07 ago 2020

Ir a contenido

DESPLIEGUE ESPECIAL

Ordizia vota bajo el virus del temor

El ayuntamiento habilita un carril exprés para el voto de los ciudadanos de riesgo

El alcalde, de EH Bildu,, habilita medidas de seguridad ante el "abandono" del Gobierno del PNV

Xabi Barrena

Vecinos votan en Ordizia con extremas medidas de seguridad, por el rebrote del covid-19. / EFE VÍDEOS/Javier Etxezarreta

Día de excepción en Ordizia y para sus 10.000 habitantes. El brote de covid-19 en el pueblo guipuzcoano, en el Goierri, originado por uno de sus vecinos que anduvo por Lleida en junio, impactó de lleno en el día de las elecciones. La prohibición hecha por el Gobierno vasco a la setentena de contagiados de acercarse a los colegios electorales, impidiendo por tanto su derecho fundamental al voto, causó disparidad de opiniones. Entre otros motivos porque hay dudas jurídicas sobre la validez de esa prohibición.

En el frontón del pueblo, el ayuntamiento habilitó uno de los cuatro colegios electorales. Este, con carpas. Y como todos, en la entrada se divide a los electores en cuatro carriles, cada uno con su color. Tres, azul cielo, amarillo y verde, marcan áreas geográficas de Ordizia. El cuarto, rojo, es exclusivo, y aislado, para mayores de 65 años y mujeres embarazadas.

Rosario acudió a votar a una escuela de la calle Samperio. Es una de las confinadas y tiene un hijo contagiado, con síntomas leves.  “Vino de Alemania, se cruzó media Europa en coche y nadie le dijo nada. Y llegó y salió con los amigos como si no hubiera mañana”, asevera. “Es horrible lo que han hecho. Mi hijo estaría aquí votando”, afirma indignada. El ayuntamiento recomendó que aquellos que hubieran dado negativo en las pruebas PCR, pero que estuvieran confinadas, votaran en determinadas franjas horarias. La mayoría de los contagiados se halla en la franja de menor edad del electorado.

El color del cristal

La variabilidad de la opinión en función del color del cristal con que se mira el tema es de máxima aplicación en Ordizia. Arantxa, una persona mayor que anda ayudada con muletas, está plenamente de acuerdo con la prohibición de votar a los contagiados. “Es el mal menor porque si vienen ellos nos contagian a todos”, exclama y reconoce que en el pueblo hay “temor”.

Aitor y Ana fueron a votar con sus hijas adolescentes. Ella considera que el veto “es lo normal”, pero “que se tendría que haber habilitado una forma de voto para los contagiados". Para Aitor, que la población pueda votar es “lo normal. Si podemos ir de terrazas o que los bares estén abiertos hasta las cuatro de la mañana, hay que poder votar”, afirma repitiendo, quizá sin saber, el razonamiento del presidente del PNV, Andoni Ortuzar, para rebatir las quejas y denuncias de EH Bildu. Sobre todo las del alcalde Adur Ezenarro. "Con todo, esto puede ir bien, porque ahora vienen las fiestas de Ordizia, y los jóvenes ya estaban preparando 'saraos'", apunta Aitor mientras una de sus hijas asiente con una sonrisa.

Justo antes de votar, Fermín muestra, en el bar Olano, aledaño al frontón, otra cara de las caras de la situación. La suspicacia política. La alcaldía de Ordizia está en manos de EH Bildu. En las elecciones vascas del 2016, el PNV se impuso por 107 votos y, en las del 2012, fueron los bildutarras los que se impusieron por 124. “La gran mayoría de los 70 contagiados es gente joven. Me pregunto qué hubiera pasado si el foco se hubiera detectado en el hogar del jubilado”, se pregunta irónicamente. Entre líneas se entiende que el elector joven, aunque básicamente abstencionista, es más proclive a votar a EH Bildu, y el de mayor edad al PNV. “O si la alcaldía la tuviera el PNV”, remacha.

Fermín recuerda, además, como el contingente policial enviado a Catalunya, que en noviembre del 2019 era de 2.500 efectivos, "pudieron votar sin problemas. Algo parecido se podría haber hecho aqui. ¡Qué son 70!", exclama irritado.

Adur Ezenarro, el alcalde, de visita al frontón, se lamenta de la falta absoluta de colaboración del Gobierno vasco. “hicieron un protocolo de actuación para las elecciones sin medidas específicas para Ordizia. Hubo abandono.Y hemos sido nosotros los que las hemos pensado. Entre eso “y la falta de comunicación de los datos”, Ezenarro concluye que el Gobierno de Vitoria “ha mirado por encima del hombro” al Ayuntamiento de Ordizia.