breve el proyecto de ley de memoria democrática, una bandera que permite mostrar perfil de izquierdas y polarizar con la derecha.

Sin crisis de gobierno a la vista

Y aún sigue sin apoyos el decreto sobre el uso de los ahorros de los ayuntamientos. Huele a primera derrota parlamentaria de Sánchez, por la oposición de todas las fuerzas políticas, salvo el PSOE, y la rebelión de alcaldes de toda España. 

Pese a las constantes especulaciones, los colaboradores directos del presidente subrayan que en absoluto se prevé una crisis de gobierno, que por otra parte es más complicada de emprender en una coalición, por la necesidad de respetar los equilibrios entre los socios. Tampoco en Ferraz se oyen latidos de relevos de ministros. Lo que preocupa es la convivencia de PSOE y UP, cada vez más tensa. Clima que empeorará hasta que no se resuelva la incógnita de los PGE. Esa es la pugna de fondo. Cs o ERC.