Reestreno de Puigdemont con aviso de ruptura del PDECat

El 'expresident' arranca este sábado su nuevo partido con el que aspira a derrotar a los republicanos

El proyecto rompe el equilibrio forzado hasta la fecha con los demócratas, que plantan cara

Carles Puigdemont, durante un acto independentista celebrado en Perpinyà el 29 de febrero.

Carles Puigdemont, durante un acto independentista celebrado en Perpinyà el 29 de febrero. / EFE / DAVID BORRAT

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Xabi Barrena

Carles Puigdemont lanza este sábado su nuevo partido, con el que trata de ganar las elecciones a ERC (que encabeza los sondeos) y mantener, por tanto, la influencia y el poder sobre una presidencia de la Generalitat que él designaría, si lograse el triunfo. Para ello, el ‘expresident’ busca deshacerse de la historia negra de CDC, es decir la corrupción, y de la etiqueta de partido de centro-derecha, convencido de que la mayoría del independentismo se halla en el centro-izquierda. Pero el plan flaquea, precisamente, por el lado del PDECat. Los herederos directos de CDC no transigen con las exigencias del ‘expresident’ de que se diluyan e integren en la nueva fuerza  y, por el contrario, advierten de la posibilidad real de la división y escisión del espacio político.

El congreso de Junts, que de momento parece la denominación que toma el partido, tras haber arrebatado al PDECat los derechos de la marca ‘Junts per Catalunya’ de manera poco clara, se iniciará hoy y se prolongará hasta el 4 de octubre. Todo telemático. En la agenda para hoy destacan, sobre todo, las intervenciones de los presos independentistas Jordi Sànchez (quien maneja la negociación con el PDECat), Josep Rull, Jordi Turull y Joaquim Forn.

Estos, y Quim Torra, que también intervendrá, grabarán su alocuciones en un plató de Barcelona. Carles Puigdemont cerrará el acto con otro mensaje, grabado, obviamente en Bruselas. Una vez terminados los discursos, se iniciará a partir de las 15:00 horas una votación que durará 24 horas con el fin de validar los primeros elementos del engranaje de este congreso.

Hay más de 2.000 personas apuntadas. Muchas, como es lógico, con carnet del PDECat. A ellas se refirió ayer el portavoz de la fuerza demócrata. Marc Solsona, para advertirles de que el partido no hará la vista gorda con quienes empiecen a militar en el bando puigdemontista y pretendan mantener la del PDECat. La doble militancia no está permitida y, si cabe, Solsona anunció la apertura de expedientes disciplinarios que podrían acarrear la expulsión de afiliados.

Aviso a las bases

El presidente del partido, David Bonvehí, dejó claro, ayer también, que el PDECat no va asistir esta vez  a los hechos consumados que ejecute Puigdemont. En una carta a la militancia preparó a sus bases para una posible escisión en el espacio de JxCat. Hasta ahora, quién amenazaba con la partición, sabedores de que el liderazgo electoral de Puigdemont no tiene parangón en la posconvergencia eran, precisamente los fieles al ‘expresident’. 

 «A día de hoy, pese a los esfuerzos ingentes por parte del PDECat, la voluntad como partido de transitar hacia Junts per Catalunya no ha sido posible ya que el nuevo instrumento que se constituye mañana ha hecho un llamamiento a sumar personas a título individual y en cambio no garantiza que el Partit Demòcrata y lo que representamos esté ahí», afirmó Bonvehí.

¿Cómo es posible que el PDECat se resista a Puigdemont y demás primeras espadas, muchos de ellos dirigentesde la propia fuerza antes del 1-O? La explicación cabría buscarla en la capilaridad territorial, heredada de CDC, que se contrapone a la virtualidad, muy de estos tiempos, eso sí, de las opciones que Puigdemont emprende, siempre desde Bélgica.

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Una capilaridad, demostrada por los resultados en ls elecciones municipales, que, además, fa una pátina de credibilidad a la amenaza de presentarse a las elecciones del próximo otoño, pandemia mediante, y que llevan a pensar en que obtendrían representación en las cuatro provincias, porque su implantación es homogénea.

Un escenario, el de la representación parlamentaria del PDECat, y quizá del PNC de  Marta Pascal, que restará a Puigdemont en su lucha contra ERC.