Los agentes sociales piden un plan de recuperación tras una década de "provisionalidad"

Sindicatos y empresarios echan de menos una mayor priorización socioeconómica en paralelo del 'procés'

Artur Mas elude la autocrítica pero cuestiona ahora las políticas de austeridad

Imagen del 15-M en la plaza de Catalunya de Barcelona en el 2012.

Imagen del 15-M en la plaza de Catalunya de Barcelona en el 2012. / ARCHIVO

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Fidel Masreal / Gabriel Ubieto

Notícias de estos días: la corrupción de Convergència, el expolio de Fèlix Millet en el Palau de la Música, otra vez la crisis, el paro, los deshaucios y las concentraciones en defensa de la salud y la educación... Parece que, como en el cuento del dinosario, de Monterroso, cuando 2010 se despertó en 2020, los problemas seguían ahí.

Hoy el Govern sigue descontentando a las entidades sociales. Las tarifas llevan congeladas desde el año de la sentencia estatutaria. Y de nuevo la Confederació Empresarial del Tercer Sector denuncia retrasos en los pagos. "La sentencia del Estatut fue un palo muy duro, era una oportunidad en el tema social… y además se juntó todo, fue el inicio de los recortes, de un período que ha sido bastante duro para el sector social”, describe el presidente de la Confederació, Joan Segarra. "Todos, no solo la clase política, nos hemos centrado en el 'procés' y esto ha hecho que no trabajáramos suficientemente el tema social, la salud, la educación. Si hubiera servido para ir adelante, de acuerdo, hubiera sido un sacrificio de unos años, pero es que la final la frustración es doble: no hemos llegado donde queríamos y estamos en la situación en la que estamos a nivel social".

"No valió la pena"

Josep González, presidente de los pequeños y medianos empresarios, comparte en cierto sentido este sentimiento de que el 'procés' ha dejado en segundo plano otros retos. "Creo que hay este sentimento de que tanta provisionalidad política puede haber afectado a la prioridad económica que los sectores económicos desean. Difícilmente la gente dirá que son años de brillantez". González describe la sensación de "una cierta provisionalidad en las decisiones, hemos estado continuamente pensando que podría haber elecciones, cambios, como ahora nos está pasando. Esta interinidad a veces afecta a proyectos y decisiones".

Para González, el proceso del Estatut no valió la pena. Catalunya tenía razones para mejorar el Estatut y "no sólo no se atendieron sino que se dio un paso atrás". "Hay un retraso acumulativo de proyectos o inversión que no se hacen. Haría falta una inversión anual de 3.800 millones de euros para normalizar el déficit de infraestructuras, según PIMEC.

En esta década de convulsión política y retrasos -nunca mejor dicho, en el caso de Renfe, por ejemplo-, los movimientos sociales y en especial el 15-M han aflorado como respuesta al período de crisis y recortes sociales que caminó paralelo al 'procés'.

"Que se entienda que una cosa es el marco político democrático, en el que estamos en favor de los derechos de la ciudadanía catalana a proveerse de un marco de autodeterminación, y otra es la evolución socio-económica donde no ha habido tantas diferencias entre CiU y el PP, especialmente hasta el 2012 y 2013", recuerda Ricard Bellera, miembro de la ejecutiva de CCOO, quien defiende que una mejor democracia habría llevado a más equidad. Y por ello compara la irrupción en esta década de las entidades soberanistas y el 15M, como dos reacciones de signo democrático.

Artur Mas, ahora keynesiano

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En ese período, CiU votó a favor de la reforma laboral del Gobierno de Rajoy y de los recortes. Artur Mas, 'expresident' que hizo bandera en su día esos recortes y de la austeridad, hoy la critica: "Ahora los europeos se han dado cuenta de los problemas de esas políticas de austeridad y hablan de un fondo con transferencias importantes entre el norte y el sur; en esa época fue al revés: rescataban países y venían los hombres de negro, por eso he explicado que los recortes no fueron prioridad de los gobiernos del sur, fueron una imposición".

Bellera echa en falta que en la fase de recuperación de la crisis del 2008 se hubiera implantado una agenda de progreso: políticas industriales, FP, infraestructuras...  Señala como cambio esperanzador los presupuestos del 2020 y marca una prueba definitiva: el contenido plan de reactivación contra la actual crisis, con trabajo digno y fiscalidad redistributiva. Pequeños grandes retos de ayer... y de hoy.