LA POSCONVERGENCIA

24 meses fuera del sistema

La Crida de Puigdemont renegaba de la política al uso que ahora se encamina a apoyar

La organización trató sin éxito de aunar a todo el independentismo y vivió en constante tensión con el PDECat

Carles Puigdemont recibe tras su discurso el aplauso de los asistentes al congreso constituyente de la Crida.

Carles Puigdemont recibe tras su discurso el aplauso de los asistentes al congreso constituyente de la Crida. / JORDI COTRINA

2
Se lee en minutos
Fidel Masreal

"Todos los pueblos tienen derecho a la libertad. Todas las naciones tienen derecho a la autodeterminación. Catalunya no es una excepción". Las frases pertenecen al manifiesto fundacional de la Crida, el movimiento creado por el 'expresident' Carles Puigdemont hace dos años para superar instrumentos "caducos", los partidos. Y pertenecen también, literamente, al nuevo manifiesto del partido creado esta semana por el mismo Puigdemont. Ambos textos apelan a la "transversalidad ideológica" y a la "generosidad". Se trató, como ahora, de un intento de englobar a todo el independentismo. Un intento por ahora fallido.

Desde el minuto cero, los impulsores de este movimiento con vocación de presentarse a las elecciones sintieron que los partidos independentistas existentes los veían "como una cosa rara", según apunta un integrante de la organización. Mientras, lograban un aumento significativo de adeptos, algo no menor en tiempos de desprestigio de la política. Hoy son unos 7.000 asociados al corriente de pago. Sobre el grueso de estas bases, en el PDECat ha afirmado que ha sido ellos quienes han proporcionado el grueso de la militancia en esta nueva organización, que permitía la doble militancia.

"A la larga el sistema se impone"

Pero la andadura de la organización no ha sido nada fácil, más allá del entusiasmo. En sus organizaciones locales han convivido los ciudadanos procedentes de la militancia en otros partidos con los que nunca han conocido la política. Una convivencia que no ha sido fácil, admiten, por los recelos de los primeros y la inexperiencia de los segundos.

"Somos una experiencia fuera del sistema, y a la larga el sistema se impone, somos una organización al margen de las lógicas políticas convencionales, pero con una clara voluntad de hacer política y esto pone a la defensiva a los partidos sistémicos", reflexiona un integrante de la estructura organizativa.

Po esto le costó a la Crida poner en marcha sus estructuras y no fue hasta enero del 2019 cuando se llevó a cabo su primer y hasta ahora único congreso, que abrió la puerta a convertirse en un partido al uso. Una puesta de largo en el que ya emergieron críticas , porque mientras se reivindicaba la política no convencional ni partidista, buena parte de las caras visibles del proyecto eran cargos electos e institucionales. "Hay un exceso de coche oficial", señalaron los críticos.

Disolución o apéndice

Noticias relacionadas

La Crida se encamina hacia su disolución en este nuevo partido o, como opción alternativa, hacia convertirse en una plataforma de debate y reflexión anexa a la nueva organización de Puigdemont. Se trata, según admiten fieles al 'expresident', de finiquitar la sopa de siglas existente en este sector del independentismo.

¿Qué habrá quedado de todo ello? Según sus impulsores, un "alma", una manera de hacer política que ahora quieren exportar al nuevo partido de Puigdemont, que sigue siendo, como hace dos años, la base de esta alma que sigue predicando la transversalidad mientras no dejan de aflorar nuevas organizaciones.